Ilustración de la bandera de la UE

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La tribuna

Europeos, vuestra defensa debería de estar en vuestras manos

La autora analiza los retos en materia de defensa y seguridad de la Unión Europea ante la negativa de Donald Trump a apoyar expresamente a la OTAN.

Alana Moceri

Parece que no puede pasar un solo día sin algún gesto, declaración o tuit de Trump que avergüence a una mayoría de estadounidenses. Sin insistir en los 2,7 millones de votos que quedó por debajo de Hillary Clinton, sí vale la pena observar que su tasa de apoyo ha caído ya por debajo del 40%. Aun así, es nuestro presidente y debería ser nuestro problema y no del mundo.

El problema es que el mundo está interconectado y nadie puede escapar a su influjo. Y lo más peligroso es que a él el orden mundial, su historia y contexto no le interesan lo más mínimo, y así se explican los pasos que está dando en política exterior. Trump tiene, a ese respecto, la misma visión que tenía con sus negocios: hacer buenos tratos con quienes le caen bien. De ahí la improvisación y caos.

Sin embargo, puede haber un resquicio de esperanza; no para los estadounidenses, por supuesto, sino para los europeos. Si los desencuentros y las relaciones ásperas entre EE.UU. y la UE siguen aumentando, Europa puede verse empujada a reforzar su unión, sobre todo en materia de seguridad y de defensa.

Se empieza a ver que el liderazgo de Europa se enfoca a reforzar la Unión Europea, y no a destrozarla

Digo a menudo a mis alumnos que es un gran momento para ser estudiantes de Relaciones Internacionales, dado que el actual orden mundial y las instituciones que lo sostienen están en la diana del populismo, y al mismo tiempo existe una necesidad urgente de acción colectiva en campos como el cambio climático o el terrorismo. Hace casi un año el brexit parecía una crisis existencial, pero tras las elecciones -sobre todo las de Francia-, se empieza a ver que el liderazgo de Europa se enfoca a reforzar la UE, y no a destrozarla.

El huracán Donald ha dado un empujón a Europa con su absoluto rechazo a apoyar el artículo 5 de la OTAN, el que obliga a la defensa conjunta ante el ataque contra uno de los países socios. Su injusta acusación de que los miembros de la OTAN deben dinero a la organización y su decisión de sacar a EE.UU. del Acuerdo de Paris para combatir el cambio climático ha reforzado aún más la UE.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, lo tiene claro y ya habla de un antes y un después en las relaciones transatlánticas: "Los tiempos en los que nos podíamos fiar completamente de otros están terminando... sólo puedo decir: nosotros, los europeos, debemos tener nuestro destino en nuestras propias manos".

Trump no asume que el poder blando es fundamental para conseguir objetivos sin recurrir a la fuerza o las amenazas

No es la primera vez que hay tensiones entre los lideres de Europa y de los Estados Unidos. No hace tanto desde que George W. Bush empezó una guerra en Irak que fue muy impopular en Europa. El entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, se refirió a Francia y a Alemania como “Europa vieja” por no unirse a la guerra. Aquí en España recordamos la participación en esa guerra por decisión del presidente Aznar en contra de la opinión de una gran mayoría de españoles.

En ese momento tan crítico, Robert Kagan escribió un ensayo sobre las relaciones transatlánticas titulado Poder y debilidad en el que aseguraba que “los americanos son de Marte y los europeos de Venus”. Era una alusión al popular libro de John Gray Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, que recibió en los 90 críticas feministas por fomentar los estereotipos de género. El uso de esta metáfora desafortunada, junto con las palabras "poder" y "debilidad", refuerzan el punto de vista de que los Estados Unidos salvaron a Europa y protegerán ese "paraíso postmoderno" como a una esposa-trofeo; eso sí, siempre y cuando ella sonría bien y no se muestre desafiante.

El error de Kagan fue su visión del poder como poder militar, excluyendo el poder económico y el soft power (poder blando). No sorprende que Trump tenga una idea similar, aunque presta más atención al poder económico -por lo menos al de Alemania, en términos de comercio-. El problema es que Trump y muchos como él en el Partido Republicano no asumen que el poder blando es fundamental en política para conseguir los objetivos sin recurrir a la fuerza o las amenazas.

Con Obama los europeos se sintieron mucho más tranquilos en relación a los acuerdos de defensa

Hay que admitir, claro, la importancia del poder militar. Es algo que reconoció el propio presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en 2014: "Sí, Europa es principalmente un poder blando, pero incluso las potencias blandas más fuertes no pueden alcanzar sus metas a largo plazo sin al menos algunas capacidades de defensa integradas ". Aunque Trump lo dijo de forma grosera, su mensaje a la OTAN no fue muy distinto del de Obama cuando advirtió a los países de Europa que tenían que aumentar su gastos en defensa.

Se entiende que los años de Gobierno de Bush, pese a la Guerra de Irak, no enfadaron a los europeos lo bastante como para querer independizarse de EE.UU. Fue una guerra -en las palabras de Obama, una "guerra tonta"-, pero luego empezó la crisis económica. La llegada de Obama a la Casa Blanca en 2009 mejoró mucho la imagen de EE.UU. en el mundo; quizás tanto que los europeos se sintieron mucho más tranquilos en relación a los acuerdos de defensa.

Pero tras ocho años de un presidente que caía bien a los europeos hemos vuelto a otro que no. Y la verdad es que nadie puede aventurar qué pasará en el futuro. 2018 cada vez pinta mejor para el Partido Demócrata y, si es así, 2020 también. ¿Y después? Mi recomendación, como una estadounidense, a los europeos es: no podéis contar con nosotros, deberías organizar vuestra defensa solos.

Como los británicos han estado firmemente en contra de una defensa común, será más fácil construirla sin ellos

Entiendo que la Unión Europea no es como Estados Unidos. Cada paso hacia una Europa más unida ha sido difícil y lento, como debe ser, porque se trata de una nueva forma de ejercer la democracia. El proyecto europeo es ambicioso, idealista y no tiene que ver con nada parecido en el mundo. Creo que eso forma parte de lo que quiso decir Obama con su “no olvidéis quiénes sois” en su visita a Europa el año pasado.

Como los británicos han estado firmemente en contra de una defensa común de Europa, será más fácil construirla sin ellos. Y la opinión publica no está en contra de avanzar en esa dirección. Según el eurobarómetro de abril de 2017, el 75% de los europeos quieren una política común de seguridad y defensa entre los estados miembros. Sin embargo, apoyar una política común no implica respaldar un aumento en los gastos en defensa. Otra cosa es hasta qué punto los gobiernos nacionales estarán dispuestos a entregar la competencia de seguridad y defensa a la UE.

Mientras Trump y su América primero se retiran del mundo, los rusos estarían encantados de llenar el vacío, y muchos creen que será China la que dé un paso al frente. Sin embargo el mundo necesita una Europa fuerte más que nunca. Incluso con un presidente de EE.UU. responsable, una UE más unida y poderosa es mejor para el mundo.

Hace unos días, la Comisión Europea anunció la apertura de un debate acerca de la necesidad de avanzar hacia una unión de seguridad y defensa y presentaron tres alternativas. Eso permite a los ciudadanos implicarse en el debate más importante en este momento sobre el futuro de la Unión Europea. No es un referéndum, pero es una oportunidad para participar. No la pierdas, el mundo te necesita.

*** Alana Moceri es analista de relaciones internacionales, comentarista, escritora y profesora de la Universidad Europea de Madrid.

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