Voluntarios recogen basura en el Pirineo
Casi una tonelada de basura recogida en el corazón del Pirineo: "La gente no tiene respeto ni conciencia"
Un grupo de voluntarios, bajo el nombre de 'Tena Limpio', está organizando batidas para recoger residuos y evitar que el Pirineo se convierta en un vertedero.
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Estos días de verano, el Pirineo recibe una afluencia masiva de visitantes atraídos por sus montañas, ibones y senderos, pero el auge del turismo también deja una cara menos amable: la basura que abandonan algunos incívicos en parajes naturales.
Ante esa realidad, grupos de voluntarios se han echado al monte para recoger residuos y tratar de devolver a la montaña la limpieza que otros le niegan. Bajo el nombre de ‘Tena Limpio’, este grupo de amigos busca evitar que esta preciosa cordillera se convierta en un vertedero improvisado.
“Surge de la necesidad de cuidar nuestra casa. Para nosotros, la montaña es un espacio sagrado y llevamos viendo desde hace varios años que está todo lleno de basura, sobre todo las zonas de más afluencia turística. Nos mueve el deber de cuidar nuestra casa”, incide Jesús Paricio, vecino de Biescas e impulsor de esta iniciativa.
El pasado domingo hicieron la segunda batida de este verano y, entre siete personas, se llevaron 97 kilos de basura, entre lo que había colillas, clínex, toallitas, una jaula de pájaros, dos neumáticos de tractor y hasta una lápida.
Basura recogida por los voluntarios de 'Tena Limpio'
“La gente no tiene ningún tipo de respeto ni de conciencia ambiental. Vas por el monte y te cruzas a gente fumando en mitad de un pinar. Parece mentira que se estén diciendo todos los días el riesgo de incendios o que estemos en alerta roja plus”, destaca Paricio.
Esta iniciativa comenzó a realizarse el pasado verano y, entre aquellos meses y las dos salidas de este año, han recogido casi una tonelada de basura. Su intención es repetir este tipo de convocatorias cada dos semanas.
Voluntarios recogen basura en el Pirineo
“Es una barbaridad. Pensábamos que lo del año pasado habría servido de algo y que la gente se habría concienciado por todo el bombo que se le dio, pero hemos encontrado que en dos salidas hemos recogido 180 kilos. Va a peor”, lamenta Jesús Paricio.
Toda esa basura -como la lápida- que recogen la llevan, posteriormente, al Punto Limpio, o bien se encargan ellos mismos de separarla y transportarla a los centros de reciclaje.
Porque, para ellos, el objetivo primordial es que llegue el día en que no tengan que recoger nada de basura y que estas batidas sean innecesarias, aunque saben que será complicado cumplir ese sueño.
“El que quiera ayudar al medio ambiente por su cuenta lo puede hacer, pero, con que cada uno sea consecuente y dueño de sus propias decisiones, no harían falta este tipo de iniciativas”, añade este vecino de Biescas.