A la izquierda, campos inundados en Pego por la dana Adam; a la derecha, campos anegados en la Vega Baja durante la dana de 2019

A la izquierda, campos inundados en Pego por la dana Adam; a la derecha, campos anegados en la Vega Baja durante la dana de 2019 Guardia Civil

Marina Alta

Dana Adam y gota fría de la Vega Baja (2019), enfrentadas: más lluvia con menos destrozos y "bendición" para agricultores

La única arista positiva del fenómeno que se ha cobrado la vida de tres personas en Valencia está en el campo alicantino, falto de agua tras el verano.

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Alicante
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La dana Adam ha dejado registros históricos en la provincia de Alicante, incluso superando los litros que cayeron durante la devastadora gota fría que sufrió el territorio en 2019. Sin embargo, mientras que hace siete años la lluvia causó el desastre natural con mayor coste económico en la historia reciente de España hasta la dana de Valencia, la experimentada estos días ha tenido un impacto mucho menor y, pese a todo, ha sido positiva para el campo alicantino.

La única arista positiva del fenómeno que se ha cobrado la vida de tres personas en la provincia de Valencia y que ha causado destrozos materiales en decenas de negocios, vehículos y viviendas, se encuentra en el sector agrícola y ganadero local.

Los daños materiales han sido significativamente menores gracias a una distribución más prolongada de las lluvias y a factores orográficos favorables, y apenas se han registrado incidentes menores en algunas colmenas.

El desastre de 2019 ocurrió entre el 12 y el 14 de septiembre y afectó a Alicante y Murcia, además de a otras comunidades en menor medida. La gota fría causó el desbordamiento del río Segura en la comarca de la Vega Baja y numerosas incidencias en Andalucía, con precipitaciones que superaron en algunas localidades los 600 litros por metro cuadrado.

El agua estancada pudrió miles de hectáreas de cítricos y hortalizas, ahogó a la ganadería y destruyó la infraestructura de riego.

Hoy, el escenario es radicalmente distinto, pese a superarse las cifras con picos de 700 litros por metro cuadrado, un salvavidas para una tierra sedienta tras el seco verano.

En esta línea, el presidente de Asaja Alicante, José Vicente Andreu, ha señalado que han sido "unas lluvias beneficiosas para el campo alicantino. Pero no se recargan los embalses, pues necesitaríamos que estas lluvias se prolongasen en el tiempo, pero sí ahorran riego y ayudan al inicio del ciclo de las hortalizas de invierno y a una maduración óptima en olivar y cítricos".

Esto se debe a que las lluvias se han concentrado en la Marina Alta y no en la Vega Baja, donde están la mayor parte de los cultivos en un terreno mucho más peligroso en caso de gota fría.

Diferencias entre danas

El climatólogo y geógrafo de la Universidad de Alicante, Samuel Biener, lo explica destacando que en la dana de 2019 cayeron 500 l/m² en Orihuela en solo dos tandas muy intensas y concentradas en muy poco tiempo. Cantidad equivalente a un año de lluvias.

"En esta ocasión, aunque se alcanzaron acumulados más elevados en la comarca de la Marina Alta (como Pego o Vall de Ebo/Atsúbia), la precipitación se distribuyó en más horas y cayó de manera más repartida", apunta.

"Además, los mayores acumulados han caído concentrados junto a la costa. Cuando la lluvia cae cerca del mar, el peligro de crecidas importantes en barrancos y ríos disminuye significativamente. En 2019, las lluvias torrenciales cayeron aguas arriba de los ríos Segura y Guadalentín, lo que, sumado a la rotura de las motas, provocó el desbordamiento e inundación masiva de la Vega Baja", añade.

En 2019 seis personas perdieron la vida en toda España, mientras que Adam ha causado la muerte de tres personas en la provincia de Valencia.

La de la Vega Baja fue hasta la dana de Valencia de 2024 el desastre natural con mayor coste económico en la historia reciente de España, con 1.319 millones de euros, según el informe El coste de las catástrofes de la Fundación Aon España, publicado en 2021.

El cálculo de los costes incluyó la repercusión en las partidas presupuestarias, subvenciones y ayudas, el impacto en las economías domésticas y en el sector agrícola. Aún es pronto para calcular las pérdidas de esta nueva dana, pero los expertos apuntan a cifras muy inferiores a las de entonces.

Los factores orográficos y geológicos del terreno también han jugado un papel capital para evitar otra tragedia en Alicante, ya que la roca caliza y cárstica y la fuerte pendiente de la Marina Alta hacen que su terreno sea altamente permeable y absorba y filtre una gran parte de la lluvia.

Biener sostiene que la Vega Baja, en cambio, "es un antiguo golfo llano con terreno impermeable y cotas muy bajas, al nivel del mar o por debajo de la altura del propio río Segura, lo que hace que el agua quede estancada y sea extremadamente difícil de evacuar"

"Las recientes precipitaciones han permitido recargar los acuíferos y aliviar los campos y montes tras padecer un verano de calor extremo. Ha sido una bendición", resume teniendo en cuenta tan solo factores naturales.

Y aclara que las danas, pese a los trágicos episodios sufridos por los valencianos en los últimos años, son un elemento climático vital para la cuenca mediterránea, asegurando que "sin la precipitación que aportan estos sistemas, la pluviometría de la zona sería equivalente a la del desierto del Sahara".