Isabel Nuez, directora gerente Zaragoza Logistics Center.

Isabel Nuez, directora gerente Zaragoza Logistics Center. E.E

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Isabel Nuez, directora gerente de Zaragoza Logistics Center: "Si somos capaces de alinear inversión, talento e innovación, Aragón no solo crecerá más, crecerá mejor"

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Aragón atraviesa un momento de transformación económica impulsado por la llegada de grandes inversiones. En este contexto, el talento, la innovación y la formación son factores clave para crecer profesionalmente.

Isabel Nuez, directora gerente de Zaragoza Logistics Center, el instituto de investigación y formación experto en logística, analiza los retos y oportunidades que afronta la Comunidad y la importancia de la formación.

Aragón está viviendo en los últimos años una importante llegada de inversiones y grandes proyectos empresariales. ¿Estamos ante un cambio de modelo económico o ante un ciclo especialmente favorable?

Ciertamente, Aragón está ante uno de los procesos de transformación económica más relevantes de las últimas décadas. Y la diferencia respecto de otros ciclos no está únicamente en el volumen de inversión, sino en su naturaleza y en la posibilidad de que cambie la estructura productiva de la Comunidad.

Tenemos una combinación muy singular de factores: una ubicación estratégica en el sur de Europa, una base industrial sólida, una red logística de primer nivel, una universidad pública que forma y prepara el talento que necesita la economía y la sociedad aragonesas, disponibilidad de energías renovables y una creciente capacidad para atraer inversión tecnológica e industrial.

La llegada de grandes proyectos vinculados a los centros de datos, como AWS y Microsoft, ha situado a Aragón en el mapa europeo de la economía digital. En automoción, la inversión de Stellantis y CATL para desarrollar una gigafactoría de baterías en Figueruelas refuerza nuestra posición en la nueva movilidad eléctrica. Al mismo tiempo, empresas como Inditex continúan ampliando su apuesta logística en PLAZA y sectores como el farmacéutico, el sanitario y el agroalimentario siguen fortaleciendo su presencia.

Pero hay una cuestión económica de fondo: no debemos confundir inversión con desarrollo. La inversión es el principio, no el objetivo final.

El verdadero éxito será conseguir que ese capital se traduzca en mayor productividad, conocimiento, proveedores más sofisticados, innovación y empleo de mayor valor añadido.

Por eso creo que Aragón ya no compite únicamente por costes o por ubicación, compite por ecosistema. Los territorios que consiguen conectar inversión, energía, talento, innovación, infraestructuras y sostenibilidad son los que tienen más posibilidades de generar crecimiento sostenido.

¿Qué impacto están teniendo estas inversiones en el tejido empresarial y en el empleo de Aragón?

El impacto ya es significativo y puede ser mucho mayor en los próximos años. Los grandes proyectos generan empleo directo, pero su importancia económica está sobre todo en los efectos de arrastre que pueden producir sobre proveedores, servicios especializados, ingeniería, construcción, transporte, tecnología y actividades de alto valor añadido.

Un ejemplo es AWS, que ha anunciado una ampliación de sus inversiones en Aragón hasta los 33.700 millones de euros, con una contribución estimada de 18.500 millones de euros al PIB aragonés hasta 2035 y el apoyo a una media de 13.400 empleos anuales equivalentes a tiempo completo en la Comunidad. Además, la compañía prevé nuevas instalaciones vinculadas a la cadena de suministro tecnológica que podrían generar alrededor de 1.800 empleos adicionales. Microsoft continúa desarrollando sus campus de centros de datos en Zaragoza, consolidando a Aragón como uno de los principales polos digitales del sur de Europa.

Ahora bien, para mí lo más relevante no es la cifra de inversión en sí misma, sino el multiplicador que podamos conseguir sobre la economía local. Si una gran inversión incorpora proveedores aragoneses, impulsa la automatización, genera conocimiento, abre nuevas oportunidades para empresas locales y mejora la productividad, entonces su impacto va mucho más allá del proyecto inicial.

Aragón parte además de una base productiva muy sólida. La logística representa aproximadamente el 7,7% del PIB regional y emplea a cerca de 40.000 personas, mientras que la industria mantiene un peso cercano al 18% de la economía aragonesa, muy por encima de la media española. El reto es utilizar esa base para dar el siguiente salto. La inversión de CATL y Stellantis, junto con las empresas auxiliares anunciadas, por valor de 4.500 millones de euros van a tener un impacto directo en la reconfiguración de la cadena de suministro del vehículo eléctrico.

