Un cazador, en imagen de archivo.

Un cazador, en imagen de archivo. JL. Leal. ICAL.

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Ángel Nuño, cazador: "En la media veda el cupo de la codorniz es de 20 piezas por persona y día"

La temporada se inicia el 15 de agosto hasta el 20 de septiembre, aunque cada cazador dispone de 17 días hábiles.

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Zaragoza
Publicada

La temporada de caza ha comenzado este 15 de agosto en Aragón.

El inicio de la denominada media veda marca la apertura de un periodo centrado en las especies migratorias estivales, aunque también permitirá actuar sobre aquellas que esten sobrepobladas.

Así lo explican presidente de la Federación Aragonesa de Caza, Ángel Nuño, y el director técnico de la federación, Nicolás Urbani.

El calendario cinegético aragonés está regulado por el Plan General de Caza de Aragón, una orden que el Departamento de Medio Ambiente publica anualmente y que establece los periodos hábiles, así como los cupos y limitaciones aplicables a las distintas especies en función de su situación poblacional.

En Aragón hay unos 40.000 cazadores que forman parte de la federación, "el mayor colectivo de la comunidad", asegura Nuño.

Uno de los principales objetivos de los cazadores durante este periodo será la codorniz, una especie migratoria que llega a Aragón durante los meses de verano.

La temporada se extiende hasta el 20 de septiembre, aunque dentro de este periodo cada cazador dispone de 17 días hábiles de caza.

El cupo establecido para la codorniz es de 20 piezas por cazador y día en Aragón.

La media veda también contempla la caza de la paloma torcaz y la tórtola europea, aunque esta está sometida a condiciones mucho más restrictivas.

En el caso de la tórtola, "solo podrán cazarla aquellos cotos que hayan solicitado expresamente su inclusión y que cumplan los requisitos de gestión establecidos". "Además, cada coto cuenta con un cupo asignado por el Gobierno de Aragón y únicamente se permite su caza durante dos días", explica Urbani.

Por este motivo, no existe un cupo único para toda la comunidad. Según explican desde la Federación Aragonesa de Caza, habitualmente puede situarse en torno a tres o cuatro ejemplares por cazador y día, aunque la cifra concreta depende de la asignación realizada para cada coto.

El conejo, otro de los grandes objetivos

Más allá de las especies migratorias, el comienzo de la temporada supone también el inicio del control del conejo en las zonas declaradas de sobreabundancia.

El Gobierno de Aragón identifica en el Plan General de Caza cerca de 200 municipios en los que existe una población excesiva de esta especie. En ellos, desde este 15 de agosto, los cazadores podrán actuar para reducir sus poblaciones.

El objetivo, según la federación, no es únicamente cinegético, sino también de gestión del territorio. "El exceso de determinadas especies puede provocar daños agrícolas, accidentes de tráfico o problemas relacionados con la transmisión de enfermedades, entre otras consecuencias", asegura Urbani.

El inicio de la media veda tampoco significa que todas las especies tengan que esperar hasta agosto para ser controladas. En Aragón existe un régimen que permite actuar durante todo el año sobre determinadas poblaciones consideradas sobreabundantes.

Es el caso del jabalí, cuya caza en espera puede realizarse durante todo el año siguiendo las condiciones establecidas por la Administración. En este caso, además, no existe un cupo de ejemplares por cazador y día.

También el conejo puede ser objeto de control durante todo el año en los municipios declarados de sobreabundancia mediante determinadas modalidades, como el uso de hurón.

El corzo, por su parte, puede regularse durante todo el año en las zonas incluidas en el correspondiente anexo de municipios con sobreabundancia, que desde la federación sitúan en torno a "70 u 80 localidades".

"Aragón es prácticamente la comunidad autónoma donde mayor flexibilidad tenemos para poder realizar una autogestión y un control de las especies sobreabundantes", señala Nuño.

El objetivo, explica Nuño, es evitar los daños que puedan generar las poblaciones excesivas de determinadas especies sin comprometer su conservación. "Los cazadores buscamos esos equilibrios: que no se produzcan daños y que se mantenga la especie", asegura,