Embalse de Yesa

Embalse de Yesa

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La sequía hace mella en los embalses del Ebro a dos meses de la campaña de riego: Yesa, en estado de emergencia

El último informe de la Confederación Hidrográfica del Ebro de 2025 mantiene la alerta en toda la margen izquierda en territorio aragonés.

Más información: La mitad de la cuenca del Ebro, de nuevo en sequía: los embalses caen al 52,3% de su capacidad por la falta de lluvias

Zaragoza
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Después de una primera mitad de 2025 donde los embalses del Ebro alcanzaron casi el lleno, la cuenca ha vuelto a encender las alarmas por la sequía prolongada en algunas zonas, sobre todo en la margen izquierda en territorio aragonés.

El último informe de la Confederación Hidrográfica del Ebro de 2025 mantiene la alerta en toda la margen izquierda, con toda la provincia de Huesca al completo y la mitad de Zaragoza en situación de sequía prolongada durante los últimos cinco meses. También se está vigilando la cuenca del Guadalope, en Teruel, que suma ya tres meses en sequía.

Además, la situación se ha complicado en la mitad occidental de la provincia de Huesca, que abarca la cuenca de los ríos Aragón y Arba, en donde se ubica el embalse de Yesa.

Las aportaciones al embalse de Yesa se han ido reduciendo progresivamente en los últimos meses, especialmente desde el comienzo del verano, pese a iniciar el 2025 al 91%. Ahora, se encuentra al 30% de su capacidad, lo que ha llevado a declarar la zona en estado de emergencia.

En la cuenca del río Gállego, influido por la necesidad de proceder a un vaciado extraordinario del embalse de El Grado para arreglar los desagües del fondo, la preocupación se centra también en Sotonera, Búbal y Lanuza.

En concreto, el embalse de La Sotonera se encuentra al 40% de llenado, cuando la media de los últimos años es estar al 70%. Bubal está al 24%, cuando, en un año medio, se encontraría al 60%. Lanuza sube al 46%, como un año medio.

En la parte más oriental de la cuenca del Ebro aragonesa, que comparte con Cataluña, la situación es mejor. Hoy por hoy, no existe sequía meteorológica, gracias a las lluvias torrenciales de los últimos meses.

Y la predicción a futuro no es más halagüeña. Las predicciones de Aemet de precipitaciones para los próximos tres meses (enero-febrero-marzo) son “equiprobables”, es decir, arrojan las mismas probabilidades de que sean inferiores, superiores o iguales a la media.

Además, la predicción de aportaciones para la cuenca del Ebro para los próximos seis meses se situaría ligeramente por debajo de la habitual, en un 94% de lo que sería el año medio.

En cualquier caso, todavía queda margen de tiempo para el inicio de la campaña de riego, que llegaría en la primera mitad del mes de marzo, tiempo suficiente para que la nieve y las lluvias devuelvan los porcentajes del pasado año.

La esperanza, en todo caso, es que no se acerque a los niveles de 2023, la sequía más severa en 30 años, afectando al 85% del territorio, con el 45% en emergencia, obligando a medidas especiales y provocando pérdidas económicas significativas.

No obstante, estos datos todavía no recogen los efectos de las borrascas Francis y Gorretti, que dejaron importantes precipitaciones, sobre todo en el Pirineo.