En definitiva, el éxito no debería medirse solo por cuántos millones conseguimos atraer, sino por cuánto valor, productividad, conocimiento y talento somos capaces de generar a partir de ellos.

¿Existe el riesgo de que Aragón dependa demasiado de grandes multinacionales?

No creo que el objetivo deba ser elegir entre grandes multinacionales y empresas locales. El objetivo debe ser conseguir que unas refuercen a las otras. Por ejemplo, en PLAZA existen más de 500 empresas dedicadas a la logística, de diferente tamaño y tipología.

Una gran inversión puede convertirse en una plataforma para que empresas aragonesas entren en cadenas de suministro globales, eleven sus estándares, inviertan en tecnología y desarrollen nuevas capacidades. Pero eso no sucede automáticamente. Requiere políticas y ecosistemas que favorezcan la conexión entre las grandes empresas, los proveedores locales, las universidades y los centros tecnológicos.

Por eso debemos aspirar a que Aragón no sea únicamente el lugar donde una multinacional instala una infraestructura, sino el lugar donde alrededor de esa infraestructura aparecen nuevas empresas, conocimiento, profesionales cualificados y proyectos de innovación. Ahí está una de las claves para que el crecimiento sea más autónomo y resistente a los cambios del ciclo económico.

¿Es el talento el principal reto para que Aragón pueda aprovechar esta oportunidad y qué perfiles están demandando ahora las empresas?

El talento va a ser probablemente uno de los factores que determine el techo de crecimiento de Aragón.

Disponemos de una base de talento muy sólida, con universidades, formación profesional, centros de investigación y organizaciones como ZLC. Pero la velocidad a la que están llegando las inversiones exige acelerar todavía más la generación y actualización de determinados perfiles. Estamos observando una demanda creciente de ingenieros, especialistas en datos, inteligencia artificial, ciberseguridad, operaciones, automatización y gestión avanzada de la cadena de suministro.

Pero más que hablar de profesiones aisladas, hablaría de perfiles híbridos. En supply chain estamos pasando de un perfil predominantemente operativo a uno mucho más estratégico y tecnológico. El profesional del futuro tendrá que entender la cadena de extremo a extremo, trabajar con datos, gestionar incertidumbre, integrar tecnologías emergentes y liderar equipos multidisciplinares.

Por eso no debemos abordar el talento únicamente como un problema educativo. Es una cuestión de competitividad económica. Incluye formación, atracción de profesionales, retención de talento senior, vivienda, servicios, calidad de vida y capacidad para ofrecer carreras profesionales atractivas.

Las competencias más valiosas serán la capacidad analítica, el pensamiento crítico, la adaptación al cambio y el aprendizaje continuo. La tecnología cambia muy rápido; la capacidad de aprender y tomar buenas decisiones seguirá siendo diferencial.

En ZLC trabajamos en esa dirección. Nuestros programas, vinculados al MIT y a la Universidad de Zaragoza, combinan investigación, formación superior y conexión con empresas. La empleabilidad de nuestros estudiantes es superior al 90% en los seis primeros meses tras finalizar sus estudios, una señal de que esa conexión con el mercado tiene un valor real.

¿Cómo está adaptando ZLC su formación a este nuevo escenario?

En ZLC llevamos casi 25 años trabajando precisamente en la intersección entre empresa, investigación y formación. Nuestra vinculación con MIT y con la Universidad de Zaragoza nos permite combinar una dimensión internacional con conocimiento aplicado al entorno empresarial.

Hemos rediseñado los contenidos de nuestros másteres para incorporar inteligencia artificial, analítica avanzada, digitalización de la cadena de suministro, automatización, sostenibilidad, resiliencia y toma de decisiones basada en datos. Tanto el MIT SCALE Máster en Logística y Supply Chain Management, con un enfoque de ingeniería y que se cursa en Zaragoza y Boston, como el Máster en Dirección de Supply Chain: Estrategia y Transformación Inteligente, con una orientación más estratégica y directiva, responden a esa evolución.

