Montaje de Pedro Piqueras y una imagen de las vistas desde el casco antiguo.

Montaje de Pedro Piqueras y una imagen de las vistas desde el casco antiguo.

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El pueblo español que se ha convertido en el retiro de Pedro Piqueras: su Conjunto Histórico data del siglo XVII

El periodista encuentra en Altea un refugio de calma tras su retirada, atraído por su encanto histórico y su estilo de vida mediterráneo.

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Alicante
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Altea es desde hace ya algún tiempo el refugio elegido por Pedro Piqueras, sobre todo tras su retirada de la televisión. El veterano periodista ha encontrado en este municipio de la Costa Blanca el lugar perfecto para disfrutar de una vida más pausada, rodeado de historia y paisaje mediterráneo.

El vínculo entre Piqueras y esta localidad alicantina no es reciente. Lleva más de 35 años frecuentándola, aunque es ahora, tras su jubilación, cuando ha decidido establecer allí su residencia y convertirla en su día a día.

En una entrevista concedida a À Punt hace ya algún tiempo, el periodista define este enclave como la "definición de la tranquilidad o disfrutar de la vida" y un "pueblo precioso". Además, pone en valor su esencia atemporal: "Las cosas siguen siendo como eran hace 35 y seguramente hace 60 y hace 80 años".

La relación con Altea comenzó de forma casi casual. Piqueras descubrió la zona hace más de tres décadas, cuando visitaba a unos amigos en Benissa y aprovechaba para practicar vela.

Desde entonces, el vínculo no ha hecho más que consolidarse. A día de hoy, reside en una urbanización cercana al municipio y mantiene rutinas que refuerzan ese arraigo, como acudir a su restaurante favorito, L'Obrador, donde disfruta de comida casera.

Su casco antiguo

Más allá de su atractivo como destino de descanso, Altea destaca por un casco antiguo que resume siglos de historia mediterránea. Situado sobre dos colinas, -la principal y la de Bellaguarda-, su Núcleo Histórico Tradicional se configura como un conjunto urbano que ha evolucionado desde el siglo XVII hasta la actualidad sin perder su esencia.

El origen de este entramado se encuentra en el Baluarte renacentista levantado en 1617, una fortificación que aún conserva parte de sus murallas y su trazado original. Calles estrechas, empedradas y con pendientes pronunciadas dibujan un recorrido que mantiene viva la estructura de aquella antigua villa amurallada.

A ese núcleo inicial se sumaron, ya en los siglos XVIII y XIX, nuevos barrios que ampliaron la localidad. El resultado es un conjunto equilibrado donde conviven edificaciones de distintas épocas, pero con una identidad común que sigue siendo reconocible hoy.

Con identidad propia

El corazón del casco histórico late en la Plaza de la Iglesia, epicentro social y cultural, especialmente durante los meses de verano. Desde allí, la silueta de la parroquia de Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, -construida entre finales del siglo XIX y principios del XX sobre una anterior del XVII-, domina el paisaje con su característica cúpula azul.

Casco histórico de Altea.

Casco histórico de Altea. Turismo de Altea

Pasear por este entorno es adentrarse en un escenario donde cada rincón conserva su personalidad. Tal y como destaca Turismo de Altea, se trata de un espacio donde historia y paisaje se funden, manteniendo intacto el carácter que lo ha convertido en uno de los pueblos más reconocibles del Mediterráneo.

Ese valor patrimonial ha sido reconocido recientemente. En 2024,el Instituto para la Calidad Turística Española otorgó al conjunto histórico la distinción de sostenibilidad turística, siendo el primer enclave de estas características en la Comunitat Valenciana en recibirla.