Mateo Sierra, estrella de MasterChef.

Mateo Sierra, estrella de MasterChef. E.E Zaragoza

Cultura

La vida de Mateo Sierra tras salir de MasterChef: "Muchas veces hacía lo que se esperaba de mí, no lo que quería"

Tras su paso por el programa, el cocinero aragonés estuvo en diferentes proyectos, entre ellos ser jefe de cocina en un estrella Michelin de Zaragoza.

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Hay vidas que cambian de un día para otro. La de Mateo Sierra, estrella de la segunda edición en MasterChef, dio un giro radical cuando entró al programa hace 12 años.

Aunque sus primeros pasos en la cocina los dio mucho antes. "Ya de pequeño me gustaba hacer cosillas, siempre he querido ser cocinero. Aunque después del programa se volvió algo real", cuenta.

Más de una década después de aquel joven que conquistó al público en televisión, Mateo habla con soltura a la hora de recordar aquellos años y, lejos de romantizar aquella etapa, Mateo la recuerda como un periodo "bastante raro". La exposición pública y el salto repentino a un entorno desconocido supusieron "un cambio de vida muy importante".

"De repente me vi en un mundo que no conocía", explica.

Y entre todo lo desconocido apareció otro factor: la presión. "La gente tenía muchas expectativas puestas en mí y en ese momento tampoco me paré a preguntarme qué quería yo realmente", confiesa.

Con la perspectiva del tiempo, reconoce que durante años trató de responder a lo que otros esperaban de él en lugar de construir su propio camino.

"Muchas veces hacía las cosas que querían los demás, no lo que yo quería. Y eso te impide crecer a tu ritmo", confiesa.

Mateo cocinando.

Mateo cocinando. E.E Zaragoza

Tras la experiencia televisiva, Mateo vivió varias etapas profesionales. Una de las más significativas fue la apertura de su restaurante en Huesca, La Goyosa.

Este fue un proyecto que recuerda con "ilusión", pese a que tras "años de acogida" tuvo que dejar atrás después de la pandemia.

Aun así Mateo no paró de trabajar en el mundo de los fuegos, aunque durante un tiempo lo hizo desde un formato distinto. "Estuve meses con colaboraciones en redes sociales y creando contenido gastronómico", recuerda.

A finales de 2023 comenzó una nueva aventura junto al conocido chef Ramsés González, con quien trabajó como jefe de cocina en RamBar, un restaurante en Tudela (Zaragoza). Aunque la experiencia, por "enriquecedora que fue" a nivel profesional, terminó "poco tiempo después".

Cancook

Así que Mateo se mudó a Zaragoza para "comenzar a trabajar en Cancook". Por aquel entonces todavía tenía estrella Michelin. Pero de nuevo "todo terminó abruptamente". "Después de ver el día a día y las dificultades con proveedores y pagos, era inevitable que acabara cerrando", explica.

Lejos de vivirlo como un fracaso, Mateo lo considera parte del aprendizaje. "Cada trabajo te añade sabiduría y conocimientos que luego aplicas en otros sitios", asegura.

Actualmente trabaja en la barra del Gourmet de El Corte Inglés de Sagasta, en Zaragoza, una etapa que define como "un reto y una oportunidad para crecer". Allí ha encontrado algo que durante años había echado en falta: "Estabilidad", confirma.

"Entrar aquí me dio tranquilidad. En esta profesión eso vale muchísimo", asegura.

Porque si algo ha aprendido después de tantos años en cocinas exigentes es que el trabajo no puede ocuparlo todo. "Este oficio es muy sacrificado y muy esclavo. Para mí también tiene que primar estar con mis seres queridos, hacer mi vida", declara.

La cocina sigue siendo el centro de su vida, pero ahora desde otra perspectiva.

Compromiso con una cocina diferente

Uno de los pilares que ha marcado su trayectoria es su compromiso con la cocina sin gluten. Celíaco desde joven, convirtió esa condición alimentaria en su motor creativo y profesional. "Al principio me empeñé en demostrar que ser celíaco no tenía por qué ser un impedimento", cuenta.

Esa motivación le llevó a especializarse, desarrollar recetas, escribir tres libros y trabajar para hacer más accesible la gastronomía sin gluten. "No voy a abandonar ese camino porque forma parte de mí", asegura.

Incluso en su trabajo actual sigue impulsando opciones adaptadas, asegurándose de que los productos no solo sean sin gluten, sino realmente aptos para celíacos. "Trabajamos para que todo sea lo más seguro posible", afirma.

Conversaciones con el pasado

Mirando atrás, Mateo reconoce que hay muchas cosas que le diría a aquel joven que salió de MasterChef. "Le diría que se priorice a sí mismo, que haga lo que sienta y no lo que los demás esperan", declara.

Durante esa "larga" conversación saldría el tema "de poner límites". "No puedes pretender ser un cocinero con treinta años de experiencia cuando acabas de empezar, por mucho que hayas salido en televisión", sentencia.

Ese aprendizaje personal ha sido tan importante como cualquier técnica culinaria. "Hay que cocinar con cariño, con mimo. Y eso también vale para la vida", expresa.

Mateo con uno de sus libros de recetas.

Mateo con uno de sus libros de recetas. E.E Zaragoza

Pese a los momentos difíciles, Mateo también guarda recuerdos extraordinarios. Sobre todo, lo que más orgullo le genera es haber conseguido publicar libros de recetas.

"Para mí, escribir mis libros ha sido de las cosas más bonitas que he hecho. Lo disfruté muchísimo y, además, era algo que desde pequeño siempre me ha llamado la atención", confiesa.

También se le viene a la mente un viaje a Nueva York para promocionar vinos y gastronomía aragonesa cuando apenas tenía 21 años. "Fue muy guay. Me ofrecieron quedarme ahí, hubiera estado bien, pero tenía que volver para seguir formándome", detalla.

Y aunque hoy prioriza la estabilidad y una vida más tranquila, sigue soñando "con emprender". De hecho, en algún cajón guarda aún los planos de un proyecto muy especial: un pequeño hotel rural con restaurante gastronómico.

"Es una espinita que tengo clavada. No sé si será ahora o más adelante, pero me gustaría hacerlo", sueña.

Después de tantos años, hay una cosa que sin duda ha aprendido. "Detrás de quienes salimos en televisión hay personas intentando hacerlo lo mejor posible", reflexiona.

"A veces no cumplimos las expectativas, pero somos humanos", insiste.