El presidente de Turquía, Tayyip Erdogan, el presidente de Finlandia, Sauli Niinisto, la primera ministra de Suecia, Magdalena Andersson, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, este miércoles en Madrid.

El presidente de Turquía, Tayyip Erdogan, el presidente de Finlandia, Sauli Niinisto, la primera ministra de Suecia, Magdalena Andersson, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, este miércoles en Madrid. Reuters

LA TRIBUNA

¿Por qué Suecia y Finlandia no consultan a sus ciudadanos la entrada en la OTAN?

Suecia y Finlandia ingresarán en la OTAN, poniendo fin a décadas de neutralidad. Ni suecos ni finlandeses votarán sin embargo sobre dicho ingreso, al contrario de lo que hizo España en 1986.

30 junio, 2022 03:49

Normalmente se citan la democracia liberal o la economía de mercado como los tesoros políticos de Europa. Pero nuestro mayor logro es la neutralidad y el no-alineamiento. Es decir, la capacidad de no ser arrastrados a la guerra por otros bloques y potencias, como se ha visto en nuestro continente durante siglos.

La primera ministra finlandesa Sanna Marin.

La primera ministra finlandesa Sanna Marin. EFE

1. Suecia y Finlandia

Si las dos Guerras Mundiales incendiaron Europa tan rápidamente fue precisamente porque muchos países abandonaron el cortafuegos que supone la neutralidad. En la Primera fueron Bélgica, Italia o Luxemburgo. En la Segunda, Países Bajos, Islandia, Noruega o los bálticos.

Todos ellos fueron obligados a alinearse militarmente con británicos, alemanes, rusos o estadounidenses. Los pocos países que se salvaron de la quema fueron aquellos que lograron aferrarse a su neutralidad: España, Portugal, Irlanda, Suiza o Suecia.

La neutralidad de los suecos, de hecho, lleva librándoles de guerras desde 1814. Y la neutralidad de sus vecinos finlandeses les garantizó paz incluso en los momentos más tensos de la Guerra Fría (¡siendo limítrofes con la Unión Soviética!).

Pero, tras tanto tiempo, Suecia y Finlandia van a renunciar a su política de no-alineamiento. Renunciarán a la facultad de ser mediadores, de acoger refugiados de todos los bandos y de estar especialmente protegidos por las leyes de la guerra.

Y renunciarán precisamente ahora, cuando más necesario sería. En plena Nueva Guerra Fría (con Rusia) y ante una posible Tercera Guerra Mundial (con China).

Aún más. Renunciarán a la receta de paz más segura para abrazar la fórmula más peligrosa. La que trajo la guerra a Georgia y Ucrania: la solicitud de ingreso en la OTAN. O, lo que es lo mismo, subcontratar la defensa a Estados Unidos y dejar la puerta abierta a bases extranjeras y armas nucleares.  

Con Suecia y Finlandia, Europa pierde dos joyas del no-alineamiento. Una posición que apenas resiste en Austria, Irlanda, Moldavia o Suiza (bajo fuertes presiones).  

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2. La seguridad europea

A ojos de los EEUU, solamente existe una cosa peor que una Europa neutral. Una Europa movilizada y militarizada, pero no bajo el mando de Washington. Es decir, una "autonomía estratégica europea". Con su propio Euroejército y sin necesidad de estadounidenses ni de turcos.

Tanto Angela Merkel como Emmanuel Macron se plantearon esa opción al comprobar que los intereses de Europa no coincidían con los de George Bush en Irak o con los de Donald Trump en el Pacífico. Pero el plan anda malherido desde entonces, pues toda autonomía estratégica europea pasa por que Alemania y Francia tiendan puentes con Rusia.

Y EEUU no está dispuesto a permitir que se tiendan tales puentes. Ni siquiera un mero gasoducto.

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Por el contrario, el interés de Joe Biden es quemar todo puente entre Rusia y el resto de Europa para que el único puente vaya de Bruselas a Washington.

La "autonomía estratégica europea" ha recibido finalmente un golpe mortal. Cuando Suecia y Finlandia reclaman la protección americana (artículo 5 de la OTAN) el mensaje que lanzan al resto de la Unión Europa es que consideran insuficiente, inferior y/o obsoleta la protección entre europeos (artículo 42.7 de la UE).

