Viggo Mortensen interpreta a Olsen en la película 'Hasta el fin del mundo', que él mismo dirige.
El refugio de Viggo Mortensen en la costa española con playas de aguas turquesas y mucho sol: "Rodar aquí es un lujo"
El actor estadounidense se metió en 2011 en la piel de dos hermanos en la película hispano-argentina Todos tenemos un plan, rodada en Alicante
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Viggo Mortensen encontró en la Costa Blanca un escenario que parece hecho a medida para el cine con mar, luz y playas kilométricas. El actor estadounidense, que se metió en 2011 en la piel de dos hermanos en la película hispano-argentina Todos tenemos un plan, no ocultó su entusiasmo por trabajar en este rincón del Mediterráneo, al que describió como un auténtico privilegio para rodar.
La producción trasladó al intérprete a un paisaje abierto, marcado por la amplitud de sus playas y por una atmósfera que acompaña bien a las historias íntimas y de tensión emocional. En ese contexto, Mortensen subrayó precisamente la sensación de lujo que supone filmar en un entorno así, especialmente en Alicante y Santa Pola, donde el decorado natural aporta una fuerza visual que difícilmente puede construirse en un plató.
"Nunca había estado aquí pero me habían dicho que era un sitio ideal para rodar. Es como lo mejor de EE UU. No hay nada mejor allá de lo que ustedes tienen acá, es un lujo rodar acá", llegó a decir el actor durante su estancia en Alicante en 2011, refiriéndose a los entornos de los estudios de Ciudad de la Luz.
Un rodaje con paisaje protagonista
En la película, Mortensen interpreta a dos hermanos, un reto interpretativo que exige no solo transformación física, sino también matices distintos para cada personaje. La elección de escenarios cobra especial importancia en una historia de estas características, porque el entorno ayuda a reforzar el estado de ánimo, el aislamiento y la dimensión dramática del relato.
La Costa Blanca aparece así no solo como localización, sino como una parte esencial de la propuesta cinematográfica. Sus paisajes abiertos y su identidad mediterránea encajan con ese tipo de cine que busca verdad visual y una presencia poderosa de la naturaleza en pantalla.
La atracción de Mortensen por España
Y es que el actor no es ajeno al cine rodado en España. En esta etapa de su carrera, ya había trabajado en producciones en español y mostraba una especial comodidad en proyectos vinculados al ámbito hispano, tanto por el idioma como por el tipo de historias que le atraen. Esa conexión también ayuda a entender por qué la experiencia en la Costa Blanca le resultó especialmente estimulante.
Más allá del glamour del nombre, el mensaje que deja Mortensen es el de un intérprete que valora el entorno como herramienta narrativa. En su visión, rodar en un lugar así no es solo una ventaja logística o estética, pues es una forma de elevar la película tan solo por el entorno en el que está grabada.
Una Costa Blanca de cine
La noticia encaja con la imagen de la Costa Blanca como destino habitual para el turismo, pero también como territorio con potencial audiovisual. Su litoral ofrece una combinación muy buscada por la industria: luz natural, diversidad de paisajes y una identidad visual reconocible. En ese marco, la frase de Mortensen funciona casi como una declaración de amor al escenario.
Años después, el valor de ese tipo de localizaciones sigue siendo evidente y cuando el paisaje acompaña, la historia respira mejor. Y en este caso, la Costa Blanca no fue solo un fondo bonito, sino un auténtico aliado del rodaje.