Borja Navarro, perdido en un paisaje entre la niebla.

Borja Navarro, perdido en un paisaje entre la niebla. Pau Colomina

Cultura

Borja Navarro y el realismo mágico sucio que revive un exorcismo de los noventa en un pueblo de Albacete

El autor presenta en Alicante 'Perros de caza', una novela de estilo poético que explora el tabú y la leyenda a través de una "crónica western".

Más información: Rosa 'la curandera' mató a su hija intentando sacarle el demonio: se cumplen 35 años del exorcismo de Almansa

Alicante
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Borja Navarro no concibe la escritura como una simple sucesión de tramas. Para el autor que vive en Alicante, su nuevo libro, Perros de caza, editado por Malas Tierras, es un desafío formal que se aleja de las estructuras clásicas: "La forma en la que tengo de convivir con la escritura está casi más cerca de la poesía que de la propia narrativa".

El libro nace de una conexión profunda con el territorio. Tras explorar la carretera CV500 en su anterior novela, Arcén, Navarro pone ahora el foco en Almansa. "Mi pareja o el 50 % de mi familia es de allí. Es un lugar con el que estoy muy sensibilizado, que me transmite mucho", explica sobre el origen de un relato escrito "a ráfagas".

Al definir la novela elige "crónica western" para referirse a este ejercicio de realismo mágico, sucio y poético que presenta. "He sido mucho más consciente de la fuerza que podía crear en los lectores a través del estilo", afirma. Y subraya que para él es vital que en la estética "haya un porqué y unas intenciones".

Uno de los puntos más impactantes de la novela es su conexión con un suceso real: el mediático caso del exorcismo de Almansa ocurrido a principios de los 90. Rosa, de 36 años, mató a su hija Rosi, de tan solo 11, porque creía que estaba poseída por el demonio.

Navarro evita la crónica morbosa para centrarse en cómo ese evento sobrevive en la memoria colectiva: "Quería tratar ese tema desde cómo lo he vivido yo en Almansa, desde que es un tabú o una leyenda".

Este enfoque le permite jugar con los límites de la realidad. "En esa especie de crónica me permito jugar con elementos de qué es verdad y qué no". La estructura del libro, que incluye la visión de una chica en terapia, busca ofrecer un retrato poliédrico. "Para mí el libro es una disección de Almansa, ese es el principal origen", sentencia.

Y lo hace con la intención de que "abra muchas ventanas para mirar desde distintos puntos". Desde ellas presenta la potencia visual de cada página, un logro con el que busca que el lector pueda detenerse en cualquier punto del camino sin necesidad de ansiar la trama. "Me importa que en la propia página ya haya la suficiente fuerza como para que tengas que hacer esas pausas para subrayar", razona sobre su intención estética.

El proceso de edición con Malas Tierras fue clave para pulir. "No ha habido cambios sustanciales de trama, pero en el estilo hemos ido muy al detalle", recuerda con satisfacción.

Navarro asegura que este trabajo codo con codo con su editor, Guille, le ha transformado: "Creo que me he hecho mejor escritor editando, viendo cómo editaban mi libro".

La obra cuenta además con una potente carta de presentación visual: una portada del fotógrafo oriolano Ricardo Cases. "La idea era mezclar un fotógrafo y un autor de la misma zona para crear un pack nacido en Valencia", explica el autor que vive en Alicante desde hace año y medio.