Este es, precisamente, el análisis de Zachary Selden. Selden ha sido secretario general adjunto de la Asamblea Parlamentaria para la OTAN.

Selden añade en su artículo que una OTAN con Suecia y Finlandia concentrará su atención y recursos en el mar Báltico y el Mar Ártico. Ambos mares son de una importancia relativa para el conjunto de europeos. Pero son cruciales para los intereses económicos de Reino Unido y EEUU, que compiten por su control contra Rusia.

En consecuencia, la OTAN en la que ingresen Suecia y Finlandia descuidará aún más otras regiones menos provechosas para los angloamericanos, pero que sí suponen una amenaza directa para los europeos: el yihadismo en Oriente Próximo o la inmigración desde África Occidental.

3. Ucrania

¿Qué está ocurriendo hoy en Ucrania? Rusia está consiguiendo su objetivo: el control de la franja sur-oriental. Ahora mismo, el futuro del país parece ser el de quedar dividido. La alternativa pasaría por una estrategia europea de distensión y de desmilitarización de la Europa Oriental. Pero la incorporación de Suecia y Finlandia a la OTAN rema en sentido contrario.

En primer lugar, porque los rusos han anunciado ya que cualquier expansión de la OTAN les obligará a desplazar una mayor cantidad de armamento pesado (nuclear incluido) a Europa Oriental, cosa que pagará especialmente Ucrania.

En segundo lugar, porque con el fichaje de Suecia y Finlandia, la OTAN duplicará su frontera con Rusia, acercándose a la base de su Flota Ártica en la península de Kola. Además, podrá bloquear a la Flota Báltica rusa tanto desde San Petersburgo (gracias a Finlandia) como desde Kaliningrado (gracias a Suecia), negándole todo acceso al océano Atlántico.

En palabras de dos especialistas en seguridad cercanos a la OTAN, el estonio Martin Hurt, aquí, y el sueco Michael Sahlin, aquí, la expansión de la OTAN a Suecia y Finlandia prueba que el objetivo siempre ha sido rodear Rusia.

Pero Ucrania no solamente verá destruida la legitimidad de su causa, sino que también recibirá de la OTAN un mensaje desmovilizador. Mientras que Ucrania ha esperado en vano el prometido ingreso desde 2008, Suecia y Finlandia accederán a la OTAN en el plazo de un año. Una bofetada que no olvidarán los candidatos ucranianos, georgianos y bosnios. 

"España aprobará el ingreso de Suecia y Finlandia sin pedir nada a cambio a la OTAN. Ni siquiera la protección explícita de Ceuta y Melilla frente a Marruecos"

4. Catástrofe humanitaria

Recientemente, el despótico líder de un país más asiático que europeo invadió ilegalmente el país vecino, con el que comparte profundos vínculos étnicos y religiosos, alegando amenazas a su seguridad, exigiendo una porción de su territorio y esparciendo refugiados por toda Europa.

No hablo de la invasión de Ucrania por la Rusia de Vladímir Putin. Estoy hablando de la invasión de Siria por la Turquía de Erdogan.

Si no lo tenemos en mente es porque, al ser Turquía un miembro de pleno derecho de la OTAN, no ha habido un gran revuelo mediático ni rondas de sanciones (más allá del cese de las ventas de cierto armamento). Ahora este embargo llega a su fin, con ocasión del ingreso de Suecia y Finlandia en la OTAN.

Porque toda incorporación a la Alianza ha de ser aceptada por unanimidad por todos sus miembros. Y Turquía sólo ha aprobado el ingreso de suecos y finlandeses a cambio de recuperar el acceso a armamento pesado, como los cazas F-16 y F-35 de EEUU.

Los turcos también han exigido la extradición de 33 individuos considerados "terroristas" kurdos e islamistas a Suecia y Finlandia, algo a lo que hasta ahora se habían negado ambos países. ¿Obedecerá la OTAN?

