Juan Bolea tenía 21 años en el momento en que se produjo el golpe de Estado.

Juan Bolea tenía 21 años en el momento en que se produjo el golpe de Estado. E. E.

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"Temí que se llevaran a mi padre detenido": el difícil 23-F de Juan Bolea, hijo del presidente de la DGA durante el golpe de Estado

El escritor y periodista Juan Bolea cuenta cómo vivió aquellas horas críticas junto a su padre, Juan Antonio Bolea Foradada: "Todo estaba en el aire".

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Zaragoza
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El 23 de febrero de 1981 sigue grabado a fuego para millones de españoles. También para miles de aragoneses, que vivieron las horas posteriores al golpe de Estado con máxima expectación. Fueron momentos de enorme tensión e incertidumbre sobre los que este miércoles, 45 años después, se arrojará algo más de luz con la desclasificación de los documentos oficiales.

El escritor Juan Bolea, hijo del entonces presidente de la Diputación General de Aragón, Juan Antonio Bolea Foradada, recuerda perfectamente cómo vivió aquel día. Esa tarde llegó a temer que se llevaran detenido a su padre, un miedo que no remitió hasta que los militares de San Gregorio les confirmaron que no saldrían a la calle para sumarse al golpe.

Él tenía 21 años. Cuando llegó a casa de la universidad después del ya famoso 'quieto todo el mundo' de Tejero se encontró a su padre y a su madre visiblemente preocupados.

Bolea Foradada, hombre clave en la Transición y el arranque del autogobierno en Aragón, no tardó en comenzar a recibir "una cascada de llamadas" de compañeros de UCD y miembros del Gobierno de la DGA, entonces compuesto por el partido de Adolfo Suárez y el PSOE.

"Estaban muy preocupados. Algunos le decían que probablemente se iban a poner 'a salvo'. Había gente del Partido Comunista que había entrado en pánico y había huido de casa con lo puesto prácticamente. Algunos estaban dispuestos a pasar a Francia para refugiarse", explica.

En aquel momento no había demasiada información. Las noticias se sucedían, todo estaba en el aire y cundía el nerviosismo.

En esas horas, Bolea Foradada no descartaba acabar en prisión. "Él mismo nos lo comentó. Nos dijo que si venían a por él no tendría más remedio que acompañar a los militares. En casa tenía a un Policía Nacional de escolta, pero me temo que poco hubiera podido hacer", afirma su hijo.

La incertidumbre continuó hasta aproximadamente las 22.00, cuando el presidente aragonés logró hablar con el capitán general Elicegui Prieto. Su rol institucional le llevó a coincidir con él en varias ocasiones y había "una relación cordial".

Aquella llamada duró apenas tres o cuatro minutos, pero fue trascendental. "Mi padre le preguntó varias veces cómo estaba la situación y el acuartelamiento... En San Gregorio había carros acorazados y existía un riesgo, evidentemente. Pero Elicegui le dijo que todo estaba tranquilo y que esperaban acontecimientos. Le dio a entender que no iba a haber levantamiento y pudo respirar aliviado", apunta Bolea.

En esas horas se dio cuenta de lo que representaba su padre, cabeza de Aragón y "símbolo de la autonomía y la democracia". También se percató de que todo lo que se había conseguido aquellos últimos años era "muy frágil".

"Era una sensación extraña. Me daba cuenta de que todos esos logros podían caer en un momento como habían caído el Congreso o Televisión Española, de que éramos muy vulnerables ante una agresión armada", añade.

Vuelta a la normalidad

Con el mensaje del rey "todo cambió". Fue "un gran bálsamo" tras horas de "mucho miedo". "Sobre todo en la izquierda, con el fantasma de la Guerra Civil, los encarcelamientos, las ejecuciones...", reconoce.

En las horas posteriores tocó volver a la realidad, un proceso "lento" y "traumático".

Su padre pudo recuperar la actividad institucional. Volvió a su despacho, reunió a su Gobierno, restableció el contacto con sus compañeros de UCD en Madrid y pudo hablar con los diputados aragoneses que habían salido del Congreso.

"Quedaron muchos interrogantes. En aquel momento, todo era muy prematuro para sacar conclusiones. No se entendía por qué se había producido esa intentona habiendo dimitido Suárez y la idea de que había sido un golpe militar para tomar el poder se fue imponiendo", indica.