Camareros en un establecimiento de hostelería.

Camareros en un establecimiento de hostelería. Europa Press

Economía

Cambio de ciclo en la confianza empresarial: Alicante pasa de ser la locomotora estival al mayor desplome autonómico

La provincia registra la mayor caída de la Comunitat Valenciana (-3,1%) al disiparse el impacto del sector transporte y hostelería, que en el trimestre anterior tiró del indicador con una subida del 9,8%.

Más información: Las empresas valencianas encaran el tercer trimestre con más optimismo, pero sin impulso en la contratación

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El escenario económico de la provincia de Alicante ha experimentado una sacudida drástica conforme se acerca el final del ejercicio económico, el próximo mes de diciembre. Según los datos del Portal Estadístico de la Generalitat Valenciana, si a mediados de julio los indicadores situaban al territorio alicantino como la incontestable locomotora de la Comunitat Valenciana con un repunte de la confianza empresarial del 6,0%, los datos correspondientes al cuarto trimestre de 2026 confirman un claro cambio.

Alicante encabeza ahora los retrocesos autonómicos con un descenso del 3,1% en su Índice de Confianza Empresarial Armonizado, liderando el enfriamiento general del tejido productivo valenciano, que cae un 1,4% de media.

Este severo ajuste se debe, fundamentalmente, al agotamiento del tirón veraniego que sostuvieron sectores clave como la hostelería y el transporte. Durante el tercer trimestre, estas actividades asociadas al turismo y al consumo volaron con un crecimiento en la confianza del 9,8%, ocultando las grietas de otros ámbitos y contrarrestando la atonía de provincias vecinas.

Sin embargo, la llegada del otoño ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de un crecimiento demasiado expuesto a la estacionalidad. Al cierre de la temporada alta, la confianza no solo no ha logrado consolidarse, sino que se ha resentido con fuerza en el mercado provincial.

La clave que conecta el espejismo veraniego con el freno actual reside en el comportamiento del empleo. Ya en el tercer trimestre, cuando las empresas encaraban los meses de verano con optimismo, los datos revelaban una seria paradoja: el saldo de expectativas de contratación se mantenía en terreno negativo (-0,7 puntos), con más empresarios previendo recortes de plantilla que aumentos. Aquella incapacidad para transformar el aumento de la actividad en empleo firme presagiaba la debilidad del ciclo.

De cara al cuarto trimestre, el estancamiento laboral se ha agravado hasta alcanzar un saldo de -1,3 puntos a nivel autonómico, donde un 15,5% de las compañías contempla reducciones de personal frente a un modesto 14,2% que prevé contratar.

A esta atonía en el mercado de trabajo se suma el brusco deterioro de la valoración que los gestores hacen sobre los meses recién concluidos. El saldo de situación (la diferencia entre quienes consideran que su negocio marchó bien y los que denuncian un periodo desfavorable) se ha desplomado a menos de la mitad, pasando de los 10,0 puntos registrados en el tercer trimestre a tan solo 4,5 puntos en el cuarto.

Este frenazo es especialmente evidente en el sector industrial, que sufre una caída de confianza del 5,8% en el conjunto de la Comunitat, atenazado por la infrautilización de la capacidad productiva y la escasa tracción de los pedidos.

Por si fuera poco, el entorno operativo de las empresas alicantinas se vuelve a complicar por el lado de los costes. Tras un periodo estival en el que las expectativas de precios se habían moderado considerablemente situándose en un saldo de 13,5 puntos, la recta final del año registra un repunte notable hasta los 20,6 puntos, con más de un 25% de los empresarios anticipando nuevas subidas en sus tarifas para intentar proteger sus márgenes.

El contraste territorial resulta demoledor en la comparativa trimestral. Castellón y Valencia, que en verano mostraron evoluciones contenidas o negativas, han amortiguado el golpe en el cuarto trimestre con leves descensos del 0,3%. Alicante, en cambio, ha pasado de liderar las ganancias a encabezar las pérdidas en la Comunitat.

El deterioro de la percepción empresarial no solo se manifiesta en lo que está por venir, sino en el balance de los meses que acaban de concluir. La brecha entre los empresarios que consideran que su negocio marchó bien y los que denuncian un periodo desfavorable se ha reducido a más de la mitad en la región, reflejando que el impulso estival fue más breve y desigual de lo previsto.

A este enfriamiento de la actividad se suma la reaparición de tensiones en los costes de producción. Un porcentaje creciente de directivos alicantinos anticipa nuevas subidas en sus precios de venta para encarar el último trimestre, atenazados por el encarecimiento de los insumos y la necesidad de sostener unos márgenes operativos cada vez más estrechos.