El paseo del faro de Santa Pola
El pueblo más bonito conocido como 'el paraíso del marisco': con un Museo de Sal para visitar este verano
Esta localidad de la Costa Blanca destaca por sus mariscos de bahía, sus arroces tradicionales y playas para todos los gustos.
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Santa Pola se ha consolidado como uno de los destinos gastronómicos más destacados de la provincia de Alicante gracias a la calidad de sus pescados y mariscos, entre los que sobresale la gamba roja.
Además de su oferta culinaria ligada al Mediterráneo, la localidad cuenta con atractivos culturales y naturales como el Museo de la Sal, situado en pleno Parque Natural de las Salinas, que puede visitarse de forma gratuita durante todo el año.
Cuando se habla de arroces y marisco en la provincia de Alicante, es habitual pensar en municipios como Dénia o Jávea, famosos por la calidad de su gamba roja y su tradición gastronómica vinculada al mar.
Sin embargo, a apenas 19 kilómetros de la ciudad de Alicante se encuentra Santa Pola, una localidad costera que también presume de excelentes productos del mar y de una cocina profundamente arraigada a la actividad pesquera que caracteriza a la bahía.
Además, frente a otros destinos turísticos más populares y con precios más elevados, Santa Pola se presenta como una alternativa para disfrutar de playas, patrimonio, naturaleza y gastronomía sin realizar un gran desembolso.
Marcada por el mar
La cocina de Santa Pola tiene como protagonistas los pescados y mariscos capturados en sus aguas. Según destaca el Ayuntamiento de Santa Pola, especies como la dorada, la lubina, la lechola, la quisquilla, la cigala o la apreciada gamba roja forman parte de la identidad gastronómica del municipio.
El arroz también ocupa un lugar destacado en los restaurantes locales. Entre las recetas más populares se encuentran el arroz a banda, el arroz negro, la paella de marisco o el tradicional "arrós i gatet".
A estos platos se suman otras elaboraciones típicas como el gazpacho de mero, el blanquillo de rape o el conocido caldero acompañado de patatas y alioli, una de las recetas más representativas de la tradición marinera santapolera.
Un destino de playa
Más allá de la mesa, Santa Pola ofrece numerosos atractivos para quienes buscan una escapada junto al Mediterráneo. Turismo Comunitat Valenciana señala que la localidad reúne cultura, naturaleza, playas y gastronomía en un mismo destino.
Uno de sus principales símbolos es el Castillo-Fortaleza, una construcción renacentista levantada en el siglo XVI que actualmente alberga el Museo del Mar. En este espacio los visitantes pueden conocer la evolución histórica del municipio, desde la época ibera y romana hasta las tradiciones vinculadas a la pesca.
El patrimonio local también incluye los restos arqueológicos del antiguo Portus Illicitanus, una importante zona portuaria romana, así como el Parque El Palmeral y el histórico Molino de la Calera.
Las playas constituyen otro de los grandes reclamos de Santa Pola. Arenales como Levante, Tamarit, El Pinet o las calas del cabo permiten disfrutar del litoral en un entorno más tranquilo y, en muchos casos, con precios más asequibles que los de otros destinos turísticos de referencia en la Costa Blanca.
El Museo de la Sal
Entre los lugares más singulares de Santa Pola destaca el Museo de la Sal, ubicado en una antigua factoría salinera dentro del Parque Natural de las Salinas de Santa Pola.
Según explica el Ayuntamiento, el espacio permite descubrir cómo ha evolucionado la extracción de sal a lo largo de la historia y conocer la importancia de esta actividad económica en la configuración del paisaje actual.
Además, desde el museo parte un itinerario que facilita la observación de algunas de las especies que habitan el humedal, como flamencos, cercetas pardillas, tarros blancos, garcetas, cigüeñuelas o gaviotas patiamarillas.
Salinas de Santa Pola GVA
La visita es gratuita y constituye una excelente oportunidad para comprender el valor ambiental de un enclave protegido desde 1988, declarado Zona de Especial Importancia para las Aves e incluido en la lista de Zonas Húmedas de Europa y Norte de África.
Con una superficie de 2.470 hectáreas, este espacio natural combina lagunas, salinas, dunas y playas en un entorno donde naturaleza e industria han convivido durante décadas.
De hecho, el Ayuntamiento destaca que la extracción de sal sigue siendo la actividad fundamental de la zona y una pieza clave para mantener el ecosistema que da refugio a numerosas aves durante todo el año.