Blanca, bailando en la calle.

Blanca, bailando en la calle. E.E

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Blanca, la maestra jubilada que baila en las calles de Zaragoza: "La gente lo ve todo muy negro, pero yo de maravilla, chica"

La mujer desprende alegría y desparpajo por los cuatro costados, y defiende que para ser feliz simplemente tienes que hacer lo que te gusta.

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Zaragoza
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Hay personas que acaban formando parte del paisaje de una ciudad. No porque sean un cargo público ni porque salgan en televisión, sino porque tienen un estilo propio que deja huella en los que se cruzan con ellos.

Omael, otro de los rostros populares de esa 'otra Zaragoza', sería un claro ejemplo. Media ciudad se ha cruzado con él en algún momento de su vida. No obstante, el ser de luz que te leía el horóscopo en mitad de la calle parece que tiene sustituto: Blanca.

Es probable que la hayas visto en pleno centro o en cualquier otra calle de la capital. Lleva unos grandes cascos puestos, suena música que solo ella escucha y baila. Baila sin descanso y sin ningún tipo de pudor.

Blanca, la maestra jubilada que baila por las calles de Zaragoza: ""La gente lo ve todo muy negro, pero yo de maravilla, chica" EL ESPAÑOL

Sin escenario, sin público y sin ninguna coreografía. Simplemente se mueve al ritmo de los 80. Lo sabemos porque se lo hemos preguntado.

"Me pongo los cascos, música de los 80 y los 90 y me voy por aquí y por allá bailando", cuenta en una entrevista con EL ESPAÑOL DE ARAGÓN.

Es maestra jubilada, nació en Madrid, pero lleva en Zaragoza "toda la vida". Su acento, el característico de los mañicos, lo corrobora.

Los vídeos de Blanca bailando no han tardado en hacerse virales en las redes sociales pero ella no tiene Instagram ni Facebook.

"Yo bailo porque me gusta y me lo paso bien. Nada más", reconoce.

En un mundo en el que todos están pendientes de la pantalla y se hacen cosas extravagantes para hacerse notar, la jubilada lo ha conseguido sin pretenderlo.

Tanto es así, que la reconocen por la calle, y los dependientes de su Mercadona de confianza, le piden hacerse fotos. "Los dependientes me dicen: "Que te estás haciendo viral, que no sé qué, que tenemos que hacernos una foto, ¿eh?".

Habla deprisa, se ríe con facilidad y responde sin filtros. La mujer desprende alegría y desparpajo por los cuatro costados.

Fue maestra de Infantil y Primaria en diferentes colegios de Zaragoza; y ahora, ya jubilada, dedica el tiempo a viajar, hacer deporte, pintar... y desde hace algo más de un año, a bailar por la calle.

"Siempre me ha gustado bailar. De pequeña ya hacía teatro en casa, me disfrazaba con cualquier cosa y montaba espectáculos para mi familia. Esa parte artística siempre la he tenido", por lo que a su entorno no le llama la atención su nuevo hobby.

"Pues hija, ni vergüenza ni nada, nosotros somos felices y juntos nos lo pasamos genial. En familia empezamos a reírnos de cualquier chuminada. Eso es así, y ya está", parece fácil pero las cifras reflejan una sociedad cada vez más triste.

Actualmente se diagnostican 2,5 millones de casos de depresión anuales en España, un 60 % más que hace una década, según datos del Portal Estadístico del Ministerio de Sanidad.

"La gente va con unas caras... Pobrecicos. Van muy serios. Yo bailo y muchos se ríen. A algunos les pego un '¡Yiha!' y parece que reaccionan. Incluso alguno se pone a bailar conmigo", Blanca tiene energía y alegría de sobra para vender, dar y regalar.

No dice que su vida haya sido perfecta. Reconoce que, como cualquiera, ha tenido problemas. La diferencia, asegura, está en cómo decide afrontarlos. "Yo también tengo mis cosas, como todo el mundo. Pero no dejo que me ganen, los combato con mi alegría", su fortaleza dice que la ha sacado de sus padres "siempre luchadores".

Reconoce que "hay gente que lo ve todo muy negro"; pero ella lo ve "todo de maravilla, chica".

Considera que la gente va encogida por el miedo: "Son todo noticias de catástrofes que meten miedo, amargan y quitan la alegría de vivir; y si se pierde eso, apaga y vámonos", reflexiona.

Organiza sus propios viajes, busca hoteles baratos y prepara escapadas por Europa sin depender de nadie.

"Ahora en septiembre me voy una semana a Praga. Me busco mis hoteles, mis trenes, mis vuelos... Tengo una pensión normal y viajo perfectamente. No es verdad que no se pueda", sentencia.

También sigue haciendo deporte, pintando y saliendo a bailar los fines de semana. "Voy al gimnasio, estoy fuerte y los sábados también me voy a bailar. Me puedo pegar tres horas bailando en un garito sin problema", ya se ve que la jubilación no es simplemente dejar de trabajar, también es una oportunidad para empezar a hacer lo que a uno le gusta.

"Cada uno tiene que buscar lo que le hace feliz y hacerlo. Si a ti te hace feliz pintar, pinta. Si es bailar, baila. Si es hacer senderismo, haz senderismo. Todo lo relacionado con el arte salva mucho y, al final, cada uno tiene que encontrar lo suyo", comenta.

Blanca, con sus bailes por la calle, no pretende dar lecciones, ni convertirse en influencer, ni lanzar un mensaje motivacional, ni nada de eso; solo hace lo que le gusta.

Así, ser feliz, no parece complicado.