Además, estamos desarrollando formación ejecutiva muy especializada para profesionales y directivos. El curso de IA generativa práctica en Logística y Supply Chain es un ejemplo de cómo podemos responder con rapidez a necesidades que están apareciendo en las empresas. A continuación, trabajamos en áreas como ciberseguridad en la cadena de suministro y gemelos digitales y realizamos diversa formación ejecutiva para empresas nacionales e internacionales.

Pero nuestra responsabilidad no es solo formar especialistas para el presente. Es anticipar las capacidades que necesitarán las organizaciones dentro de cinco o diez años y formar líderes capaces de gestionar cadenas de suministro y ecosistemas empresariales cada vez más globales y complejos.

El máster es una pieza fundamental. Por eso, hemos ampliado nuestra oferta con nuevas formaciones especializadas en inteligencia artificial, pensadas para que tanto los profesionales como las empresas puedan incorporar estas herramientas de forma práctica y estratégica.

¿Qué papel deben jugar las universidades y los centros de investigación para conectar formación, innovación y empresa?

La colaboración debe ser más continua, estratégica y bidireccional. Las empresas contratan a los titulados cuando terminan sus estudios y deben participar también en la definición de competencias, en proyectos de investigación aplicada y en la formación práctica.

Las universidades y centros de investigación deben mantener su capacidad de generar conocimiento y pensamiento a largo plazo. La universidad no puede convertirse simplemente en una respuesta inmediata a las necesidades coyunturales del mercado.

Los territorios que mejor compiten internacionalmente son aquellos capaces de conectar formación, innovación y empresa. Esa conexión es una infraestructura económica en sí misma.

En ZLC creemos firmemente que la investigación aplicada debe servir para resolver problemas reales. En Aragón tenemos una oportunidad especialmente interesante porque podemos construir ese ecosistema sobre una base industrial y logística que ya existe. Deben desempeñar tres funciones: formar, investigar y anticipar.

Formar profesionales es esencial, pero no suficiente. Tenemos que generar conocimiento que ayude a las empresas a ser más competitivas y, al mismo tiempo, anticipar tendencias que todavía están emergiendo. La logística y la supply chain están en el centro de cuestiones tan relevantes como la resiliencia, la sostenibilidad, la digitalización, la inteligencia artificial y la reorganización de las cadenas de suministro globales.

Eso exige atraer talento internacional y nacional, retener talento senior, facilitar la reconversión de perfiles tradicionales y acelerar la formación en competencias digitales y analíticas. La competitividad futura dependerá tanto de nuestra capacidad para generar conocimiento como de nuestra capacidad para aplicarlo.

¿Cómo está cambiando la inteligencia artificial y la automatización los perfiles que buscan las empresas?

La inteligencia artificial está transformando prácticamente todas las actividades económicas y la logística no es una excepción. Pero no creo que debamos plantearlo como una sustitución del factor humano.

Lo que cambia es la naturaleza del trabajo. A medida que se automatizan tareas, aumenta el valor de las personas capaces de interpretar información, supervisar sistemas complejos, tomar decisiones estratégicas y liderar equipos.

La IA puede mejorar radicalmente la previsión de demanda, la planificación, la gestión de inventarios o la optimización de operaciones. Pero para convertir esa capacidad tecnológica en resultados empresariales hacen falta profesionales que entiendan el negocio, cuestionen los resultados y sepan tomar decisiones en situaciones de incertidumbre.

Por eso las competencias más importantes serán una combinación de conocimiento técnico, capacidad analítica, pensamiento crítico y liderazgo. La tecnología será cada vez más accesible; la capacidad para utilizarla bien será el verdadero diferencial.

ZLC y Aragón Plataforma Logística han creado recientemente una cátedra para reforzar la conexión entre conocimiento y empresa. ¿Qué esperan conseguir con ella?

La Cátedra APL Aragón Estrategia Logística nace con una finalidad muy concreta: fortalecer el vínculo entre conocimiento, empresa y territorio.

Queremos generar investigación aplicada, impulsar la transferencia de conocimiento y contribuir al desarrollo de la estrategia logística de Aragón. Pero también queremos trabajar en algo tan importante como las personas: fomentar vocaciones, atraer talento, impulsar becas y acercar a los estudiantes a la realidad empresarial.

