El escritor Jorge Molist en Zaragoza.

El escritor Jorge Molist en Zaragoza. E.E

Cultura

Jorge Molist, escritor: "La Corona de Aragón fue el primer gran imperio español, dominó buena parte del Mediterráneo"

El escritor catalán ha presentado su última novela 'Daré el cielo por ti' en Zaragoza.

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Zaragoza
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Jorge Molist tiene 75 años y es joven. Es joven porque se sigue asombrando, sigue investigando, aprendiendo y disfrutando.

Lo viejo está cansado y aburrido; por ello, la edad no determina si se es mayor o no, hay ancianos de 27 años que miran la vida con desdén. Molist, nació en la Barcelona de los 50 y mira la vida con pasión y cierta picardía.

Ha estado en Zaragoza presentando su nueva novela 'Daré el cielo por ti' (Grijalbo) y conseguimos que nos reciba por la mañana. No es muy temprano y escritor y periodista ya hemos desayunado. Solo agua para él, (está con la dichosa alergia) y nada para mí.

Aún no le han traído la botella que ya le pregunto por el final de la novela, no estoy de acuerdo y necesito una explicación. Por no traicionar a sus lectores (ni a los míos) no trasladaré aquí el interrogante, pero su justificación me dejó satisfecha.

En su nueva entrega viajamos, como nos tiene acostumbrados, al medievo por el Mediterráneo. En esta ocasión a 1291, año en el que se produce la caída de San Juan de Acre, el último bastión cristiano en Tierra Santa.

Portada de 'Daré el cielo por ti', nueva novela de Jorge Molist.

Portada de 'Daré el cielo por ti', nueva novela de Jorge Molist.

Allí conocemos a Artal,que con solo dieciséis años, desea morir defendiéndolo, por su fe y para ganarse el cielo.

Sin embargo, el gran maestre del Temple, en su agonía, le hace entrega de una carta en la que su madre, a la que dejó en las lejanas orillas del Ebro, le pide ayuda. Pocos pueden escapar a la trampa mortal que representa la ciudad, pero Artal, en lugar de encontrar la muerte, hallará el amor. Un apasionado primer amor que compromete su alma.

Y esta sinopsis se queda corta para la gran aventura del protagonista. Con una pluma ágil, Molist nos lleva por el Mediterráneo y casi sin darse uno cuenta, está al lado del protagonista amando, dudando, luchando y hasta odiando; llevándose la mano a la boca en más de una ocasión.

La novela se sitúa en el final de la Orden del Temple. ¿Por qué eliges este momento histórico?

Es el final de un mundo, el final de una época. Tras 200 años de cruzadas cae San Juan de Acre, el último bastión cristiano en Tierra Santa, y allí estaban tres grandes órdenes militares. La más famosa, rica y poderosa era el Temple.

Mientras las otras órdenes supieron reinventarse, unas luchando en el norte y otras en el Mediterráneo frenando el avance musulmán, el Temple no encontró su camino. En realidad, lo mejor del Temple se quedó en San Juan de Acre. Fue su canto del cisne: los mejores hombres y recursos estaban allí, y los que sobrevivieron no supieron adaptarse.

Para mí, el Temple no terminó en 1307 con la persecución de Felipe el Hermoso, sino cuando cayó San Juan de Acre. Ahí es donde realmente acaba.

También introduces un episodio histórico en el Ebro, el enfrentamiento de los Entenza con los Templarios. ¿Cómo llegas a él?

Descubrí un documento de hace más de 120 años que prácticamente no se ha contado. Me pareció fascinante, sobre todo porque aparecía un personaje aragonés, Fray Antón de Camporrells, del pueblo de mi madre. Nunca había encontrado un personaje histórico de allí, así que me hizo mucha ilusión darle protagonismo.

Además, se narra una guerra muy sorprendente entre los Entenza y los templarios. El propio rey Alfonso II dijo que si los templarios atacaban a cristianos, era señal del fin del mundo. Eso me permitió enlazar ambas historias.

Daré el cielo por ti, es una historia de iniciación en la que vemos la transformación de Artal. Háblanos un poco de él, ¿qué te interesaba del protagonista?

Artal es un chico completamente inocente. Lleva ocho años sin ver a una mujer, no sabe lo que es el dinero y, de repente, en circunstancias dramáticas, tiene que aprender a vivir.

