La vivienda donde se halló el cadáver del empresario Jesús Tavira el pasado martes.

La vivienda donde se halló el cadáver del empresario Jesús Tavira el pasado martes. Jorge Verdú

Alicante ciudad

El crimen de Tavira: un piso alquilado a su verdugo y ruidos extraños mientras cavaban su tumba

Los autores picaron un gran agujero durante semanas que los vecinos confundieron con obras del hogar.

Más información: Investigan la desaparición y el coche quemado del empresario Jesús Tavira en Alicante, uno de los testigos del caso Sala

Alicante
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Los leves e interminables ruidos que procedían de la vivienda del matrimonio argelino que acababa de instalarse en la tranquila pedanía de El Bacarot fueron confundidos por sus vecinos por obras del hogar. Pero no era una reforma, estaban cavando una tumba casera de hormigón y escombros a golpe de pico para esconder el cadáver del empresario alicantino Jesús Tavira.

Tras 41 días desaparecido, su búsqueda ha concluido con un macabro desenlace: siendo descubierto en una vivienda que habría alquilado a un empleado de su taller.

El hombre, muy conocido en el sector de la automoción y testigo clave en el caso Sala, apareció el martes en una vivienda de la partida de El Bacarot que la víctima habría comprado a un matrimonio hace aproximadamente un año, según aseguran varios vecinos a EL ESPAÑOL de Alicante.

Tavira desapareció el 18 de marzo y el pasado 22 de marzo su Audi Q5 negro apareció completamente calcinado en el barrio Virgen del Remedio, lo que encendió todas las alarmas entre los investigadores de la Policía Nacional, sus familiares y amigos.

Una vecina que vive en la misma calle Geranio donde los agentes descubrieron el cadáver, que presentaba heridas por arma blanca y estaba en avanzado estado de descomposición, asegura que se ha quedado "flipando" por lo sucedido a escasos metros de su vivienda.

La mujer afirma conocer a Tavira y señala que este "le compró la casa a los antiguos dueños y la tenía alquilada a su empleado. Llevaban aquí alquilados un mes y poco".

Una deuda de unos pocos miles de euros del empresario con el trabajador, de nacionalidad argelina, es la principal línea de investigación sobre esta violenta muerte que ha conmocionado a la ciudad y por lo que se ha detenido al matrimonio argelino y a otros dos hombres.

Por el momento no se descarta que el crimen se produjera por una disputa relacionada con la vivienda.

El pozo cubierto de hormigón en el que se ha encontrado el cuerpo del empresario asesinado Jesús Tavira

El pozo cubierto de hormigón en el que se ha encontrado el cuerpo del empresario asesinado Jesús Tavira Policía Nacional

El valor de estas viviendas, de unos 100 metros cuadrados, oscila entre los 120.000 y los 150.000 euros, apunta una propietaria, y muchas de ellas cuentan con un pozo, el mismo que el matrimonio habría aprovechado para ocultar el cuerpo y sepultarlo a dos metros de profundidad bajo una gruesa capa de hormigón y escombros.

Obras sin fin

Otra mujer que vive en la calle contigua destaca que, desde la llegada del matrimonio argelino, llevaba escuchando extraños ruidos de excavación.

"Se oían ruidos de obras muy leves, como si fuera un martillo neumático. Los escuchábamos desde aquí todos los días a ratos y decíamos: 'Qué obra más larga, no paran nunca'", declara.

"El dueño original de la casa (anterior a Tavira) había sido detenido por malos tratos hacia su mujer", comenta.

Otros vecinos corroboran estas afirmaciones y añaden que "la mujer iba diciendo que su marido le pegaba; vino la Policía varias veces por agresiones". A raíz de estos hechos, el matrimonio habría vendido la vivienda a la víctima "hace uno o dos años como mucho", indica la vecina.

Conmoción en el colegio

El matrimonio acusado del crimen tiene cuatro hijos, y tres de ellos acudían desde su llegada a esta tranquila zona de Alicante al colegio C.P. Bacarot, un pequeño centro educativo que ofrece una enseñanza rural, lo que atrae a familias de Elche, Sant Joan, Ibi, Alicante y otros municipios de la provincia.

El padre de un alumno del centro indica a este diario que el matrimonio había inscrito hacía un mes a tres niñas de entre 3 y 10 años aproximadamente. "Siempre venía la mujer y parecía una persona que se había integrado muy bien", declara.

"Es un cole muy familiar; por eso viene gente de fuera a traer a sus hijos. Venía la mujer y jugaba una hora con los niños en el colegio, porque este centro lo permite, y después iban al parque. Ahora estamos preocupados por lo que pueda pasarles a los críos", concluye.