Alejandro Nolasco y Jorge Azcón, con el Pignatelli de fondo.
Azcón llega a sus primeros 100 días con "acelerón" inversor y el eclipse total de Vox por su lío constante con la inmigración
Los populares tratan de retomar su "Aragón imparable" pese a las continuas polémicas de los de Abascal y aseguran que el balance es satisfactorio.
Más información: Alejandro Nolasco: "Vox quiere un Gobierno de Aragón fuerte y estable, esperamos que no nos vuelvan a echar".
Jorge Azcón llega a sus primeros 100 días como presidente del nuevo Gobierno de Aragón con "acelerón" inversor y 'eclipsado' por un Vox instalado en la polémica por su 'lucha' constante contra la inmigración ilegal.
Desde su toma de posesión, los socios han tratado de recomponer lo que se rompió allá por 2024 con la salida de los de Abascal del Ejecutivo.
Han sido días de reinicio y de nuevos anuncios de inversiones millonarias, pero también de polémicas por la concertación del bachillerato o la retirada de la 'paga semanal' a los menores migrantes.
La conformación del nuevo Gobierno, la ola de incendios que ha asolado la Comunidad desde mediados de junio y las vacaciones de verano han hecho que estos 100 primeros días hayan sido un visto y no visto. Pero tanto PP como Vox han empezado a mostrar cuáles serán sus cartas esta legislatura.
Los populares han querido retomar el "Aragón imparable" de Azcón tras el impás de las elecciones y las eternas negociaciones con Vox, que se resolvieron a pocos días de que terminara el plazo para disolver las Cortes.
En este tiempo han seguido dando pasos en el plan Aragón Más Vivienda, han aprobado el PIGA de la gigafábrica de Stellantis y han hecho lo propio con el de Amazon Web Services.
"Se ha pisado el acelerador", dicen desde un PP que habla de "gran satisfacción".
Pero estos tres primeros meses no han sido, ni mucho menos, un camino de rosas. La interpretación del concepto de 'prioridad nacional', el varapalo judicial a la concertación del bachillerato o la polémica por la contratación del presidente del Partido Aragonés (PAR), Alberto Izquierdo, como asesor han sido tres momentos especialmente delicados para los de Jorge Azcón.
Ha habido también una huelga educativa y otra con los médicos como protagonistas, esta por falta de acuerdo con la ministra Mónica García.
Las dos han sido munición para una oposición que ha visto en los servicios públicos un filón para atacar al bipartito, pero el PP niega la mayor y recalca que en estas dos grandes áreas también ha habido avances.
Como ejemplos pone la finalización de las obras del búnker de radioterapia del Obispo Polanco, la ampliación del programa de detección precoz de cáncer colorrectal o la inversión de 2 millones de euros para actuaciones de rápida implantación para mejorar el confort térmico de los centros educativos.
La designación de Zaragoza como sede de la Agencia Estatal de Salud Pública ha sido otro de los hitos de este 'primer asalto' y con el comienzo de las obras de Puente Turiaso para descongestionar los accesos de Plaza se ha encauzado otro de los proyectos en el 'debe'.
En el caso de Vox, estos 100 días han servido para ver sus 'dos caras': la de un partido que ha conseguido mejoras para los enfermos de ELA y ha tenido que sacarse un máster en gestión de incendios 'a marchas forzadas' y la de un socio que no ha dejado de acaparar polémicas y titulares.
Ha sido Jekyll y Hyde, aunque en las últimas semanas, la inmigración se ha comido todo lo demás. Alejandro Nolasco no se ha movido de su baldosa y ha hecho ver por todos los medios su rechazo frontal a la inmigración ilegal. Les ha quitado la paga a los menores extranjeros por "conflictivos" y ha empezado a aplicar la 'prioridad nacional' en las ayudas a los partos y las adopciones múltiples.
También ha acabado con la cátedra de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de Zaragoza y ha puesto 'en el disparadero' a las oenegés que colaboren con la "invasión" de Ceuta asegurando que cortará los fondos.
Semejante rosario de controversias no es casual. Tras doblar su representación el pasado 8-F, Vox ha convertido a Aragón en punta de lanza de las medidas lanzadas desde Bambú para todos los territorios donde gobiernan.
La Comunidad se ha convertido, en cierta manera, en un laboratorio de lo que podría venir tras un hipotético pacto entre Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.
