Una de las máscaras que presenta el Marq para hablar del oro como un ser vivo.

Una de las máscaras que presenta el Marq para hablar del oro como un ser vivo. M. H.

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"¿Es posible habitar el mundo de otra manera?": El Marq estrena la gran muestra del oro de Colombia que "cobra vida"

'El Oro y el Universo' es la muestra que rompe mitos sobre el Dorado y abre sus puertas al público este martes 30 de junio en Alicante.

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El Museo Arqueológico de Alicante (Marq) presenta este lunes su nueva exposición internacional, El Oro y el Universo, una ambiciosa mirada al patrimonio indígena de Colombia. La muestra, que podrá visitarse a partir de este martes, invita al espectador a un viaje que trasciende la arqueología tradicional para adentrarse en la espiritualidad de pueblos que aún hoy habitan el territorio colombiano.

Para entender esta exposición, el primer paso es cambiar nuestra terminología. "De entrada no vamos a hablar de piezas, sino de presencias", advierte la comisaria Marcela García sobre la selección de trescientos elementos. Se trata de un "giro lingüístico importante" para comprender que estos objetos son, para las comunidades actuales, "seres vivos que tienen agencia" y un vínculo espiritual activo.

La muestra comienza sumergiendo al visitante en una maloca amazónica, la recreación de las casas comunales que son, a su vez, una representación del cosmos. "Las malocas también son los cuerpos de las madres primordiales de estos seres que dieron origen al mundo", explica García durante el recorrido.

Uno de los grandes hitos de la exposición es el barco de los espíritus, una talla en madera del pueblo Emberá. "Es la primera vez que el Museo del Oro exhibe piezas etnográficas fuera de Colombia", destaca la comisaria. Y subraya que este barco trae a nuestra dimensión a los "espíritus auxiliares" que ayudan a los sabedores de la comunidad.

El comisario Marcos Martinón, por su parte, pone el foco en la sofisticación técnica y espiritual de los "tunjos muiscas". Estas pequeñas figuras de oro se creaban mediante la técnica de la cera perdida "exclusivamente para hacer ofrendas y obtener favores divinos". "No estaban hechas para ser vistas por ojos humanos, sino por ojos de espíritus", señala Martinón, recordando que el oro entre los muiscas "no se acumulaba, sino que se regalaba y se devolvía al mundo".

La exposición también busca desmontar prejuicios históricos, como la imagen de los caciques como tiranos. "Eran personas que tenían la responsabilidad del bien común, personas al servicio de su comunidad", aclara García, denunciando las "lecturas erradas" derivadas de la mirada europea tras la conquista.

Incluso el sentido del oído es protagonista gracias al Soplo de vida, una composición sonora realizada con instrumentos prehispánicos originales. "Es la primera vez que suena en Europa, interpretada no con réplicas, sino con los propios instrumentos arqueológicos" de más de mil años de antigüedad.

Otro de los puntos fuertes es la revisión de la ingeniería hidráulica de las sociedades anfibias del Caribe colombiano. Estos pueblos transformaron 500.000 hectáreas (una extensión equivalente a la provincia de Alicante) mediante un sistema de canales cooperativos. "Se organizaron sin reyes ni presidentes, mediante cooperación entre vecinos para contener y reconducir el agua", detalla Martinón.

La muestra no elude temas complejos como el de las llamadas plantas maestras. La exposición aclara tajantemente que la coca "no es cocaína" y explican cómo se usaban sus hojas. "Decir que la coca es como la cocaína es tanto como decir que el vodka es igual a la patata", afirma García, citando al antropólogo Wade Davis para subrayar el valor sagrado y medicinal de la planta.

Manolo Olcina, director del Marq, recalca la importancia del papel de los museos en hacer comprensibles, desde la solidez, los diferentes conceptos del mundo. "Con rigor y fomentando el espíritu crítico para entender qué significan estos objetos y descubrir otros significados y otros valores", destaca como ejemplo de una trayectoria que cumplirá veinte años al frente del centro.

"El oro no simboliza riqueza, transmitía una manera de estar en el entorno y de un equilibrio en un universo precario", añade Olcina sobre el que se tenía en estas sociedades.

El embajador de Colombia en España, Eduardo Ávila, recalca la importancia de estas presencias como símbolos "que a través de ellas descubrimos sociedades que desarrollaron una relación profunda con su entorno". La muestra, apunta, es ejemplo también de las "excelentes relaciones" entre ambos países.

Alicante, puerta de Europa

"Es especialmente significativo que se presente en Alicante, una ciudad abierta al mundo y con un museo referente internacional en la difusión de culturas" porque contribuye "a mostrar la diversidad de la sociedad colombiana", recalca.

El presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez, ya anticipa el éxito de público de una muestra que "entra en Europa por Alicante con la calidad que trabaja el Marq". Y como Ávila valora la oportunidad para los colombianos que residen en la provincia, 60.000, y del resto de España que puedan disfrutar de unas piezas que hablan de su legado. "No le pongan precio a nada de lo que van a ver, porque el precio es incalculable", recuerda.

Bailar por el universo

Finalmente, la exposición le da la vuelta literal y metafóricamente a la leyenda del Dorado. "El Dorado en realidad era una persona, no un lugar", explica el comisario frente a una laguna invertida diseñada por Ángel Rocamora.

La muestra concluye con la figura de un danzante dorado que baila por el equilibrio universal. "Si pensamos que este danzante está danzando por el bien de todos nosotros, quizás nos vamos de la exposición pensando qué podríamos hacer nosotros por él", concluye Martinón.