El río Ebro, a su paso por Zaragoza capital.

El río Ebro, a su paso por Zaragoza capital. E. E.

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Las motas de la ribera, en el punto de mira: la CHE confía en que resistan la crecida del Ebro, pero no descarta roturas

El organismo de cuenca vigila de cerca el episodio, que tendrá una segunda punta en las próximas horas en Castejón.

Más información: Zaragoza sigue pendiente del río Ebro: el caudal se sitúa en los 1.500 m³/segundo e inunda el Parking Sur de la Expo.

Zaragoza
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La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) espera que las motas de los pueblos de la ribera resistan la doble crecida ordinaria de esta semana.

Todas están "reforzadas y en buen estado", aunque no se descarta que durante el episodio pueda haber roturas.

El organismo de cuenca ha puesto a su personal de campo a hacer seguimiento, reforzando la vigilancia en las zonas donde se producirán los máximos en las próximas horas.

Por el momento, no se tiene constancia de que haya puntos débiles en los que haya que actuar de urgencia.

Con una avenida ordinaria no debería de haber contratiempos, ya que el agua solo las sobrepasa en episodios extraordinarios.

La incertidumbre viene por las filtraciones que pueda haber. Sobre todo tras lo ocurrido a finales de 2024, cuando la mota de Talavera, en Pina, se rompió y terminó anegando la mitad de la huerta de Quinto.

El riesgo viene con las subidas y bajadas de caudal, que hace que se llenen, se vacíen y se debiliten. "Con el nivel alto aguantan bien, pero cuando baje habrá que ver cómo reacciona el terreno", ha explicado este martes la jefa del Sistema Automático de Información Hidrológica del Ebro, Esther Ruiz.

La crecida será similar a la de diciembre de 2021. La primera punta se registró ya este lunes en Castejón, principal referencia para la Ribera Alta, y la segunda llegará este miércoles.

En Zaragoza, ha dicho Ruiz, el caudal se mantendrá varios días en torno a los 1.600 metros cúbicos por segundo.

Esto se traducirá en una altura de entre 4,2 y 4,5 metros, unos valores que nada tendrán que ver con los 200 metros cúbicos por segundo que llevaba el Ebro en enero o los 400 de hace solo unas semanas.

Desde el SAIH, donde se trabaja las 24 horas, se está avisando "puntualmente" a los voluntarios de Protección Civil en cuanto se superan los umbrales amarillos o naranjas de las estaciones.

La de Zaragoza no pasará, previsiblemente, del nivel amarillo, mientras que en Pina o Novillas sí saltarán al naranja.

En las próximas horas no se esperan precipitaciones significativas en forma de lluvia, aunque sí podría nevar en zonas altas de la cuenca. Esto hace que haya una mayor certeza sobre los niveles que se alcanzarán de aquí al final de la semana tanto en Zaragoza capital como en la Ribera Baja, donde al caudal del Ebro habrá que sumar el del Gállego.

En Castejón, todo apunta a que la siguiente punta arrastrará de 1.500 a 1.700 metros cúbicos por segundo.

Por el momento no se sabe cuándo se llegará a ese máximo, ya que en función del 'peso' de los ríos navarros y de los de cabecera lo hará "o mañana por la mañana o por la tarde".

A esto hay que sumar que la primera riada allanará el terreno a la segunda, lo que hará que "gane velocidad".

En esta ocasión, la laminación de los embalses de Itoiz y Yesa han vuelto a jugar un papel esencial, ya que le han quitado 500 metros cúbicos a la avenida. Sin ellos, recalcaban desde la CHE, habría tenido un carácter extraordinario.

De cara a la primavera, la nieve acumulada no es, de momento, una amenaza.

Ruiz asegura que sigue el patrón "de un año normal". Lo que preocuparía es que se mantuviese "muy entrado ya el buen tiempo". Es decir, entre mayo y principios de junio. Si la hubiera para esas fechas, una subida repentina de las temperaturas sí podría dar lugar a una fusión "muy importante".