Antonio Plana, jefe de APD Security Iberia (izquierda), con su detective, Alín.

Antonio Plana, jefe de APD Security Iberia (izquierda), con su detective, Alín.

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Alín, detective desokupa en Alicante: "No se trata de asustar a la gente, sino de hacerles entrar en razón"

El experto relata que la contratación de especialistas es crucial en casos de mediación porque "el límite entre la legalidad y la ilegalidad es muy fino".

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La llegada del periodo estival a la provincia de Alicante no solo trae consigo calor extremo y miles de visitantes, sino también una ola de okupaciones por todo el territorio que afecta principalmente a segundas residencias.

Estos meses son los de mayor actividad para las ya de por sí saturadas fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y para las empresas de mediación, que son, en muchos casos, una alternativa desesperada para aquellos propietarios que ven terminadas sus vacaciones soñadas al descubrir ocupantes ilegales en sus viviendas.

Antonio Plana, jefe de la empresa APD Security Iberia de Calpe, asegura que hay zonas como el centro de Alicante o la Playa de San Juan que parecen impasibles al paso de las estaciones y tienen okupaciones durante todo el año.

Sin embargo, con el verano se disparan los casos de entradas en zonas costeras y las entradas se concentran en grandes villas de Calpe, Jávea, Moraira o Altea, ya que es cuando los extranjeros y españoles de otras latitudes vienen a pasar las vacaciones y se encuentran su segunda residencia okupada.

Muchos propietarios se enteran de que sus vacaciones han sido frustradas porque un vecino les alerta de las entradas ilegales, mientras que otros llegan directamente y tienen que irse a un hotel mientras presentan la denuncia en la Guardia Civil.

"Los extranjeros se creen que esto funciona como en otros países, donde pones la denuncia y los echan automáticamente, así que se frustran mucho. Nos encontramos a alemanes o belgas quedándose en casas de amigos, en hostales u hoteles. También ocurre mucho en la zona de playa con personas que tienen alquileres temporales para vacacionar en los meses de verano y luego no se quieren ir", lamenta.

Para estos casos, Plana cuenta con la ayuda profesional de un detective, ya que las okupaciones requieren un seguimiento profesional basado en pruebas sólidas que puedan defenderse en el juicio.

Detective antiokupas

El detective Alín destaca que "es importante entender que estos casos lo solucionan empresas profesionales que cuentan con detectives, peritos y los mejores abogados. Si contratas a una empresa de 'gorilas', van a llegar rompiendo puertas o pegando un cartel y se van, haciéndote perder el dinero que hayas dado de entrada".

Su labor consiste en realizar las investigaciones necesarias para saber por dónde actuar, "porque cada caso es un mundo y hay que saber quién está realmente detrás de la puerta".

"Realizamos seguimientos, vigilancia, fotografías y vídeos para determinar si realmente son vulnerables o no. Todos estos informes y pruebas luego se aportan en los juicios, porque legalmente solo un detective puede presentarlos ante un tribunal, no el propietario ni la propia empresa de desocupación", explica.

El detective sostiene que en este tipo de trabajos "el límite entre la legalidad y la ilegalidad es muy fino; por eso muchas empresas de desocupación no duran en el mercado, porque se exceden, las detienen y ahí se acaba todo".

Durante los tres años que lleva colaborando con la empresa alicantina se ha encontrado "todo tipo de casos", siendo uno de los principales el de ocupas que se creen "intocables solo porque la asistenta social les ha dicho que son vulnerables, aunque no haya sido dictaminado por un juez. Nosotros les leemos la ley, pero muchas veces no se lo creen".

Su trabajo arrastra, en muchos casos, un estigma social, ya que gran parte de la sociedad aún les ve como matones.

"Nuestro trabajo es principalmente mediar. Por ejemplo, en Murcia tuvimos un caso con una familia gitana; cuando nos vieron llegar de negro, llamaron a todos sus primos y aparecieron 40 personas pensando que íbamos a pelearnos. Les aclaramos que veníamos a mediar, a entender su situación y a ayudarles a buscar una alternativa para salir, haciendo un gran trabajo psicológico con la matriarca, que además estaba de luto", recuerda.

Gran parte de la culpa de esta imagen pública la tienen otros compañeros del sector que se hacen pasar por mediadores y que "van como si fueran militares rompiendo puertas y diciendo que son desocupas, y eso es lo que nos genera una imagen pésima", añade.

Tras años en el negocio, Alín sabe de sobra que "todo este trabajo es mucho más psicológico que físico; si vas por la fuerza física, tienes todas las de perder".

Pero no todo el mundo puede ejercer como detective, para ello, primero hay que estar titulado y, segundo, ser profesional.

"No se trata de estar plantado en la puerta asustando a la gente; me ven grande y piensan que vengo a pegarles, pero no es así. Hay que saber usar la tecnología y los medios disponibles respetando la privacidad, porque si invades la privacidad o recoges mal una prueba, el tribunal te la desestima y el caso está perdido", concluye el experto.