Víctor Manuel Lima en su peluquería

Víctor Manuel Lima en su peluquería E.E.

Actualidad

Víctor (56), peluquero en un barrio de Zaragoza: "Empecé con un amigo hace 36 años y he visto pasar a tres generaciones"

Es propietario de la peluquería masculina 'N Línea', en la calle Ventura Rodríguez, en el barrio de San José.

Más información: Daniel y Vicente, los hermanos que vuelven a triunfar con su restaurante: "Llevamos 15 años, la gente quería que volviéramos"

Publicada

Hay negocios que forman parte de la vida de un barrio. Es el caso de la peluquería masculina 'N Línea', en la calle Ventura Rodríguez, en el barrio de San José.

Su propietario es Víctor Manuel Lima, tiene 56 años y lleva 36 al frente del negocio. Su afición por la peluquería comenzó casi por casualidad.

"La madre de un amigo me dijo 'tú serías buen peluquero por tu forma de expresarte', vio algo en mi comportamiento que le hizo asociar a esta profesión", cuenta Lima.

Esta frase se le quedó marcada y decidió probar. Ahora, más de tres décadas después, admite que fue la mejor decisión.

Primeros pasos

Sus inicios fueron con apenas 15 años. Lima se formó durante dos años en una academia de formación profesional en Zaragoza.

Aunque comenzó aprendiendo peluquería femenina, fue en el mismo curso en el que le recomendaron que probase con la masculina.

"Hice un curso de caballeros porque me lo aconsejaron en la propia academia y vi que se me daba bien", declara Lima.

A partir de aquí, empezó a trabajar en diferentes centros de la capital aragonesa hasta que un amigo le ofreció trabajar en su peluquería.

"Empezamos juntos mi amigo y yo en este local hace 36 años y dos años después, le acabé comprando el negocio, o sea que es mío desde hace 34", explica Víctor.

Peluquería 'N Línea'

Peluquería 'N Línea' E.E.

Una veintena de clientes diarios

Desde hace tres décadas, Lima no se ha movido de este local ni un solo día. Esto ha hecho que, por sus manos, hayan pasado miles de clientes.

"He visto pasar a tres generaciones, me vienen de todas las edades", confiesa este peluquero mientras le corta el pelo a Manolo, un cliente que lleva con él desde que abrió el local.

En ese sentido, el propio peluquero confiesa que el vínculo con los clientes es una de las partes más importantes de su profesión y va más allá del pelo.

"Para mí lo mejor de estos años es la calidad humana de la gente, de eso no me olvidaré nunca", confiesa Lima.

Víctor cortándole el pelo a Manolo

Víctor cortándole el pelo a Manolo E.E.

Actualmente pasan por su negocio una veintena de clientes diarios, por lo que está todo el día rodeado de gente.

En este contexto, Víctor explica, con cierta preocupación, que "le da un poco de miedo" cómo vivirá cuando se jubile.

"A veces me planteo cómo viviré cuando deje de tener contacto con Manolo, por ejemplo, no va a ser fácil", explica Lima.

Competencia en el sector

Con los años, también ha cambiado la forma de entender la peluquería y además, nuevos establecimientos han abierto. Sin embargo, Lima ve esto como otra manera de trabajar.

"Los nuevos centros tienen una dinámica de trabajo que puede gustarte, pero es muy única, es muy estándar y hay gente que eso no le gusta", señala.

En este sentido, Víctor explica que su local no es así. "Yo tengo otro tipo de clientela que es a la que me dedico, prefiero la tranquilidad, poderme dedicarles un poquito más de atención".

No obstante, Lima matiza que "lo hacemos de otra forma, pero no es ni mejor ni peor, es simplemente distinto".

La peluquería en San José

La peluquería en San José E.E.

Después de 36 años, Lima tiene claro que lo más importante de su trayectoria han sido las personas.

"Hago lo que yo necesito hacer para que el cliente esté bien", subraya el peluquero.

Lo que comenzó casi por casualidad se ha convertido en una vida ligada al barrio, a su peluquería y a varias generaciones de clientes. Y, por ahora, 'todavía queda mucho por cortar'.