Propietaria de panaderías cafeterías Granier

Propietaria de panaderías cafeterías Granier Sandra Sanz

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Sandra Sanz, dueña de tres cafeterías en Zaragoza: "La factura de la luz ha subido hasta 500€ y no puedo reducir costes"

Los establecimientos con un elevado consumo eléctrico piden bonificaciones para compensar el incremento de sus facturas.

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Zaragoza
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El recibo de la luz se ha disparado en septiembre. Un encarecimiento de la electricidad que ya se deja notar, y mucho, en los negocios aragoneses.

En la primera quincena de septiembre, el coste medio del kWh de electricidad consumida se situó en 30,36 céntimos durante las horas punta, en 20,96 céntimos en las horas llanas y en 24,22 céntimos en el periodo valle.

Sandra Sanz Lobera, propietaria de tres panaderías-cafeterías Granier en Zaragoza, es un claro ejemplo de una situación que comparten muchos otros hosteleros de la zona.

Sobre todo de aquellos que venden productos de primera necesidad, como es su caso.

Un aumento de hasta un 12% en la factura

Las consecuencias no son menores. Sanz vive en primera persona el perjuicio que supone para su negocio un aumento de entre el 10% y el 12% en su factura de la luz.

"He notado la subida del precio de la luz hasta 500 euros respecto a meses anteriores y no puedo reducir el coste, ya que necesito todas las máquinas de trabajo conectadas a la corriente para realizar mis productos. Estos incrementos no se pueden repercutir en los clientes", afirma Sandra.

Este aumento de costes no se puede evitar de ninguna manera en negocios como el de Sandra, ya que dependen de equipamientos conectados las 24 horas y no disponen de margen para recortar el consumo.

Establecimientos como las panaderías y cafeterías ofrecen alimentos y productos de primera necesidad, como es el pan, orientados al consumo diario.

Más allá de no poder subir los precios de un día para otro, y con el objeto de no empobrecer la cesta del cliente ni castigar su bolsillo, los pequeños empresarios están asumiendo solos este sobrecoste.

"No puedo subir los precios de mis productos, ni bajar el termómetro, ni frenar la producción. No hay ninguna medida que pueda hacer para reducir el consumo", explica la propietaria

Apagón simbólico en 2022

No es la primera vez que ocurre. A pesar de las dificultades actuales, Sandra recuerda que en la crisis energética de 2022 el sector ya realizó un apagón simbólico como señal de protesta.

"Hace unos años hicimos todos una protesta para hacer frente a la subida de la luz. Apagamos las luces y pusimos velas en las mesas. Fue algo simbólico, pero visible", recuerda.

Consciente de que la iniciativa no solucionará el fondo del problema, es un ejemplo más de la presión constante que sufre el colectivo emprendedor.

El abandono de las instituciones

Por esta razón, la empresaria reclama una respuesta institucional ajustada a la realidad que viven las pymes.

Según explica, los autónomos y pequeños empresarios ya soportan el encarecimiento de la luz como particulares en sus propios hogares. Algo que, al mantener además una sociedad que genera empleo, dinamiza la economía local y supone otra gran fuente de consumo eléctrico, sostienen un esfuerzo doble.

"Los que tenemos establecimientos con un consumo muy alto y generamos empleo, deberíamos recibir bonificaciones", propone Sanz.

Sin margen para apagar las máquinas, ni cambiar precios, ni ganas de trasvasar los sobrecostes al bolsillo del cliente, los emprendedores siguen asumiendo a pulmón la factura para mantener arriba la persiana.