Emilio Mateo en Islandia.

Emilio Mateo en Islandia. Cedida.

Cultura

Emilio, aragonés que trabaja en Islandia como guía turístico: "Aquí pago un 47% en impuestos, la presión es alta"

El turolense vive entre España e Islandia, volviendo a su tierra en otoño y primavera.

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Zaragoza
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De uno de los pueblos más fríos de España a una de las tierras más extremas de Europa. Emilio Mateo es de Fuentes Claras (Teruel) pero desde hace varios años vive en Islandia y trabaja como guía turístico.

Aunque en realidad vive a caballo entre los dos países: "Otoños y primaveras, intento pasarlos en España, pues la climatología allí es muy agradable", reconoce en una conversación con El Español de Aragón.

En uno de los descansos entre salida y salida con grupos de turistas, saca un rato para atendernos.

Antes de afincarse en Islandia, su vida profesional ya era la de un aventurero: trabajó como guía en Pakistán, Cuba, Tasmania, Cabo Verde, Nepal o Etiopía.

Su primer contacto con Islandia llegó por casualidad, durante un viaje en bicicleta, y el impacto fue inmediato, pues "el paisaje es tan abrumador que uno se enamora".

A esa naturaleza descomunal se sumó una sensación difícil de definir: "Yo no creo en las energías ni nada de eso, pero este lugar tiene una paz muy especial", explica.

Trabaja como guía freelance, una figura muy habitual en el turismo islandés. No obstante, no puede organizar "viajes directamente desde España", por lo que cuando alguien le contacta por redes sociales les "pone en contacto con agencias que trabajan con él", para poder hacer el negocio de manera legal.

Islandia no es un país barato, y "una semana de vacaciones, con el hotel y alguna actividad, puede costar unos 3.000 euros". "Yo animo a no retrasar el viaje, porque aquí los precios no van a bajar, así que cuanto antes se animen mejor", apunta Emilio.

Como país turístico, Islandia es perfecto. "La naturaleza está a pie de carretera. Mira aquí hay ahora un grupo de americanos mayores, y el autobús les deja a 500 metros del glaciar que van a poder tocar con sus manos, eso no lo encuentras en otros sitios", ejemplifica.

Como guía, Emilio se adapta a todos los gustos. De paseo, en bicicleta, en moto o hasta como conductor de furgoneta. Lleva desde tours privados de alto nivel con clientes VIP, hasta viajes en autobús para grupos numerosos.

"Este año voy a sacar un tour en bicicleta por Islandia. Y también estoy trabajando con una compañera para sacar viajes en moto por el mundo. Estuvimos en el Valle de Spiti, en la India y bueno, este año quizá vaya a Kirguistán en moto y ver si puedo hacer alguna cosa por ahí", al turolense el mundo le queda pequeño.

La vida en Islandia, sin embargo, no es idílica. Emilio reconoce que echa de menos la vida social española, el carácter abierto y el hecho de "vivir más en la calle y tener grupos de amigos más grandes".

También señala el alto coste de la vida. "Mis impuestos se suelen ir fácil al tercer tramo. Es un 47% de impuestos lo que pago, pero luego tengo que pagar un seguro de pensión. Se trata de un fondo privado obligatorio al que tengo que aportar un 15% de lo que gano mensualmente. Es decir, la presión aquí es grande", comenta.

Por otro lado, respecto a la gastronomía reconoce que "echa de menos la verdura aragonesa". Tanto es así que en el jardín de su casa en Islandia, plantó borrajas. "Es uno de los productos que más echaba de menos. Ahora ya no tanto, porque he conseguido tener aquí", asegura orgulloso.

La naturaleza, la tranquilidad y la posibilidad de vivir a otro ritmo pesan más que las dificultades. Y en ese ir y venir entre Fuentes Claras y los glaciares islandeses, Emilio ha logrado construir una vida que, como los paisajes que guía cada día, es tan exigente como extraordinaria.