Rafa Zabala, en su estudio en Serra.

Rafa Zabala, en su estudio en Serra. Manuel Bruque Efe

Audiovisual

El escultor valenciano que pasó de hacer lápidas a diseñar en películas de superhéroes y las giras de Lady Gaga

Rafa Zabala dio el salto de esculpir en mármol a modelar en programas 3D para grandes producciones de Marvel y DC.

5 noviembre, 2022 11:10
Alicante

Cuando el escultor valenciano Rafa Zabala pensaba que "del arte no se vive" no preveía que su carrera profesional lograría salir del sector funerario. De ahí pasó a crear escenarios para la televisión nacional y al salir al extranjero trabajar para los más grandes nombres de la música pop y las películas de superhéroes.

Un vistazo a su currículum presenta el gran salto profesional en pocos años de Zabala. De esculpir lápidas a construir escenografía para Gran Hermano y carrozas para la cabalgata de los Reyes Magos. Y con el dominio del diseño en 3D a modelar figuras para las giras de Britney Spears, Lady Gaga, Paul McCartney o Ariana Grande. Y de ahí a sorprender a millones de seguidores de El señor de los anillos con Azog, el rey de los orcos en las películas de El Hobbit.

Esta transición laboral y vital a lo largo de su trayectoria, que relata en una entrevista a Marta Rojo con Efe, le ha llevado de la escultura tradicional y el dibujo al mundo del modelado 3D, en el que se interesó gracias a la inspiración de la película Avatar. Ese sueño se hizo realidad y ahora se dedica a plasmar los de los demás tanto en escenarios como en pantallas.

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De formación autodidacta, Zabala se acuerda de niño como "una de esas personas que solo están centradas en una cosa". En su caso, el dibujo, aunque sus padres "en aquel entonces" le decían que "eso era muy bonito, pero que del arte no se vive".

Para salir de esa "frustración", a los "veintipocos" años se fue a Inglaterra. "Me di cuenta de que hay que salir un poco, que nadie es profeta en su tierra", asegura. Eran los primeros años 90 y comenzó a trabajar la escultura. De ahí pasó a tener su propio taller y a dar clases en la universidad de West Kent.

De regreso a España, intentó "ser 'normal' trabajando en una empresa de logística", sin éxito. Tras ese intento fallido, Zabala trabajó montando escenografías para programas de televisión como Gran Hermano y carrozas para la cabalgata de los Reyes Magos, un empleo donde conoció a su mujer, también artista, con quien se estableció en la localidad valenciana de Serra.

Allí montó un taller en el que ya creaba figuras para publicidad. Desde un huevo gigante para un anuncio de Mini, un moai enorme para una feria de muestras, un lémur extinguido para un museo de Madagascar, estatuas de Ernest Hemingway para una franquicia de bares a los que el autor solía ir a Cuba hasta una estatua del capitán Scott, que lideró la expedición a la Antártida y que inauguró en Cardiff la princesa Ana de Inglaterra.

De esculpir lápidas al 3D

Pero entonces vio la película Avatar y todo cambió: "Fue un antes y un después, me di cuenta de que quería saber quién hacía esos efectos visuales y esos personajes y cómo; pensaba que me encantaría estar ahí".

Por eso, aunque partía de "no tener absolutamente ninguna idea" de modelado 3D, comenzó a formarse en programas como ZBrush, gracias, entre otras cosas, a la aparición de su "ángel de la guarda", Mike Monaghan, artista conceptual irlandés que trabajaba en la industria del cine y que un día pasó por el taller de Zabala en Serra y le abrió los ojos con un programa de modelado digital.

La formación en modelado 3D del valenciano coincidió con la crisis de 2008, por lo que, mientras estudiaba, trabajó durante un tiempo en un taller "haciendo lápidas de mármol que incluso ponía en los cementerios", una ocupación nueva que "estuvo bien" para aprender a esculpir en este material.

Del mármol al digital

En su primer trabajo en el campo tridimensional, en una empresa inglesa de efectos visuales, "se empezó a correr la voz de que allí había un escultor tradicional que había entrado en el mundo del 3D" y, aunque al principio aprendió sobre estas técnicas en "publicidad y cinemáticas de videojuegos", pronto pasó al cine.

En varias empresas de Nueva Zelanda, Estados Unidos y Singapur, Zabala, que reconoce ser "culo de mal asiento" y necesitar de forma continuada "nuevos retos", trabajó durante los siguientes años en el modelado de personajes 3D y efectos visuales en películas como Iron Man 3 o El hombre de acero.

También participó en El Hobbit, en su segunda y tercera entregas, donde desarrolló el personaje de Azog, el comandante de los orcos, o El planeta de los simios, donde dio forma a Luca, el líder de los gorilas.

"En esa época me llamaron de la empresa Industrial Light and Magic, fundada por George Lucas, y me ofrecieron trabajar para ellos en Singapur", relata Zabala, que volvió a trasladar a su familia al otro lado del mundo para trabajar en películas como Aquaman, Ready Player One o Vengadores: Infinity war.

El salto al pop

De vuelta en Serra, comenzó a trabajar con la empresa de Los Ángeles Possible Productions en el modelado 3D de material audiovisual para las giras y presentaciones de artistas como Britney Spears, para quien diseñó una gran serpiente; Ariana Grande, con el modelado de "una diosa humanizada para la canción God is a woman", o Lady Gaga, creando un escenario basado en los disenos de Giger para la película Alien.

Pero recuerda con especial cariño las jirafas 3D de patas largas y con las caras de los cuatro miembros de los Beatles que hizo para la gira de Paul McCartney en 2018: "Yo mismo propuse diseñar animales hechos con instrumentos y le hizo gracia".

Con la inteligencia artificial

Ahora, la evolución tecnológica que ha hecho surgir los activos digitales no fungibles (NFT) ha llevado el arte de Zabala incluso al metaverso. Un formato que no es su preferido porque es "muy de venderte en redes, de estar continuamente expuesto" y a él se le "da mal ser popular".

Aun así, ha tenido ocasión de experimentar precisamente a partir de la idea de la exposición en internet, y ha desarrollado, junto a Ezequiel Grand, un NFT que representa a Jesucristo crucificado en un hashtag, que se expuso en un museo en Montreal y finalmente decidieron no vender.

"Si para vender mi arte lo que tengo que hacer es parecer simpático, no tengo tiempo para crear y producir arte", critica Rafa Zabala, que considera que "tu trabajo es el que habla por ti por más que te quieras vender".

El avance de la inteligencia artificial le ha abierto un nuevo campo de experimentación, ya que es partidario de "reinventarse": "No me gustan los llorones, me gusta la gente que reacciona ante la vida, que son altibajos continuos; no existe un derecho a que te pongan un camino de rosas".

Y ahora, escribir

Este campo abre para el valenciano nuevos proyectos, que esta vez ve algo alejados de la escultura y el 3D: "He estado trabajando en ello, escribiendo, porque a mí lo que me gusta es contar historias, y he descubierto que escribir se me da bien".

Un guion para televisión o una novela sobre "la combinación entre inteligencia artificial y vida orgánica" son algunas de las posibilidades que baraja, y tiene claro que sus nuevos proyectos "no van a dejar a nadie indiferente".