Efectos de la granizada en la huerta de Calanda.

Efectos de la granizada en la huerta de Calanda. E. E.

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La granizada de Calanda también afectará a la cosecha del melocotón de 2027: "Hay muchas ramas con heridas"

Las afecciones en la mitad superior de los árboles podrían hacer que muchas explotaciones no lleguen a sus cifras habituales de producción.

Más información: Alejandro, agricultor afectado por la granizada de Calanda: "El que esperase recoger 200.000 kilos puede perder 150.000 €".

Zaragoza
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Los agricultores de Calanda tardarán meses en sobreponerse a los efectos de la espectacular granizada que sacudió la localidad este lunes.

La piedra, del tamaño de las monedas de un euro, no solo afectará a la cosecha de melocotón de este año. También comprometerá la de 2027, ya que hay árboles que han quedado seriamente dañados.

Las primeras estimaciones hablan de hasta 800 hectáreas afectadas en la huerta tradicional, unos números que tendrán que ser corroborados por los peritos en las próximas semanas.

Aunque algunas fincas estiman pérdidas del 60%, en la mayoría, el porcentaje llega al 90% o incluso al 100%.

El granizo provocó dos tipos de daños. El de mayor tamaño dejó marcas visibles en los melocotones, los fracturó o, directamente, los tiró al suelo.

Pero los efectos de la piedra 'más fina' podrían tardar aún días en verse, ya que será entonces cuando aparezcan las temidas marcas.

Las bolas cogieron a muchos melocotones en su momento más delicado.

"Al estar a punto, la pieza es más grande y, por tanto, hay más probabilidades de que le dé. Además, no están tan duras y son más propensas a verse afectadas", explicaba el lunes el concejal de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de Calanda, Miguel Fraga.

Se da por hecho que la afección económica ocasionada por este episodio, que no llegó ni a la media hora de duración, será millonaria este año y el próximo, habrá explotaciones que tendrán verdaderas dificultades para llegar al número de kilos por hectárea habitual.

Las de mayor tamaño, situadas a unos tres kilómetros del término municipal, se han salvado, pero en las pequeñas apenas ha quedado nada.

Muchos melocotones se llevaron hasta cuatro o cinco impactos. Con 'suerte' se podrán destinar a zumos o conserva. Pero algunos, ni eso.

"Te quedas como si no hubieras hecho nada en todo el año", lamenta Alejandro Borruel, agricultor de Calanda.

Estos son los efectos más inmediatos, pero ¿qué pasará a largo plazo?

"Las yemas de fruta del año que viene se están formando en la época vegetativa de este", cuenta este profesional del sector primario, enmarcado en la Denominación de Origen Protegida.

Las mayores afecciones se concentran "de la mitad hacia arriba" de los árboles, donde más ha pegado la piedra.

"Están todos con heridas y muchas yemas no podrán terminar de formarse. Hay muchas ramas con heridas", lamenta.

Basta con decir que las ramas que hubieran dado los mejores frutos en 2027 son las que este año son más finas.

"Al ser tan tiernas, el granizo las ha destrozado", agrega Borruel.

A él, que tiene 8 hectáreas, la tormenta le cogió con la mayor parte de los melocotones ya embolsados. O lo que es lo mismo, "con todo el gasto fuerte ya hecho".

Los agricultores asumen que el año que viene la cosecha se verá mermada en las parcelas que se hayan visto más afectadas haya o no nuevas tormentas de pedrisco.

A esto hay que añadir las posibles afecciones a los almendros y olivos de la localidad.

La nota positiva es que la parte de abajo de los melocotoneros está más resguardada, por lo que la caída de producción no será drástica ni tendrá nada que ver con los porcentajes de pérdidas que se están barajando en la actualidad.

Este año, una persona que tuviera previsión de recoger 200.000 kilos y solo haya podido salvar 50.000 se enfrentará a un 'roto' de alrededor de 150.000 euros; a euro por kilo, según las estimaciones del propio sector.

A la espera de los peritos

El granizo ha llegado esta vez en el peor momento, a escasas semanas de la recogida.

En Calanda se cultivan varias variedades. Las más tempranas que se habían empezado a recoger, pero al melocotón amarillo tardío le quedaba hasta septiembre u octubre.

Esto no es consuelo. Los afectados confían ahora en que los peritos lleguen cuanto antes y en que, si es necesario, las aseguradoras contraten a autónomos para resolver todo a la mayor brevedad.

Lo que empiezan a asumir es que este año no tendrán ganancias, ya que, como mucho, se les ofrecerá hasta 75 céntimos por kilo, muy lejos del euro que marca el valor de mercado.

Pese a haber vivido otros episodios similares o incluso peores en años anteriores, este les ha dejado especialmente apesadumbrados. Prueba de ello es que este martes pocos tenían ganas de acercarse a ver cómo habían quedado sus explotaciones. Muchos lo hicieron el propio lunes nada más terminó la granizada, y la imagen que se llevaron a casa no pudo ser más desoladora, con cientos de ramas, hojas, bolsas y melocotones en el suelo.