Taller de baterías de Stellantis en Figueruelas

Taller de baterías de Stellantis en Figueruelas Raúl Gascón

Economía

El valle del Ebro, la puerta de entrada de los coches chinos en Europa: unos 4.500 empleos, baterías y nuevos modelos

Shenghe, la última en aterrizar, abrirá en 2028 y traerá personal de China para formar a sus futuros trabajadores en Pedrola.

Más información: La empresa china Shenghe creará hasta cien empleos en Pedrola: reciclará un producto clave de las baterías eléctricas

Zaragoza
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Durante décadas, el valle del Ebro fue una arteria industrial ligada al motor de combustión. Ahora, entre los campos de Zaragoza y las naves de Figueruelas, empieza a latir como una de las puertas de entrada de la nueva movilidad europea.

Al calor de la futura gigafactoría de baterías de Stellantis, la tecnología china está encontrando en este corredor un punto de apoyo para desplegar proyectos de componentes de vehículos eléctricos con vocación continental.

Se trata de una transformación silenciosa del paisaje industrial que va a posicionar al Ebro en la pole de la gran carrera tecnológica de la automoción en Europa.

La última en sumarse ha sido la empresa china Shenghe, que creará un centenar de empleos en Pedrola en un proyecto de reciclaje de un disolvente clave en la fabricación de baterías.

Esta planta permitirá recuperar el residuo de este disolvente de las baterías, llamado N-metil-2-pirrolidona (NMP), lo purificará y lo vuelve a meter en el proceso productivo de cualquier fábrica de baterías, sea la de Stellantis y CATL o cualquier otra.

En concreto, esta tecnología permite recuperar el 99,92% del producto, que vuelve a la cadena productiva de la fabricación de baterías.

Se trata de una actividad que no se estaba desarrollando hasta ahora en Europa, y que reducirá significativamente el impacto ambiental de las baterías.

“Este proyecto sitúa a nuestra comunidad autónoma como enclave de referencia y pionero en el uso de tecnologías limpias vinculadas, precisamente, al sector de baterías”, ha subrayado la consejera de Economía del Gobierno aragonés, Eva Valle.

Hasta Pedrola llegará personal desde China para formar y enseñar los procesos productivos a los trabajadores que se incorporen en el futuro.

“Cuando una tecnología nueva llega a un territorio lo principal es conocerla, entenderla y saber cómo reaccionar tanto a las partes habituales del proceso de fabricación como a cualquier inferencia que lo puede alterar”, ha explicado el director general de Internacionalización, Comercio e Inversiones Exteriores, Javier Camo.

Shenghe prevé iniciar su producción en 2028, pero no es la única inversión china que va a aterrizar en la comarca de Ribera Baja de forma prácticamente inminente.

Al margen de la gigafactoría, que promete 4.000 empleos y una inversión de 4.100 millones de euros, el inicio de la producción del B10 de Leapmotor en otoño -para lo que ya se ha contratado a 400 personas- ha sido un imán para que la industria auxiliar tenga acento chino.

En Borja, se espera prácticamente inminente el arranque de la planta de Lieder Automotive, de donde saldrán los chasis del B10.

Hasta esta localidad llegaron a mediados de abril medio centenar de trabajadores chinos para avanzar en el montaje de la fábrica. Incluso, disfrutaron como unos borjanos más de las celebraciones de las fiestas en honor a Nuestra Señora de la Peana.

La producción de los chasis se ubicará en las antiguas naves de Fagor, cerradas desde 2019, y que tendrán una nueva vida relacionada con la automoción. Será un proceso totalmente automatizado, y por la planta se ubicarán más de 130 robots a través de 14 líneas, lo que permitirá atender no solo las necesidades de Leapmotor, sino vender a otros clientes.

Paralelamente, en Mallén ya ha comenzado a funcionar un taller de baterías eléctricas de la propia Leapmotor, ubicado en unos antiguos almacenes de Dia.

Para esta producción, la automovilística ha ido captando y trasladando trabajadores de Stellantis. Está previsto que trabajen entre 80 y 100 personas, y que se instalen al menos dos líneas de producción.

Estas son la punta de lanza del aterrizaje de China en la industria auxiliar de la automoción eléctrica, mientras el resto de empresas también busca adaptarse a las nuevas oportunidades.