La logística ha sido históricamente una de las grandes fortalezas de Aragón. La oportunidad ahora es convertir esa fortaleza en una ventaja competitiva todavía mayor mediante conocimiento, innovación y formación especializada.

Aragón es ya un enclave logístico importante. ¿Puede convertirse en un nodo de referencia europeo en logística avanzada?

Aragón ya es un referente logístico en el sur de Europa gracias a su ubicación estratégica, PLAZA, las plataformas logísticas regionales y la presencia de compañías internacionales.

Pero creo que debemos aspirar a algo más. La siguiente etapa no consiste simplemente en mover más mercancías, sino en gestionar cadenas de suministro más complejas, digitales, sostenibles y resilientes.

Hay una diferencia económica importante entre ser un lugar por el que pasan mercancías y ser un lugar donde se diseña, se gestiona y se genera conocimiento sobre las cadenas de suministro. Aragón tiene la oportunidad de evolucionar hacia ese segundo modelo.

Podemos combinar logística, industria, energía, tecnología, datos e investigación aplicada. Si conseguimos hacerlo, nuestra posición geográfica dejará de ser únicamente una ventaja estática y se convertirá en una plataforma para generar valor añadido.

¿Qué tendría que hacer ahora Aragón para conseguir que las empresas no solo se instalen, sino que permanezcan y sigan creciendo?

La atracción de inversiones es importante, pero la verdadera ventaja competitiva está en la capacidad de retenerlas y hacerlas crecer.

El primer error sería pensar que atraer inversión es el objetivo final. Es el principio. Tenemos que crear las condiciones para que las empresas encuentren aquí talento, proveedores, capacidad de innovación, energía, infraestructuras y un entorno empresarial competitivo.

Yo priorizaría tres grandes ámbitos: talento, productividad e innovación. Y añadiría un cuarto: conexión. Conectar empresas grandes y pequeñas, universidades, centros tecnológicos y administraciones.

Cuando una empresa encuentra proveedores especializados, socios de investigación y una masa crítica de profesionales, las posibilidades de crecimiento y permanencia aumentan sustancialmente. El objetivo debe ser que cada nueva inversión haga más atractivo el siguiente proyecto y fortalezca el ecosistema que ya tenemos.

¿Qué errores no puede cometer Aragón en este momento?

El principal error sería confundir crecimiento con desarrollo. Podemos tener una etapa de mucha inversión y, sin embargo, no conseguir todo el potencial si no aumentamos suficientemente la productividad y el valor añadido generado localmente.

Otro riesgo sería no anticiparnos al talento. Y también debemos evitar que los proyectos se desarrollen de forma aislada. El verdadero efecto transformador aparece cuando conseguimos conexiones: entre empresas y proveedores, entre inversión y conocimiento, entre formación e industria.

Por eso creo que la pregunta no debería ser solamente cuánto capital conseguimos atraer, sino cuánto valor somos capaces de generar a partir de ese capital.

Si conseguimos que una parte creciente de la inversión se traduzca en conocimiento, nuevas empresas, proveedores competitivos, empleo cualificado y capacidades tecnológicas, entonces estaremos ante una verdadera transformación económica.

Si tuviera que señalar un reto y una oportunidad para Aragón en los próximos cinco años, ¿cuáles serían?

La oportunidad es extraordinaria. Aragón reúne una combinación muy potente de ubicación, infraestructuras, industria, logística, energía renovable, estabilidad institucional y capacidad para atraer inversión. Pocas regiones tienen todos esos elementos simultáneamente.

Pero precisamente por la magnitud de la oportunidad, el reto también es importante. Tenemos que convertir un excepcional ciclo de inversión en una transformación estructural de nuestra economía. Y ahí el talento será decisivo.

Necesitamos formar, atraer y fidelizar profesionales cualificados; elevar la productividad de nuestras empresas; fortalecer los proveedores locales; conectar investigación e industria y conseguir que la innovación se traduzca en resultados empresariales.

En definitiva, crecer será atraer inversión. Desarrollarnos será conseguir que esa inversión aumente nuestra productividad, genere conocimiento, cree empresas y oportunidades profesionales y fortalezca nuestro tejido productivo.

Si somos capaces de alinear inversión, talento e innovación, Aragón no solo crecerá más. Crecerá mejor. Y esa es, en última instancia, la clave de un desarrollo económico sostenible y competitivo.