Trabajadores  de la construcción en una obra

Trabajadores de la construcción en una obra Cedida

Economía

Ni Madrid ni Cataluña: este es el motivo por el que la Comunitat resiste mejor la presión del mercado laboral en 2026

El encarecimiento del 8,3% en los costes de la construcción amenaza los márgenes del sector pero no frena el atractivo global de la Comunitat Valenciana para la captación de inversiones.

Más información: La productividad caerá en 2025 y 2026 por la falta de inversión, un mercado laboral ineficaz y más costes empresariales

Leer en Castellano
Publicada

El dinamismo del mercado de trabajo en la Comunitat Valenciana durante el arranque del ejercicio de 2026 ha vuelto a poner de manifiesto una de las paradojas más estructurales y a la vez ventajosas de la economía regional. Los datos oficiales publicados por la última Encuesta Trimestral de Coste Laboral de la Generalitat Valenciana revelan que, si bien la región experimenta una innegable presión al alza en lo que respecta al coste por trabajador, el territorio ha logrado preservar unos márgenes que actúan como un potente imán para la contratación y la inversión tanto nacional como extranjera.

Esta realidad sitúa a la región en una posición al alza dentro del mapa económico español. La Comunitat Valenciana ha demostrado una notable capacidad para absorber el encarecimiento de los factores productivos sin perder su tradicional ventaja competitiva frente a otras regiones.

La cifra de 2.937,99 euros mensuales por trabajador que asumen de media los centros de trabajo valencianos supone un incremento interanual del 4%, un ritmo de crecimiento que refleja la necesaria actualización salarial y el impacto de las cotizaciones sociales en un entorno macroeconómico complejo. Sin embargo, la lectura económica de este indicador cambia sustancialmente cuando se confronta con la media del conjunto de España, que se sitúa en unos sustanciales 3.278,01 euros tras registrar un repunte aún mayor, del 4,9%.

De este modo, la Comunitat Valenciana se mantiene firmemente instalada en una brecha que sitúa sus costes laborales agregados en el 89,63% del promedio nacional. Para cualquier corporación en fase de expansión o localización de actividades, operar en suelo valenciano representa un ahorro directo de más de un 10% en el capítulo de gastos de personal respecto a la media del país, una distancia que compensa con creces los incrementos internos y que consolida a la región como un destino de alta eficiencia operativa.

El desglose de estos costes permite entender que la subida no se debe a desequilibrios fiscales o impositivos locales, sino que responde a un avance equilibrado de la estructura de costes de la propia actividad productiva. El coste salarial bruto se elevó hasta los 2.144,00 euros mensuales, mientras que los costes no salariales, integrados fundamentalmente por las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social y las indemnizaciones, crecieron de forma paralela hasta los 793,99 euros.

Este comportamiento armónico indica que las empresas valencianas están trasladando los incrementos de manera directa a las nóminas de sus plantillas, lo que contribuye a sostener el consumo interno y la paz social, sin que los costes regulatorios o de otra índole estén distorsionando la estructura financiera de los negocios de la región.

Este escenario de encarecimiento controlado adquiere un cariz especialmente relevante si se analiza el comportamiento de los distintos sectores, con el ámbito de la construcción erigiéndose como uno de los principales motores de la presión al alza. El ladrillo y las infraestructuras en la Comunitat Valenciana han registrado un incremento del 8,3 por ciento en su índice de costes laborales, un repunte muy destacado que supera con creces la media regional y que evidencia la alta competencia por captar mano de obra cualificada en un momento de notable actividad inmobiliaria y residencial en las tres provincias.

Este encarecimiento de la construcción, espoleado por la escasez de profesionales y la necesidad de cumplir con los plazos de ejecución de los proyectos en marcha, contrasta con la estabilidad observada en sectores como el financiero o el del saneamiento de aguas, que han registrado ligeros descensos.

A pesar de la fuerte presión que el dinamismo constructor ejerce sobre los costes totales por hora efectiva de trabajo, el sector no ha detenido su marcha, lo que demuestra que la demanda de vivienda e infraestructura turística y logística sigue absorbiendo este incremento de costes sin trasladar, por el momento, signos de agotamiento estructural.

La solidez de este marco laboral se ve refrendada de manera categórica por los datos relativos a las vacantes de empleo y las motivaciones empresariales recogidas en la misma estadística oficial. Con más de 18.500 puestos de trabajo disponibles en el trimestre, la inmensa mayoría localizados en el sector servicios, la fotografía del mercado valenciano dista mucho de corresponderse con la de una economía ahogada por el precio de la contratación.

Al ser preguntadas las empresas sobre los motivos por los cuales no incrementan sus plantillas de forma más decidida, un abrumador 90% de las mismas declara de forma llana que simplemente no necesita incorporar más personal debido a que sus niveles de producción actuales están cubiertos de manera óptima. Por el contrario, apenas un exiguo 7% de las compañías valencianas achaca la ausencia de nuevas contrataciones al elevado coste que supone dar de alta a un trabajador.