Un perro, en una imagen de Shutterstock.
Ya entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe dar sustancias a tu mascota que alteren su conducta sin receta
La normativa prohíbe administrar sustancias que alteren la conducta de las mascotas sin receta veterinaria y endurece las sanciones.
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La nueva Ley de Bienestar Animal ya está en vigor y establece que no se puede administrar a las mascotas ningún tipo de sustancia que modifique su comportamiento si no está prescrita por un veterinario y con un objetivo terapéutico.
Los perros, como principales animales de compañía en los hogares, suelen presentar problemas de conducta relativamente habituales. Ansiedad por separación, miedo a ruidos, agresividad o hiperactividad son algunas de las situaciones que más preocupan a los dueños.
Ante estos casos, surgen dudas frecuentes sobre qué se les puede dar para calmarles o ayudarles. Desde productos naturales hasta fármacos, la oferta es amplia, pero no todo vale. Los expertos insisten en que lo primero siempre debe ser acudir a un profesional, ya sea un veterinario o un especialista en comportamiento animal.
Qué dice la ley
La normativa es clara en este punto. La ley considera infracción grave "la administración de sustancias que perjudiquen a los animales o alteren su comportamiento, a menos que sean prescritas por veterinarios y con un fin terapéutico para el animal".
Es decir, dar cualquier producto para tranquilizar, sedar o modificar la conducta de un perro sin supervisión veterinaria puede acarrear sanciones. La clave está en que exista una justificación médica y una prescripción profesional.
Además, el texto también pone el foco en cómo se educa a los animales. Se prohíbe expresamente "el uso de métodos agresivos o violentos en la educación del animal", reforzando la idea de que el bienestar debe primar tanto en la salud física como en la emocional.
Otras conductas
La ley amplía el abanico de infracciones graves con situaciones que todavía son más comunes de lo que deberían. Entre ellas, el abandono, que incluye no recoger al animal de una residencia o dejarlo en condiciones de riesgo.
También se considera sancionable mantener de forma permanente a perros o gatos en espacios como terrazas, balcones o vehículos, así como no cumplir con la obligación de identificación del animal.
En la misma línea, se prohíben prácticas como realizar mutilaciones no autorizadas, utilizar animales como reclamo publicitario sin permiso o alimentarlos con restos que no hayan pasado controles sanitarios.
Infracciones muy graves
El siguiente nivel lo ocupan las infracciones muy graves, donde ya entran situaciones extremas. La ley recoge, por ejemplo, el sacrificio no autorizado de animales o su eutanasia con medios inadecuados o por personal no cualificado.
También se prohíbe el uso de animales en peleas, su utilización para consumo humano o la cría y venta sin autorización. En el caso de perros, gatos y hurones, queda vetada su comercialización en tiendas.