Bruno Esteban Pitarch, artista de Kurios del Circo del Sol en Alicante
Bruno, el músico que encontró una segunda oportunidad en 'Kurios': "El circo es una escena viva"
Este guitarrista nacido en Castellón forma parte del elenco del Circo del Sol, que estará en Alicante con su 'Gabinete de Curiosidades' hasta el 23 de agosto.
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Vivir de la música es el sueño de muchos, pero también una de las profesiones más inciertas. El talento no siempre basta para garantizar una carrera estable y muchos artistas afrontan etapas marcadas por la falta de oportunidades o la inestabilidad económica.
Bruno Esteban Pitarch conoce bien esa realidad. La pandemia le hizo perder sus ahorros y su vivienda, pero años después ha encontrado una nueva oportunidad como guitarrista y banjoísta de la banda de Kurios, el espectáculo del Cirque du Soleil que permanecerá en Alicante hasta el 23 de agosto.
Desde EL ESPAÑOL de Alicante hemos hablado con el músico sobre una trayectoria marcada por la perseverancia, su llegada a la compañía canadiense y lo que supone tocar cada noche en un espectáculo donde, como él mismo resume, "el circo es una escena viva".
Aunque en su familia no había músicos profesionales, Bruno recuerda perfectamente el instante que cambió su vida. De niño descubrió una guitarra eléctrica roja en casa de un tío y quedó completamente fascinado.
"Aquello no fue un capricho, sino que necesitaba aprender a tocar", recuerda.
Desde entonces, la guitarra se convirtió en su juguete favorito. Tanto, que su madre tenía que amenazarle con quitársela si no hacía los deberes o insistir para que saliera a jugar con otros niños.
Aquella pasión infantil acabó convirtiéndose en una profesión. Comenzó a trabajar como músico con apenas 16 años y, cuatro décadas después, asegura que nunca ha dejado de dedicarse a ello.
Estudió guitarra clásica y jazz en el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona antes de emprender una carrera internacional que le llevó a acompañar a artistas como Mónica Naranjo, Armando Manzanero o Mocedades en giras por Europa y América.
Siete años esperando
El vínculo con el Cirque du Soleil nació casi por casualidad durante una etapa profesional en México. Mientras trabajaba en un musical, un compañero le animó a presentarse a unas audiciones que la compañía realizaba en Ciudad de México.
Aunque el casting inicial era para otro espectáculo, los responsables de selección conservaron su perfil para Kurios. La llamada definitiva, sin embargo, tardó siete años en llegar.
Lejos de verlo como una decepción, Bruno considera que ese tiempo le permitió seguir creciendo profesionalmente y formar una familia. Cuando por fin llegó la oportunidad, lo hizo de una forma cuanto menos curiosa.
"Durante dos semanas estuve borrando los correos porque pensaba que eran spam", reconoce entre risas. Todo cambió cuando un responsable de contratación decidió escribirle directamente a través de LinkedIn para preguntarle si seguía interesado.
Aquella llamada llegó además en uno de los momentos más complicados de su vida. Tras la pandemia había perdido prácticamente todos sus ahorros e incluso su vivienda.
"Fue un premio", resume visiblemente emocionado al recordar una oportunidad que cambió por completo su situación.
El circo, escena viva
Después de actuar en conciertos, musicales y grandes giras internacionales, Bruno descubrió que trabajar en el Cirque du Soleil supone un reto completamente distinto.
"El circo es una escena viva", afirma.
A diferencia de un concierto convencional, donde cada interpretación sigue una estructura muy definida, en Kurios la música debe adaptarse continuamente a lo que ocurre sobre el escenario.
Bruno Esteban Pitarch en Kurios Cedida
"Puede pasar cualquier cosa. Un acróbata puede fallar, puede alargar un movimiento o cambiar una secuencia. No puedes bajar la guardia en las dos horas que estás tocando", explica.
Precisamente esa capacidad de reacción convierte cada función en una experiencia diferente tanto para los artistas como para el público.
Kurios: gabinete de curiosidades
Para Bruno, Kurios va mucho más allá de un espectáculo circense.
"Es un espectáculo muy teatral, muy poético y muy sentimental. Te saca ese niño que tienes dentro", asegura.
La producción transporta al espectador a un universo retrofuturista donde un científico descubre un mundo oculto en el interior de su gabinete de curiosidades.
A través de personajes extravagantes, humor, poesía y grandes números acrobáticos, la obra invita a dejar volar la imaginación y a mirar la realidad desde otra perspectiva.
Una gran producción
Kurios - Gabinete de Curiosidades es la 35.ª producción creada por Cirque du Soleil desde 1984 y reúne sobre el escenario a 50 artistas procedentes de 21 países diferentes.
La música se interpreta completamente en directo por una banda formada por siete músicos, entre ellos Bruno Esteban Pitarch, mientras que el espectáculo ha superado ya las 3.000 representaciones en todo el mundo.
La propuesta destaca también por su espectacular despliegue técnico. Más de un centenar de trajes, 464 elementos de utilería y una gigantesca mano mecánica de 340 kilos forman parte de una escenografía inspirada en el universo 'steampunk', donde la ciencia, la imaginación y el humor conviven en un mismo escenario.
Los músicos de Kurios, del Circo del Sol Circo del Sol
Una familia sobre ruedas
Bruno vive la gira acompañado por su esposa, Fabiola, que también trabaja en Kurios, y por su hijo. La convivencia, asegura, resulta mucho más sencilla gracias a la organización del Cirque du Soleil y a las facilidades que ofrece la compañía para que las familias puedan acompañar a los artistas durante el tour.
Pese a recorrer el mundo, no pierde el vínculo con su tierra. Siempre que dispone de unos días libres regresa a Vilafamés en la provincia de Castellón, y sigue con preocupación la evolución de los incendios forestales que afectan al entorno del triángulo cerámico castellonense, una comarca a la que continúa muy unido.