Un plato de gazpachos del Viscayo, Castalla.
Los expertos alicantinos coinciden: los gazpachos se hacen con 1,5 litros de agua, medio pollo y medio conejo
Una receta típica del interior de la provincia, que se elabora principalmente con conejo y otra carne de caza de temporada.
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- Total: 2 h
- Comensales: 4
Los gazpachos alicantinos más tradicionales se elaboran con una base contundente que combina alrededor de litro y medio de agua, medio pollo de campo y medio conejo, una proporción que los expertos sitúan como referencia para lograr el sabor auténtico del plato.
Ingredientes
Gazpachos de Castalla
- 1/2 conejo troceado
- 1/2 pollo de campo troceado
- 1 cebolla grande
- 1 tomate grande rallado
- 1,5 litros de agua o caldo de carne
- 250 g de migas de torta de gazpacho
- 4 tortas cenceñas
- Caracoles
- Pebrella, al gusto
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta
- Miel para el toque final
Paso 1
Empieza dorando el pollo y el conejo en una sartén con aceite de oliva. Salpiméntalos previamente y cocínalos hasta que queden bien marcados por fuera. Después, resérvalos.
Paso 2
En una olla amplia, prepara el sofrito. Cocina la cebolla hasta que esté transparente y añade el tomate rallado, dejándolo reducir unos minutos para intensificar el sabor.
Paso 3
Incorpora las carnes a la olla junto con los caracoles y la pebrella. Mezcla bien y deja que todo se rehogue durante unos minutos para que se integren los aromas.
Paso 4
Añade el agua o caldo, corrige de sal y pimienta y deja cocer a fuego medio durante unos 30 minutos, hasta que el caldo se concentre y la carne aporte todo su sabor.
Paso 5
Agrega las migas de torta troceadas y continúa la cocción entre 20 y 30 minutos más, removiendo con frecuencia, hasta conseguir una textura espesa y homogénea.
Paso 6
Calienta las tortas cenceñas enteras en el horno o en una sartén hasta que estén blandas y manejables. Sirve el gazpacho sobre ellas, dejando los bordes sin cubrir.
Paso 7
Como toque final, unta esos bordes con miel para lograr el contraste dulce que pone el broche a este plato tan característico.
Típico de la montaña
Este guiso, típico de las comarcas de interior de la provincia de Alicante, se aleja por completo del gazpacho andaluz. Aquí no hay tomate ni pepino en crudo, sino un plato caliente, potente y pensado para reponer fuerzas, especialmente en los meses más fríos del año.
La receta, difundida por Turismo de la Comunitat Valenciana a través de su iniciativa Mediterráneo en Acción, pone en valor el gazpacho de Castalla como uno de los grandes exponentes de esta cocina de interior, donde el producto local y la tradición marcan la diferencia.
El gazpacho de Castalla tiene como base principal la carne de conejo, aunque admite variantes con piezas de caza como perdiz, pato o torcaz en temporada.
A este guiso se suman ingredientes como los caracoles, las setas, -especialmente los bolets de chopo-, y la pebrella, una hierba aromática muy característica de la zona que aporta un aroma inconfundible.
Otro de los elementos clave es la torta de gazpacho, un pan ácimo sin levadura que se desmiga manualmente y se incorpora al caldo.
Este detalle es el que transforma completamente la textura del plato, convirtiéndolo en un guiso espeso y sabroso que nada tiene que ver con otras elaboraciones más conocidas bajo el mismo nombre.
El secreto, según los cocineros locales, está en el fondo: un sofrito previo de carne, -habitualmente conejo-, con tomate, cebolla y aceite de oliva virgen que sirve de base para el caldo.
A partir de ahí, la paciencia es fundamental, removiendo constantemente para evitar que la masa se pegue y permitiendo que todos los ingredientes integren sus sabores.
De principal a postre
Uno de los aspectos más singulares de este plato es su forma de servirse. Tradicionalmente, se presenta sobre una gran torta en el centro de la mesa, pensada para compartir. Sin embargo, también puede adaptarse a raciones individuales sin perder su esencia.
La experiencia no termina con el guiso. La torta que queda en la base, impregnada de todos los sabores, se aprovecha como postre. Se acompaña con miel, -y en ocasiones ajo-, creando un contraste dulce y salado que sorprende incluso a los paladares más experimentados.
Dónde comer gazpachos
Más allá de Casa Paqui, donde esta receta se mantiene fiel a la tradición, Castalla cuenta con otros locales donde disfrutar de este plato en todo su esplendor, como El Viscayo y La Viscaya.
El Mesón El Viscayo, en Castalla, es el sitio más típico para comer unos auténticos gazpachos alicantinos, además de una experiencia divertida por el buen ambiente que generan sus propietarios y camareros.
Con un precio fijo de 30 euros (y la mitad para los niños), bebida incluida, el comensal tiene acceso a una variedad de todo tipo de embutido (longaniza, fuet, chorizo, morcilla, blanco, sobrasada...) que puede cortar en la cantidad que quiera y a su gusto, e incluso que se lo hagan a la brasa.
Luego te dan a probar el punto de sal de los gazpachos y ahí comienza el festival. Un guiso de pollo y conejo al estilo tradicional sobre la misma torta de pan con la que se hacen los gazpachos.
Hasta que te hartes. Y la torta sobrante es la primera parte del postre, aderezada con miel de la zona. Una bandeja de abundante fruta de temporada y el famoso Chichiriwiki, una infusión con hierbas de zona regada de anís, completan el menú.