La enésima expansión de la OTAN se firmará con alguna que otra letra pequeña. La Turquía rearmada seguirá desestabilizando el Mediterráneo con consecuencias que salpicarán a España. Y España, mientras tanto, aprobará el ingreso de Suecia y Finlandia sin conseguir de la OTAN la protección explícita de Ceuta y Melilla frente a Marruecos.

"El 8 de marzo, ya iniciada la guerra, la primera ministra sueca rechazó el ingreso en la OTAN afirmando que desestabilizaría la seguridad en la región"

5. Catástrofe democrática

Las primeras ministras de Suecia y Finlandia, Magdalena Andersson y Sanna Marin, afirman que su repentino cambio de opinión (de la neutralidad a la OTAN) se debe a la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero.

Pero el 8 de marzo, ya iniciada la guerra, Andersson rechazó el ingreso en la OTAN afirmando que "desestabilizaría aún más la seguridad en la región".

Aún más tarde, el 13 de abril, el Gobierno finlandés emitió un informe asegurando que el país no estaba bajo ninguna amenaza rusa que justificase el ingreso en la OTAN, que además podría perjudicar su soberanía.

Solamente el 12 de mayo cambian ambas de opinión, inmediatamente después de una ronda de reuniones con representantes angloamericanos, desde el secretario de Estado americano Anthony Blinken hasta el presidente Joe Biden. Es imposible saber qué promesas y presiones habrán recibido las jefaturas sueca y finlandesa.

La primera ministra sueca, Magdalena Andersson, saluda a Jens Stoltenberg.

La primera ministra sueca, Magdalena Andersson, saluda a Jens Stoltenberg. EFE

Pero lo que sí conocemos hoy es lo que pasó con España.

Nuestro país ingresó en la OTAN tras reunirse Felipe González con Ronald Reagan, tras presionar a los generales del Ejército y recibir amenazas yanquis de favorecer la independencia de Canarias.

EEUU intentó además evitar cualquier consulta democrática. Pero, finalmente, España formalizó el ingreso mediante un referéndum. Fue un referéndum polémico, pero más de lo que tendrán suecos y finlandeses.

[Estados Unidos presionó a González para que no celebrase el referéndum sobre la OTAN]

Suecia y Finlandia han decidido que no consultarán a sus ciudadanos sobre esta decisión crucial que cambiará drásticamente las trayectorias de ambos países. Las excusas son peregrinas y servirían para cancelar la democracia para siempre.

El presidente finlandés Sauli Niinistö dice que no se vota porque no hay tiempo que perder.

Otros dicen que no se vota por miedo a que los hackers rusos intervengan en las elecciones.

La primera ministra sueca Andersson dice que no se vota porque "el tema es demasiado importante y complejo como para someterlo a referéndum".

La primera ministra finlandesa Marin dice que no se vota porque las encuestas señalan que la opinión pública es mayoritariamente favorable.

Y la demoscópica sueca Novus dice que no se vota porque, según un sondeo, la mayoría de suecos no tiene mucho interés en el referéndum.

Es cierto que la opinión pública sueco-finlandesa ha dado un vuelco a favor de la OTAN y en contra de Rusia. Pero también es cierto que la oposición a la OTAN suma casi un tercio del país, mientras que el número de inseguros sobre la OTAN ha subido cinco puntos en una sola semana.

El apoyo popular a la OTAN, además, solamente es mayoritario en Suecia y Finlandia con muchas condiciones. Si ingresan ambos países a la vez, si el Gobierno estudia y recomienda dicho ingreso, si no se hace tan precipitadamente, si tiene lugar un debate público y una consulta ciudadana.

Incluso con todos esos requisitos, la opción preferida por encima de la OTAN es reforzar el NORDEFCO (la cooperación militar entre Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca e Islandia).

Suecia y Finlandia, que hasta hoy presumían de ser democracias ejemplares, confirman la tendencia de Occidente a dejar de consultar a su población en las cuestiones más cruciales. Desde sus alianzas militares hasta sus afiliaciones internacionales. Desde su política monetaria a su política sanitaria.

Sirva este texto para plantear un debate que se nos ha hurtado a todos y que, como miembros de la OTAN y anfitriones de la Cumbre 2022, nos atañe también a los españoles.

*** Hasel-Paris Álvarez Martín es politólogo y especialista en geopolítica.

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