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Kenia: África en toda su esencia

El país, con su lema “trabajemos juntos”, es una pequeña representación de lo que sería el continente.

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Kenia tiene un lema que dice “trabajemos juntos”, y en eso está su microcosmos. El país es una pequeña representación de lo que sería el continente, pues Kenia tiene todo aquello que uno imagina de África: caóticas ciudades, elevadas montañas, coloridas tribus, playas y arrecifes de coral, tramos de desierto, sabanas, vida salvaje y mucha, mucha aventura.

Nairobi, capital de Kenia

La capital de este país africano ha sido considerada como una de las ciudades más peligrosas del mundo. Su reputación de crimen y violencia mantienen a los turistas alejados de ella. De hecho, se ha ganado el desafortunado sobrenombre de ‘Nairobbery’, un juego de palabras en inglés que combina Nairobi y ‘Robbery’, cuyo significado es ‘robo’. A pesar de todo esto, es fácil eludir el peligro en la capital y dejarse llevar por su dinamismo y sus monumentos más turísticos como el Museo Nacional, su Parque Nacional, el Centro de Jirafas y muchos otros lugares.

Dirección norte: desiertos, tribus y lagos

Una ruta no apta para pies hechos al asfalto. Si quieres exotismo y aventura en toda su esencia, entonces lo vas a encontrar aquí, en el norte de Kenia, pero avisamos: el camino es será más que duro. Sin embargo, vale la pena llegar a destino para contemplar magníficos amaneceres subido en alguna de las caravanas de camellos, conocer alguna aldea tribal, fotografiar maravillosos paisajes volcánicos y disfrutar de la auténtica joya, el lago Turkana. Se trata de un lago de nada más y nada menos que 7.000 kilómetros cuadrados, un tamaño que lo convierte en un mar de miniatura, un Mar de Jade, como lo llaman sus habitantes por ese color turquesa tan especial.

Parque Nacional de Meru

Situada el este de Meru (a 350 kilómetros de Nairobi), este parque nacional es uno de los más famosos y conocidos del país. Son más de 870 kilómetros cuadrados de terreno en el que veremos la flora y fauna autóctona en su hábitat natural: hipopótamos, elefantes, leopardos, rinocerontes negros, antílopes, guepardos, leones, jirafas… Aquí podrás vivir una auténtica experiencia de explorador.

Santuario de elefantes Mwaluganje

Un ejemplo de conservación y cuidado basado en el amor de las comunidades. Los locales actúan como si fueran parte del Santuario y todos colaboran para mantenerlo. Abierto en 1995, el santuario tiene 2.400 hectáreas y viven más de 150 elefantes. Un lugar perfecto, casi mágico, donde verás cómo viven manadas de elefantes de manera salvaje.

Parque Nacional Lago Nakuru (y la fuerza del rosa)

Un recorrido de safari en este parque nacional, donde, si la suerte esta de tu lado, podrás contemplar a una de las bestias más escondidas del país: el leopardo. Sin embargo, el parque es más conocido por el ‘espectáculo’ que ofrecen los flamencos en el lagu Nakuru. Varios millones de flamencos se posan en este lago de aguas alcalinas formando una ola rosa.

Pateando la isla Paté

En Kenia, debes tomarte un momento para descubrir la ruta roja que se cuela por la isla Paté, la más grande del archipiélago Lamu. En la isla no existen vehículos motorizados, por lo que encontrarás paz y tranquilidad en un paraje de naturaleza inigualable: palmeras, junglas, mareas marrones y mucha, mucha costa.