Zakya en Zaragoza.

Zakya en Zaragoza. Cedida.

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Zakya huyó de Afganistán y vive en España: "Mi país se ha convertido en una cárcel para la mujer, no puedes hacer nada"

La afgana, enfermera de profesión, llegó a España en 2022 tras huir del régimen talibán y hoy intenta reconstruir su vida en Zaragoza.

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Zaragoza
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Cuando los talibanes tomaron el poder en Afganistán en agosto de 2021, miles de personas comenzaron a buscar una salida desesperada del país.

Las imágenes del aeropuerto de Kabul, con familias intentando subir a aviones para abandonar el país, dieron la vuelta al mundo. Detrás de esas escenas hay historias personales de exilio, adaptación y reconstrucción, como la de Zakya.

Zakya es una joven afgana de 29 años que hoy vive en Zaragoza. Enfermera de formación, madre de una niña de un año y recién llegada a España hace apenas tres años, su vida es una historia como la que han vivido muchas mujeres afganas desde el regreso de los talibanes al poder.

El 15 de agosto de 2021, los talibanes, con la retirada de EEUU de la zona, entraron en Kabul tras una rápida ofensiva militar que puso fin al gobierno respaldado por Occidente.

El retorno del régimen islamista supuso un giro dramático para millones de mujeres que, durante las dos décadas anteriores, habían logrado estudiar, trabajar y participar en la vida pública.

Para Zakya, la situación actual de su país es difícil de describir pero aún con dificultad de hablar español, encuentra la palabra exacta: "Para las mujeres es como una cárcel", explica en una entrevista con El Español de Aragón.

"Imagínate vivir en un país donde no puedes trabajar, ni puedes salir, ni puedes hablar, ni puedes llevar la ropa que tú quieras. Simplemente no puedes hacer nada", comenta.

Zakya a su llegada a España.

Zakya a su llegada a España. Cedida.

Durante los años previos al regreso talibán, Afganistán vivió una etapa con más libertades en comparación con el régimen que gobernó el país entre 1996 y 2001. En ese periodo muchas mujeres accedieron a la universidad y al mercado laboral.

Zakya fue una de ellas, pues recuerda que "antes de los talibanes tenían una vida normal", ya que ella pudo "estudiar y hacer una carrera"

Su formación fue en enfermería, una profesión que hoy no puede ejercer en España porque sus títulos todavía no están homologados.

Zakya llegó a España en julio de 2022 junto a su marido. Ambos habían tomado la difícil decisión de abandonar su país.

La salida de Afganistán no fue una elección fácil ni completamente voluntaria. Según explica, la situación en el país hacía imposible "continuar con su vida con normalidad".

La pareja no tenía un plan definido, pero llegó la oportunidad de ir a España dentro de un programa internacional de protección." No teníamos otra opción. Solo salió eso y aceptamos", relata, pues "para las mujeres vivir allí ya no era posible".

Llegada a España

La pareja fue acogida dentro del sistema español de protección internacional, un mecanismo que ofrece alojamiento, apoyo social y clases de idioma a personas refugiadas o solicitantes de asilo durante su proceso de integración.

"Estuvimos un año en el programa de protección internacional, hasta que recibimos los documentos y el permiso de trabajo", explica Zakya.

Durante ese tiempo comenzaron una de las etapas más difíciles: adaptarse a un nuevo idioma, una nueva cultura y una nueva vida lejos de su familia.

"Llegamos con cero español", recuerda. Y es que uno de los primeros retos fue aprender el idioma. Zakya comenzó a asistir a clases de español poco después de instalarse en Zaragoza, gracias al programa universitario AcogELE.

La lengua es una de las principales barreras para quienes llegan como refugiados a un nuevo país. Superarla es fundamental para encontrar empleo y relacionarse con la sociedad de acogida.

En el caso de Zakya, la integración también ha estado marcada por la distancia cultural y la falta de comunidad. "La sensación de soledad es dura", confiesa. "En un país donde no conoces a nadie".

Aunque es enfermera de formación, Zakya no ha podido ejercer su profesión en España por el momento. "Mis títulos no están homologados", explica. Por ello, durante un tiempo trabajó en otros sectores. "Antes trabajaba como operaria en una línea", cuenta. Más tarde consiguió empleo como auxiliar en un centro intermedio.

Sin embargo, su vida cambió nuevamente hace poco más de un año con el nacimiento de su hija. "Ahora tengo una niña de un año y estoy ocupada con ella", dice orgullosa.

La maternidad ha abierto una nueva etapa en su vida en España, una que combina el cuidado de su hija con el aprendizaje continuo del idioma y la adaptación al país.

Zakya no idealiza su nueva realidad, pero reconoce que las condiciones son muy diferentes a las de Afganistán.

"A ver, como todas las personas, nosotros también tenemos nuestros problemas", reflexiona. "Aunque el país tiene sus ventajas" reconoce. La situación general es mucho mejor que la que dejó atrás: "En general es mucho mejor que nuestro país en esta situación", explica.

El mayor peso emocional sigue siendo la distancia. "Echas de menos a tu familia, a tus conocidos… todo", dice. Volver, al menos por ahora, no es una opción.

La situación en Afganistán continúa siendo especialmente difícil para las mujeres. Desde su regreso al poder, los talibanes han restringido el acceso femenino a la educación secundaria y universitaria, han limitado su presencia en muchos empleos y han impuesto normas estrictas sobre su movilidad y su vestimenta.

Para Zakya, la situación ha empeorado con el paso del tiempo, y ve imposible regresar a su país; sin embargo, en Zaragoza comienza poco a poco a sentirse segura y en casa.