Del 4 al 9 de septiembre, el pueblo de Villena se convierte en la capital de las fiestas de Moros y Cristianos. Estos son días de júbilo, música en la calle, eclosión de colores, trajes, sensaciones y emociones se complementan con una gastronomía tradicional propia de unas fiestas de por sí únicas.
Uno de los platos estrella de los Moros y Cristianos más multitudinarios de España, fiesta que llega a reunir a 12.000 personas y a más de 140 bandas, es el gazpacho de Villena.
Se trata de un plato caliente, con tortas de gazpacho, conejo, pollo, setas y caracoles, y con la pebrella como uno de los aromas característicos de una receta ligada durante generaciones a la cocina de campo.
El gazpacho de Villena forma parte de la gastronomía tradicional de una ciudad marcada por el encuentro entre las culturas culinarias valenciana y manchega.
Una mezcla que también se explica por su situación geográfica, entre el Mediterráneo y la meseta, y que ha dejado una cocina basada en productos sencillos, pero contundentes y capaces de combatir los fríos del interior de la provincia de Alicante. Además, lo convierte en un plato ideal para mantener a los participantes de la fiesta con energía durante la semana grande de Villena.
Elaboración
La elaboración comienza con las tortas de gazpacho, que se deshacen antes de incorporarlas al guiso. Para cuatro personas se necesita aproximadamente medio kilo de conejo y otro medio kilo de pollo, además de unos 250 gramos de robellones, dos tomates maduros, una cebolla y una docena de caracoles serranos.
La pebrella, una hierba aromática especialmente vinculada a la cocina valenciana, aporta buena parte de su personalidad al plato.
Primero se sofríen los robellones en una sartén y se reservan. Después se hace lo propio con el conejo y el pollo, que también se retiran. En ese mismo fondo se cocina la cebolla y se añade posteriormente el tomate. El sofrito sirve entonces de base para el caldo en el que terminarán de cocinarse las carnes, las setas y los caracoles.
Según la receta tradicional, todos los ingredientes deben cocer juntos antes de incorporar las tortas, que se añaden aproximadamente diez minutos antes de servir.
A partir de ese momento hay que remover para evitar que se peguen y conseguir que absorban el sabor del caldo. El resultado es un plato espeso, intenso y reconfortante que tradicionalmente se acompaña con alioli.
Más recetas de Villena
La cocina villenense no se agota en el gazpacho. La gachamiga, elaborada con harina, aceite, agua y ajos, representa otra de las recetas más populares de la ciudad y mantiene su vínculo con la cocina de los trabajadores del campo.
También forman parte del recetario local el triguico villenero, las pelotas de relleno, el arroz y pata, los caracoles y las habas, además de los embutidos y los productos de una huerta especialmente fértil.
El vino y el aceite son otros dos pilares de esta tradición, pues Villena concentra buena parte de la producción vitivinícola de la provincia de Alicante y cuenta con bodegas que trabajan variedades como la Monastrell y la Merseguera, junto a otras como Cabernet Sauvignon o Merlot.
Entre sus vinos más singulares destaca el Fondillón, elaborado con Monastrell y convertido durante siglos en uno de los grandes vinos históricos de Alicante.
