Acueducto medieval de Biar, con el municipio al fondo.

Acueducto medieval de Biar, con el municipio al fondo. Turisme GVA

Alicante

El Alicante "vacío" tiene su peor cara en el Comtat y las Marinas: llegar al hospital cuesta el doble y el 5G es un lujo del 11%

El Plan Integral de Reto Demográfico revela una provincia fracturada donde el 83% de los jóvenes rurales desea quedarse, pero la "huida ilustrada" femenina y el envejecimiento vacían el interior.

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La Generalitat Valenciana abrió ayer el periodo de consulta pública del Plan Integral para el Reto Demográfico de la Comunitat Valenciana 2026-2030, una hoja de ruta estratégica que busca revertir la sangría poblacional en los territorios rurales. Este documento, que nace con la voluntad de pasar de la retórica a la acción pública medible, y se centra en una realidad especialmente compleja en la provincia de Alicante.

A diferencia de Valencia o Castellón, donde la despoblación dibuja un mapa compacto de interior, Alicante presenta una anomalía territorial: el dinamismo económico del eje Villena-Elche actúa como una barrera que fragmenta la ruralidad, creando "islas de riesgo" en comarcas que, a pesar de su proximidad geográfica a la costa masificada, presentan indicadores de vulnerabilidad extrema.

El diagnóstico integrado del plan identifica como zonas críticas la Montaña Alicantina y áreas específicas de El Comtat, la Marina Alta, la Marina Baixa, L’Alcoià y el Alt Vinalopó. En estos territorios, el condicionamiento geográfico es el principal problema. Municipios asentados en dominios montañosos ven cómo la geomorfología obstaculiza el desarrollo de actividades económicas y dispara los tiempos de desplazamiento.

Los datos son contundentes: un residente en un municipio en riesgo de despoblación de Alicante tarda una media de 32 minutos en acceder a un hospital, más del doble de los 14 minutos que emplea el resto de la población provincial. La brecha se agrava en el acceso a infraestructuras viarias de alta capacidad; mientras un ciudadano de la zona costera accede a una autovía en 6 minutos, en el interior el tiempo medio se triplica hasta los 20 minutos.

La desconexión no es solo física, sino también digital. El estudio del Plan revela que el 5G, un estándar ya habitual en las zonas urbanas (con una cobertura del 52,3%), es un auténtico lujo para los pueblos en riesgo, donde apenas alcanza al 11,5% de la población. Esta precariedad tecnológica lastra la competitividad de las pequeñas y medianas empresas en comarcas como el Alt Vinalopó y El Comtat, que presentan un "perfil de digitalización bajo" en sus pymes.

La falta de conectividad avanzada se percibe como una barrera insalvable para el teletrabajo y la innovación, factores que el plan considera esenciales para retener el talento joven. La estructura demográfica de estas zonas muestra una situación de crisis social permanente. El 55% de los municipios analizados superan una tasa de envejecimiento del 20%.

Además, se observa un fenómeno de masculinización derivado de la denominada "huida ilustrada": las mujeres, que de media cuentan con una formación superior a la de los varones en el medio rural, se ven obligadas a emigrar ante la ausencia de nichos laborales cualificados, concentrándose en núcleos urbanos y dejando tras de sí territorios sin relevo generacional.

Centros laborales como Alcoy y Benidorm actúan como imanes que absorben la mano de obra de los pueblos circundantes, consolidando relaciones de dependencia donde el entorno rural se convierte en un sistema subsidiario que solo aporta recursos naturales, energía o mano de obra a las ciudades.

Alto grado de arraigo

A pesar de este escenario, el plan arroja una cifra que invita a la esperanza y a la acción política urgente: el sentimiento de arraigo es extraordinariamente alto. El 75% de los jóvenes encuestados manifiesta un sentimiento de pertenencia elevado hacia su municipio y, lo que es más relevante, el 83% asegura que se quedaría a vivir en su pueblo si pudiera acceder a un empleo acorde a sus aspiraciones.

Es el sentir de una generación que valora la calidad de vida y la naturaleza, pero que se siente expulsada por la falta de oportunidades. Para combatir esta inercia, el plan autonómico propone 194 medidas concretas. Entre ellas destacan la creación de un Laboratorio Territorial de la Despoblación Valenciana para monitorizar resultados, una fiscalidad diferenciada con bonificaciones en el IRPF y el Impuesto de Sociedades para empresas en zonas críticas, y el impulso de la "vivienda colaborativa" o cohousing para mayores y jóvenes.

En el ámbito de la movilidad, el plan apuesta por el transporte público a demanda y el fomento del taxi rural para romper el aislamiento de municipios con baja demanda de pasajeros.

El patrimonio cultural y el paisaje se perfilan como los grandes activos económicos de la Alicante vacía. Unidades de paisaje como la Serra Mariola, la Serra d’Aitana, el Maigmó o la Carrasqueta son calificadas de alta calidad ambiental y recursos turísticos de primer orden. El plan aboga por potenciar un turismo ecológico y sostenible, desestacionalizado, que aproveche la riqueza de las Sociedades Musicales -vertebradoras del tejido social en toda la provincia- y las festividades locales con reconocimiento patrimonial.

La supervivencia del Comtat y las Marinas puede depender de que este manual de acción política enfocada en la despoblación logre transformar su posición de desventaja en una oportunidad de desarrollo basada en la equidad territorial.