Todo esto ha puesto en su contra al Gobierno de Pedro Sánchez, que ha terminado denunciado a la DGA ante la Fiscalía de Menores por la retirada de la 'propina' a los menores, a la totalidad de los partidos de la oposición, a las principales entidades sociales e incluso al Colegio de Periodistas de Aragón, que le ha afeado el uso del término mena y la equiparación de la inmigración con la violencia y la delincuencia.
Pero es un escenario en el Vox se siente cómodo. De hecho, la formación promete muchas más medidas en los meses que vendrán.
"Esto es solo el inicio de un largo camino para mejorar la vida de los aragoneses", dicen desde el partido.
Esta vez no parece que el Gobierno de Aragón vaya a romperse por la inmigración, ya que es Vox quien tiene las competencias.
Hasta la fecha, las mayores salidas de tono se han dado a costa del refuerzo de la seguridad en los centros de menores. No ha habido grandes riñas públicas entre los socios, aunque el PP ha preferido pasar de puntillas por las polémicas de los de Abascal y se ha mantenido en segundo plano.
Esto se ha visto especialmente bien con la polémica de la 'paga semanal', que llegó en el peor momento. Tanto que, por ahora, ni unos ni otros han hecho nada para conmemorar los 100 primeros días del nuevo Ejecutivo, aunque no se descarta que en las próximas semanas, una vez calmadas las aguas, llegue el balance.
Todo esto ha agravado las críticas de la oposición. PSOE, CHA, Aragón-Teruel Existe e IU no dejan de ver "dos gobiernos en uno". Tanto que han sido varias las veces que han pedido a Azcón que llame al orden a su vicepresidente e imponga su criterio.
Pero PP y Vox lo niegan y aseguran que esta 'segunda oportunidad' va para largo.
Los 100 días que vendrán
Tras 100 días de reinicio serán los próximos 100 los que, previsiblemente, marcarán el devenir de estos cuatro años de mandato. PP y Vox tendrán que presentar su primer presupuesto, que superará los 9.000 millones de euros.
Será entonces cuando la legislatura eche verdaderamente a andar.
Hasta ahora, populares y voxistas han estado atados a las cuentas de 2024, pero la aprobación de unas nuevas hechas 'a la medida' les permitirá desplegar el Pacto de Gobierno en su totalidad.
El reto será convertir grandes anuncios como la bonificación del impuesto de Sucesiones para el Grupo II, la educación gratuita de 0 a 3 años o la creación del nuevo hospital Royo Villanova en realidad.
Pero más allá de ver cuántos millones manejen unos y otros o de las medidas concretas que se aprobarán, que serán ni más ni menos que las recogidas en el pacto de Gobierno, lo interesante será ver hasta dónde llega el Aragón imparable de Azcón y qué efecto tendrá el sello de Vox.
Si la anterior fue la legislatura de los anuncios, esta será la de su materialización; la del Aragón convertido en el 'hub tecnológico' del sur de Europa que la oposición, cada vez más distanciada del modelo de alfombra roja a los centros de datos, mirará con lupa.
Nolasco, por su parte, está decidido a meter la 'motosierra' a todo lo que considera "gasto superfluo", y los primeros en experimentar los efectos podrían ser sindicatos y organizaciones empresariales, que perderían hasta un 50% de su asignación ya en 2027.
Las cuentas tendrán que estar listas el 1 de enero. Qué pasará a partir de entonces es una incógnita. Teóricamente, el pacto recoge cuatro presupuestos para cuatro años, pero con las elecciones generales cada vez más cerca y las municipales en mayo, no se descarta que los socios marquen distancias. O, al menos, que lo aparenten.
En estos primeros meses se ha demostrado que Vox no va a ser un socio dócil; que los tiempos del cuatripartito de Lambán y sus "discrepancias pactadas" ya pasaron.
Los de Abascal les llevan prácticamente día sí y día también a debates que no les son cómodos. Ocurre tanto en el plano autonómico como en el nacional como ha ocurrido esta semana con el reparto de los menores extranjeros de Ceuta y lo hacen siendo plenamente conscientes de ello.
El próximo año se ponen también en juego plazas tan importantes como el Ayuntamiento de Zaragoza, y no se puede descartar que el terremoto propio de unos comicios de este calado termine generando réplicas en el Pignatelli.