Marisa Gaspar, con el salón de plenos de fondo y la moción de Vox.
Marisa, la ex de Vox que votará contra la 'prioridad nacional': "Es ilegal, una excusa para salir pitando de los gobiernos"
La concejala del Ayuntamiento de Zaragoza asegura que la medida "no se ajusta a la norma" y augura que PP y Vox "no llegarán juntos a final de año".
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La 'prioridad nacional' no solo es cosa de Extremadura y Aragón. Vox quiere llevar este mantra a todas las instituciones donde tiene representación y mañana jueves será el turno del Ayuntamiento de Zaragoza.
La formación -que en febrero llegó a un acuerdo con Natalia Chueca (PP) para salvar in extremis los presupuestos de la ciudad-, defenderá en el próximo pleno una moción en la que pedirá que los recursos del Consistorio "se destinen prioritariamente a los zaragozanos y residentes legales con arraigo en la ciudad".
¿El problema? Que Marisa Gaspar, la concejala tránsfuga que prefirió renunciar a su sueldo y no ir con la "estrella del rock" Abascal, votará en contra.
"Es ilegal. Ahora están tratando de adornar el discurso, pero no se ajusta a la norma. Es el 'America First' de Donald Trump y la 'prioridad nacional' que ya intentó Orbán en su momento y fue rechazada por el Tribunal de Justicia Europeo con las correspondientes sanciones. Parece que queramos repetir los mismos errores", asegura en declaraciones a EL ESPAÑOL.
En su opinión, la 'prioridad nacional' es solo una excusa, un botón de 'Eject' para que Abascal pueda "volver a salir pitando de los gobiernos en el momento en que le convenga".
El PP, apunta, "se ha tenido que tragar este sapo para cerrar el acuerdo de Gobierno": "Vamos a ver cómo torea Azcón este toro".
Esto lo dice tanto en público como en privado. Gaspar no ha dudado en dejar clara su opinión a través de sus redes sociales. "No llegan a fin de año. Se admiten apuestas", decía nada más conocerse el pacto con Vox en Aragón.
No es el único ejemplo. "¿Quién le escribe los discursos? ¿Chuck Norris?", se preguntaba en Facebook por la reciente polémica de los insultos de Abascal contra Sánchez y Marlaska.
La moción, al detalle
El texto presentado por Vox dice que "incumplir las leyes en nuestro país tiene recompensa" y que, con la regularización masiva de Pedro Sánchez, "quienes ignoran las fronteras nacionales y el espacio Schengen reciben papeles, derechos y acceso a prestaciones de todo tipo financiadas por los contribuyentes".
Con estas frases, el partido de Abascal busca hacer que el PP de Chueca se retrate. Lo hará después de que, este mismo mandato, los populares votaran en contra de una moción similar. Entonces no había ningún acuerdo autonómico que les 'atase', aunque los de Feijóo ya han demostrado en el Congreso sus discrepancias con Vox cuando se pretende ir más allá de lo que marca la legalidad.
En esta ocasión, lo que se buscará será el compromiso del PP de que los recursos para escuelas infantiles, becas de comedor, vivienda asequible, servicios sociales, albergue municipal y atención ciudadana se destinarán "prioritariamente a los zaragozanos y residentes legales con arraigo en la ciudad".
Si PP y Vox llegan a un acuerdo, ya sea con este mismo texto o con otro 'afinado' mediante una transaccional, ni siquiera el voto de Gaspar será suficiente para parar la medida, pero en caso contrario, la concejala podría terminar dando una victoria moral a la izquierda, que se ha mostrado especialmente crítica por cómo está gestionando el Ayuntamiento todo lo relacionado con la tramitación de la regularización masiva.
Para ella, que ahora se vincule todo al arraigo no es creíble, ya que "Lambán ya lo contemplaba". "Entiendo que lo tienen que defender de alguna manera, pero bueno...", expone.
Sin pasar desapercibida
La llegada de Gaspar al Ayuntamiento de Zaragoza ha sido de todo menos tranquila. De terapeuta ocupacional pasó a convertirse por sorpresa en la concejal número 31 del Consistorio por la repentina jubilación del portavoz Julio Calvo, que dejó Vox entre críticas a la dirección nacional tras las elecciones autonómicas.
Quienes tendrían que haber sido sus compañeros ni siquiera la saludan y desde marzo de este año ocupa un hueco en la bancada de la izquierda del salón de plenos como no adscrita.
"Son ellos los que quieren marcar distancia, no yo. Incluso me acerqué a saludar", declaraba poco después de aquel tenso momento.
En los últimos meses, marcados por las sonadas discrepancias de Abascal con históricos de Vox como Ortega Smith o Espinosa de los Monteros, Gaspar no ha hecho sino reafirmarse. "Ya amenazan con volver a irse de los Gobiernos, blanco y en botella. No quieren gobernar", decía en otra de sus publicaciones en redes contestando a declaraciones de la portavoz en el Congreso, Pepa Millán.