Pablo Barceló en la Copa del Rey de balonmano de Alicante.

Pablo Barceló en la Copa del Rey de balonmano de Alicante.

Otros deportes

La voz del balonmano español es alicantina

Pablo Barceló convirtió la Copa del Rey en Alicante en un espectáculo también en las gradas con su trabajo como 'speaker'.

Más información: Una Copa para disfrutar del balonmano

Leer en Castellano
Alicante
Publicada

Alicante no solo puso el pabellón, las pistas y el clima a la Copa del Rey de balonmano. También le puso la voz. La de Pablo Barceló, conocido artísticamente como Mister Barceló, speaker oficial del torneo, cuya energía acompañó durante todo el fin de semana a jugadores y aficionados en un campeonato en el que el espectáculo no se limitó a lo que sucedía sobre la pista, donde el Barça volvió a imponer su dominio habitual.

Más allá del 20x40, la Copa del Rey encontró otro pulso en las gradas. En los descansos, en los tiempos muertos, en las presentaciones de los equipos. Ahí apareció Barceló, convertido en algo más que una voz por megafonía.

Un hilo conductor del ambiente, un generador constante de energía en un pabellón que, pese a registrar entradas por debajo de las previsiones, nunca se quedó en silencio. "Intentamos convertir el balonmano en un espectáculo no solo en el partido, aprovechar los huecos libres e involucrar a la gente, que todo sea una fiesta", explica.

Su trabajo se apoya en la capacidad de leer lo que ocurre en la pista, incluso cuando el guion no acompaña. Porque no siempre el espectáculo nace del marcador. A veces ocurre en sentido contrario, cuando el equipo local pierde o el partido se enfría.

"La clave es ir leyendo el evento y saber en cada momento qué es lo que toca según vaya el resultado del partido", resume. Y ahí aparece una de sus virtudes más repetidas por quienes le conocen: la capacidad de entretener, comunicar y divertir incluso en escenarios incómodos, cuando el juego y el marcador no ayudan.

Durante los cuatro días de torneo, Mister Barceló desplegó un repertorio que ya forma parte de su sello. La cámara de los besos, la celebrity emoji cam, concursos con el público, dinámicas improvisadas en los tiempos muertos o presentaciones de equipos convertidas en pequeñas inyecciones de adrenalina.

"Usamos herramientas como la kiss cam, la celebrity emoji cam y distintos juegos en los marcadores para involucrar a los espectadores", resume con naturalidad, como parte de un espectáculo ya integrado en el deporte moderno.

Barceló tiene 39 años y una trayectoria que nació en Alicante, en el Centro de Tecnificación, cuando empezó a vincularse al deporte en 2015 con el Lucentum.

Aquel punto de partida se ha convertido con el tiempo en una carrera que le ha llevado por escenarios de toda España. Hércules, Balonmano Benidorm, Horneo Balonmano Alicante, Getafe CF, la Copa del Rey, la Copa de la Reina, el Mutua Madrid Open de tenis, el World Padel Tour y otros muchos eventos han construido una agenda donde su voz se ha vuelto reconocible más allá de su ciudad.

Volver a empezar

"Volver al Centro de Tecnificación, donde comenzó todo en 2015 con el Lucentum, fue muy especial, tuve sentimientos enfrentados estos días", reconoce sobre su regreso a un escenario que le conecta con el origen.

En ese recorrido ha consolidado una forma de entender su trabajo que mezcla técnica, intuición y una idea muy clara de responsabilidad. "Estoy entregado en cuerpo y alma a esto", señala.

Pero detrás del personaje hay otra realidad menos visible. "Tengo días malos, de bajón o de discusiones con mi pareja, pero soy profesional y eso queda apartado. Estoy ahí para animar y que la gente lo pase bien", explica con naturalidad. Esa separación entre vida personal y escenario es, para él, una condición básica del oficio.

Interpretar

"Soy un actor interpretando un personaje… que al final es lo que define a un profesional", añade. La frase encaja con la imagen que proyecta en cada evento. La de alguien que se transforma de forma radical al ponerse el traje y la pajarita. Mister Barceló aparece entonces como una versión amplificada de sí mismo, capaz de sostener el ritmo emocional de un pabellón entero.

Fuera de ahí, el tono cambia. Pablo Barceló es más tranquilo, más cercano, más discreto, casi tímido. Esa dualidad, lejos de ser un contraste artificial, parece ser parte de su equilibrio.

En su trayectoria también hay un componente de identidad. Se define como embajador de Alicante y del Hércules, un vínculo que ha llevado incluso a situaciones curiosas fuera de su ciudad, como los saludos de recogepelotas en el Open de Tenis de Madrid al grito de "herculanos". Una señal de que su voz ha viajado más allá de los pabellones donde empezó.

La empatía

En cada uno de esos escenarios ha ido acumulando una idea de fondo que resume su filosofía: "Empatizar con el público". Y también una forma de entender el entretenimiento como parte del deporte, no como un añadido. Porque en su caso el objetivo no es solo anunciar lo que ocurre, sino sostener lo que se siente.

Durante la Copa del Rey en Alicante volvió a hacerlo. Mientras el Barça levantaba el título y el torneo cerraba su edición, su voz siguió ocupando los intermedios, los silencios y los márgenes del juego.

Un trabajo invisible en las estadísticas, pero evidente en la experiencia de quienes estuvieron allí.

Y en ese espacio intermedio, entre el deporte y el espectáculo, entre el silencio y el ruido, es donde Pablo Barceló ha convertido su estilo en una marca reconocible en toda España.