Y quien más le enseña es el amor. Él tenía el cielo ganado: por su fe, su austeridad, su disposición a morir por la cristiandad. Pero el amor lo cambia todo. Comete un pecado mortal y, en el fondo, lo que hace es 'dar el cielo por ella'. De ahí el título.

En la novela aparece también la figura de fray Roger, un fraile guerrero que sabe mucho de la vida y hace de mentor para el joven Artal. Está basado en un personaje real ¿verdad?

Sí, es un personaje histórico: Roger de Flor. Tiene incluso un cuadro en el Senado. Fue una figura extraordinaria. Empezó como un chico del puerto de Brindisi y llegó a ser César del Imperio Bizantino.

En la novela aparece en un momento clave de su vida, cuando ya entiende cómo funciona el mundo. No es un fraile de convento, sino que él iba con su galera dando vueltas por ahí, y eso en el Temple era insostenible.
Entonces aprovecha la circunstancia de la caída de San Juan de Acre y Artal para huir hacia aquí.

También reivindicas el papel histórico de Aragón. ¿Crees que está olvidado?

Sí, se han olvidado muchas cosas. Zaragoza fue la sede de la Corona de Aragón y allí se coronaban los reyes. Considero que la Corona de Aragón fue el primer gran imperio español, dominando buena parte del Mediterráneo: Baleares, Sicilia, Cerdeña, Nápoles e incluso territorios en Grecia durante cien años.

A veces se habla más de etapas posteriores, pero ese fue un momento de enorme esplendor.

¿Cómo ves hoy la relación entre Aragón y Cataluña?

Me da pena. Por ejemplo, el conflicto por las pinturas de Sijena. Ambos lados tienen argumentos, pero creo que son patrimonio de Aragón. Dicho esto, también hay que reconocer que en Cataluña se conservaron.

Estos conflictos existen desde siempre. Al fin y al cabo los vecinos siempre tienen roces: pasa en toda España y en todo el mundo. No lo veo dramático, pero sí innecesario en algunos casos.

En la novela aparecen conflictos familiares muy intensos y cuestiones de honor. ¿Era realmente así de duro en la época?

El honor era algo tremendo. Y las diferencias de clase, enormes. Por ejemplo, una mujer noble solo podía casarse dentro de su nivel social, aunque el hombre fuera mucho mayor.

Había situaciones muy duras: esclavitud, violencia, abusos… En las guerras, por ejemplo, se mataba a todos excepto a mujeres jóvenes y niños, porque tenían valor como esclavos. La guerra realmente se financiaba así, con los esclavos más que con el botín de lo que robaban.

¿Y elementos como el cinturón de castidad? ¿Son reales o más bien legendarios?

Hay debate sobre si existieron realmente. Desde luego, serían muy incómodos. Pero sí refleja una mentalidad de control extremo, sobre todo en contextos como las cruzadas, donde los hombres podían estar años fuera.

La trama familiar es muy compleja y sorprendente. ¿Cómo construyes ese tipo de historias?

Me interesa reflejar la época, pero subrayando lo que hoy nos emociona o nos sorprende. En una novela, los sentimientos son fundamentales. Tiene que tocarte.

A veces encuentro un hecho histórico con varias versiones. ¿Cuál elijo? Pues la más interesante desde el punto de vista narrativo.

¿De dónde nace tu pasión por la historia?

Desde niño. Crecí en el Raval de Barcelona, en un barrio de inmigrantes. Cerca tenía edificios históricos como el antiguo Hospital de la Santa Cruz, y también la biblioteca. Me encantaba curiosear.

Leía a Tintín, Julio Verne, Salgari… aventuras que te enseñan el mundo. Eso es lo que intento hacer ahora: descubrir cosas interesantes e incorporarlas a mis novelas.

¿Qué buscas transmitir con tus libros?

No pretendo escribir tratados de historia. Quiero que la gente disfrute. Que alguien que llega cansado del trabajo se ponga a leer y mande hacer puñetas todo lo demás.

La novela es una forma de viajar a otro mundo. A mí me pasa que cuando veo las noticias o la situación del mundo, muchas veces prefiero irme al siglo XIII. Es una forma de vivir otras vidas.