Anielka Molina, nicaragüense de 30 años.

Anielka Molina, nicaragüense de 30 años. E.E Zaragoza

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Anielka Molina, inmigrante nicaragüense de 30 años que se ha acogido a la regularización: "Busco una vida mejor"

La joven, al igual que muchos otros, esperó "más de tres horas" a las puertas del Ayuntamiento este viernes para conseguir la documentación.

Más información: Filas "desde las 4.00" por la regularización de inmigrantes en Zaragoza: "No sabemos cómo gestionarlo"

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Cientos de personas han hecho fila estos días a las puertas del Ayuntamiento de Zaragoza, así como en otras Instituciones de la ciudad, para conseguir los certificados necesarios para acogerse a la regularización masiva de inmigrantes.

La afluencia ha sido masiva desde que este pasado jueves, 16 de abril, comenzó el periodo para presentar la solicitud tras aprobarse el Real Decreto. Tanto es así que, tras la experiencia del primer día en el que muchos se quedaron fuera, desde primera hora del viernes ya se habían vuelto a acumular otros tantos inmigrantes a las puertas del Consistorio.

Anielka Molina Quesada, nicaragüense de 30 años, acudió al Ayuntamiento a las 8.00. Para ello cuenta que tuvo que levantarse "antes de las 6.00 para salir desde su casa a varios kilómetros de la capital".

A eso de las 11.30, Molina todavía se encontraba a mitad de fila para poder acceder al interior de la casa Consistorial. Ella, como otros muchos, aguardaba con los papeles bien preparados bajo la mano. Unos documentos guardados como oro en paño pues le servirán para poder mejorar su condición en España, donde vive desde hace "un año y ocho meses".

Este tiempo, cuenta que ha estado trabajando cuidando a personas mayores en un pueblo de Zaragoza (que prefiere no mencionar) en el que está empadronada. Explica que ella no tiene ningún familiar o asilo político que le ampare para obtener la regulación, es por eso que ha acudido al Ayuntamiento para conseguir el certificado de vulnerabilidad.

Por eso se mantiene "muy esperanzadora" en la fila, ya que tras la espera de este viernes y de los próximos días conseguirá "la documentación para poder tener una vida mejor".

Unos metros por detrás, Alejandra Rojas (27 años, Colombia) también lleva "unas tres horas y media" esperando "de pie" para conseguir la documentación que, dice, le ayudará a mejorar sus condiciones de vida.

Por eso ha acudido a primera hora de este viernes al Consistorio, pese a que el jueves por la tarde esperó desde las 14.00 hasta las 19.00 sin conseguir lo que buscaba. "Se cayó el sistema y no pudieron atender a nadie más", recuerda.

Viajó a España hace "un año y cuatro meses" con la esperanza de "poder vivir de manera digna". Desde entonces, explica que ha dedicado sus días a "las tareas de limpieza y cuidados en hogares".

Un trabajo "en negro" y que "no asegura un mañana". "Desde que llegué vivo con la esperanza de poder regular mi situación, en mi país no tenía una vida fácil. Allá es vivir, comer y pagar tus cosas. Aquí uno viene para poder conseguir algo más. Quiero un empleo digno y una vida mejor, hay que luchar", expresa.

Colapso

Pero esta regularización masiva no ha estado exenta de polémica, sobre todo entre Instituciones. Desde el Ayuntamiento, donde denuncian estar "colapsados" reclaman mayor información y recursos, y ponen en cuestión la planificación del Gobierno de España.

Desde la Delegación de Gobierno en Aragón llaman a la "calma" y confían en que "la situación se normalizará" en los próximos días a medida que las entidades colaboradoras "avancen en su labor y se diversifiquen los canales de atención".

Otros, como el grupo municipal de Vox, reclaman que se paralice este decreto para recuperar "una inmigración ordenada y selectiva que beneficie a la ciudad". Desde Zaragoza en Común, apuestan por "la colaboración" dejando atrás "la política de corto plazo y de titulares para afrontar esta situación".