La tribuna

Kerry-Lavrov, los nuevos Sykes-Picot

Miguel Ángel Moratinos

Hace una semana un capítulo de la historia de Oriente Medio se abrió para cerrarse otro; en éste último, Europa fue uno de sus principales protagonistas. Los jefes de la diplomacia norteamericana y rusa se reunieron en Viena, en un primer encuentro que, posteriormente, dio entrada a otros dos actores: Turquía y Arabia Saudí. Este viernes se han vuelto a reunir estos cuatro países en un encuentro preparatorio previo para dar luego entrada a otros ministros entre los que se encontraba finalmente la alta representante de la Unión Europea.

Hoy no son dos diplomáticos europeos los que dibujan el nuevo mapa del Levante, sino el máximo responsable de la diplomacia norteamericana, John Kerry, y el ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, Serguéi Lavrov. Hace casi un siglo, un diplomático británico y otro francés, Sykes y Picot, ambos grandes conocedores de Oriente Próximo, (Sykes fue miembro de la Escuela Arabista Británica, de la que también formó parte T. E. Lawrence de Arabia, y Picot fue Cónsul en Beirut antes de desplazarse a El Cairo y a Bagdad), fueron los encargados de negociar un plan secreto en el que se perfilaron las nuevas fronteras del reparto territorial de Oriente Medio que surgió del Tratado de Versalles y ha permanecido vigente hasta la fecha.

En el próximo mes de mayo se cumplirán los cien años de la firma del acuerdo y será un momento muy especial para que la diplomacia europea recapacite sobre su papel en esta zona del mundo, tan cercana y con la que hemos mantenido intercambios desde tiempos remotos.

Paradójicamente, Viena, una capital europea, fue testigo del entierro de nuestra influencia, al tiempo que abrió la puerta a un nuevo diseño geopolítico donde, incomprensiblemente, Europa está prácticamente ausente. Sin ánimo de expresar un sentimiento de frustración o de falso protagonismo… ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo se puede justificar que a la hora de definir el futuro de Siria y de Oriente Próximo Europa no esté en el comienzo de las negociaciones?

¿Para qué dedicamos tantos esfuerzos políticos, intelectuales y técnicos con el objetivo de que el Tratado de Lisboa incluyese dos figuras nuevas del sistema organizativo de la UE: el presidente del Consejo Europeo y el alto/a representante de la Unión Europea al que se pretende calificar como ministro de Asuntos Exteriores de la Unión? ¿Dónde y para qué sirve la Política Europea de Seguridad Común? ¿Dónde están esas personalidades y cuáles fueron las razones para que ninguna de ellas estuviera presente en las reuniones centrales de Viena? ¿Qué decisión han tomado los veintiocho ministros de Exteriores de la UE y por qué no se ha exigido la participación? ¿Cuál ha sido la posición del Gobierno español?

Por el contrario, EEUU y Rusia han empezado a avanzar en un Plan Diplomático que, sin duda, tratarán de imponer en la comunidad internacional. ¿Cómo defenderá Europa sus intereses en la región? ¿No están lo suficientemente claros los riesgos y desafíos, y donde tenemos la obligación geopolítica de cooperar? Habrá que convocar un nuevo Consejo Europeo para resolver una nueva crisis de refugiados procedentes de esa región y se seguirá sin asimilar que nuestra responsabilidad es colaborar en la búsqueda de una solución político-diplomática a la guerra de Siria. La UE no puede esperar a una desestabilización general de la zona porque los refugiados, el terrorismo, los nuevos retos de seguridad y paz, nos sitúan en primera fila de experimentación de efectos indeseables.

Habría que preguntarse qué hacen los dirigentes europeos. Europa está en un momento crítico y los europeos tenemos toda la legitimidad de denunciar la inacción de la UE y exigir a los responsables políticos un mayor grado de compromiso e implicación, pues Viena ha sido testigo estos días de que Kerry y Lavrov han sustituido a Sykes y Picot.

***Miguel Ángel Moratinos es exministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España (www.miguelangelmoratinos.com).