El presidente de EEUU, Donald Trump, sobre una imagen de la última cremá.

El presidente de EEUU, Donald Trump, sobre una imagen de la última cremá.

Turismo

Incertidumbre en el turismo alicantino ante las acusaciones de Trump a España como país "poco fiable"

Agustín Almodóbar (PP) exige al Gobierno medidas de apoyo al sector mientras desde Costa Blanca apuestan por continuar la promoción del destino.

Más información: "No es solo la playa", el plan de Jorge Traver para llevar al turista americano al corazón de la provincia de Alicante

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El presidente de EEUU, Donald Trump ha colocado a España en el centro de su última ofensiva verbal y ha encendido una alarma añadida en el turismo alicantino, cada vez más volcado en el mercado estadounidense y ahora pendiente de si esa imagen de país “poco fiable” puede pasar factura en reservas y confianza.

En una entrevista con el New York Post, Trump ha vuelto a cargar contra España, a la que califica directamente de país “perdedor” y acusa de ser “muy hostil hacia la OTAN”. El presidente estadounidense reprocha al Gobierno de Pedro Sánchez haberse opuesto al objetivo de destinar el 5% del PIB a Defensa y advierte de que Estados Unidos “no será jugador de equipo” con un socio al que considera que no paga y no coopera.

Esa crítica se inscribe en una escalada personal contra Sánchez y por extensión contra España, al que la prensa conservadora de Estados Unidos retrata como un líder “blando” en defensa y “tonto útil” de Irán por su oposición a la ofensiva sobre ese país y por haber denunciado como “ilegal” la guerra impulsada por Washington e Israel.

Estas descalificaciones llegan justo cuando la provincia de Alicante se ha consolidado como el principal imán de la Comunitat Valenciana para el turismo estadounidense, concentrando ya más de la mitad de estos viajeros. El visitante norteamericano se ha convertido en uno de los perfiles más codiciados: estancias que se alargan hasta las 17,5 noches, gasto elevado y diversificado entre hoteles, alquiler vacacional y turismo urbano, cultural y gastronómico.

En la Costa Blanca, el turista de Estados Unidos combina el sol y playa con experiencias urbanas y de alto valor añadido, en línea con un público de estudios superiores y poder adquisitivo medio-alto. El patronato provincial y la Generalitat han tejido una estrategia específica: viajes de familiarización con estudiantes, captación de congresos y cruceros, impulso del turismo MICE y posicionamiento del puerto de Alicante como escala para cruceristas norteamericanos.

Ese “sueño alicantino” que seduce a Estados Unidos se basa en un boom sostenido: la Comunitat Valenciana es una de las regiones españolas donde más crece la llegada de estadounidenses respecto a 2019, con aumentos superiores al 60%. Alicante se beneficia además de un fuerte tirón en búsquedas digitales: la ciudad figura entre los destinos que más crecen en interés en plataformas especializadas, con picos de más del 500% en algunos casos.

Incertidumbre

Para el empresariado turístico, el temor no es solo que las palabras de Trump dañen la imagen de España como destino seguro y fiable, sino que deriven en decisiones concretas que afecten a la conectividad, los visados o la promoción.

El sector recuerda que el mercado norteamericano sigue siendo minoritario en volumen, pero muy estratégico por su capacidad de gasto, su papel en la desestacionalización y su efecto tractor sobre segmentos como los cruceros, el turismo residencial o los estudios en el extranjero.

El senador alicantino Agustín Almodóbar (PP), especializado en Turismo, ya venía advirtiendo en el Senado de la vulnerabilidad del ecosistema turístico español ante choques geopolíticos, con una batería de 18 preguntas al Gobierno sobre el impacto del conflicto en Oriente Medio.

En ellas pedía datos concretos sobre caída de reservas, alteraciones en los flujos internacionales y cancelaciones masivas de vuelos, y reclamaba planes de contingencia para proteger la conectividad de los aeropuertos españoles.

Almodóbar cuestionaba si la posición de España como “voz más crítica” en la UE respecto a la operación en Irán —incluida la negativa a permitir el uso de las bases de Rota y Morón— reforzaba o perjudicaba los intereses turísticos del país, tanto en términos de confianza internacional como de relaciones con mercados emisores estratégicos.

El senador se preguntaba también qué evaluación había hecho el Ejecutivo sobre el posible impacto en la percepción de los turistas estadounidenses y cómo pensaba contrarrestar el riesgo de que ese distanciamiento de Washington afectara a la elección de España como destino.

Con los ataques verbales de Trump ya en titulares internacionales, las dudas de Almodóbar cobran nueva resonancia en la Costa Blanca, donde empresarios y administraciones temen que el cruce de reproches entre Washington y Madrid acabe contaminando el relato de España como destino seguro, aliado fiable y abierto al viajero norteamericano.

El sector reclama al Gobierno datos actualizados sobre reservas, posibles cancelaciones desde Estados Unidos y un mensaje claro de seguridad jurídica y estabilidad que frene cualquier efecto arrastre sobre el turismo americano.

En cualquier caso, desde el Patronato de Turismo de la Costa Blanca recuerdan que poner el foco en el mercado norteamericano "no significa solo el estadounidense, también el canadiense", señala su director, José Mancebo.

Para Mancebo, es importante continuar trabajando en los nichos de mercado que se han trazado como estratégicos, por ejemplo, los estudiantes. Y es que la promoción turística en su opinión es un trabajo a medio y largo plazo, lo que implica que las coyunturas puntuales afectan pero no tanto como se puede pensar en un primer momento. "Es necesario seguir trabajando de una forma global, centrando la atención en muchos mercados diferentes", añade.