Partido Republicano

El show de Trump: la mención a su pene eclipsa a los republicanos

El magnate inmobiliario, líder en las primarias presidenciales, marca un nuevo hito al sacar a colación el tamaño de su miembro viril.

Trump habla del tamaño de sus manos para terminar hablando del tamaño de su pene.

Trump habla del tamaño de sus manos para terminar hablando del tamaño de su pene. Reuters

El último debate entre los candidatos del Partido Republicano a la Presidencia de Estados Unidos ha dejado otro momento para los anales de la política estadounidense que ha eclipsado a todos los anteriores –que no han sido pocos– que ha dejado esta campaña presidencial: Donald Trump ha defendido el tamaño de su pene.

Trump, rodeado por los ataques de los senadores Marco Rubio y Ted Cruz, que han intentado desde el inicio y por todos los caminos posibles derrumbar su candidatura, se ha defendido de una burla que ha hecho Rubio sobre el tamaño de sus manos. Rubio lo había atizado por el tamaño de sus manos.

“Tengo que decir esto, él atacó mis manos. Nadie nunca ha atacado mis manos. Nunca he oído hablar de eso. Miren estas manos ¿son manos pequeñas? Y él se refirió a mis manos como que si fueran pequeñas, debe haber algo más pequeño”, ha dicho Trump. “Les garantizo que no hay problema. Se los garantizo”, ha completado.

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Ha sido apenas ha comenzado el 11º debate entre los republicanos, auspiciado por la cadena Fox, en Detroit. Twitter se ha entregado al delirio.

“Una nación sorprendida es llevada imaginarse el pene de un hombre de 69 años”, ha escrito en la red social Dave Weigel, periodista de The Washington Post.

“Viendo a hombres en un escenario hablando sobre sus penes ofrece un argumento realmente bueno para tener a una mujer presidente, realmente”, ha escrito Elise Foley, periodista de The Huffington Post.

Trump ha dominado la noche como las primarias presidenciales. Ha sido el candidato que más ha hablado, el centro de atención –como más le gusta–, y el que más referencias ha tenido en Twitter, térmometro de los debates. Por momentos, poco ha parecido importar lo que ha dicho: la multitud lo ha aplaudido una y otra vez.

El debate ha sido el primer choque entre los candidatos luego del “Supermartes”, el día más importante de las primarias, en el cual Donald Trump ha sido el gran ganador. Ted Cruz también ha salido fortalecido, al ganar tres estados y marcar diferencias respecto de Marco Rubio, la gran esperanza del “establishment” republicano, quien sólo se impuso en uno. El gobernador de Ohio, John Kasich, ha quedado muy relegado de la pelea, pero por ahora se resiste a dejarla.

Rubio ha intentado mostrarlo como un candidato que no como los temas más importantes para ser presidente de Estados Unidos. Trump, al inicio del debate, lo ha ridiculizado al llamarlo “este tío pequeño”.

“Le preguntan sobre la economía y lo primero que hace es lanzar algún ataque sobre esta cosa del tío pequeño”, se ha lamentado Rubio.

Ante otra pregunta, Rubio ha dicho: “Veamos si la responde”. Trump le ha respondido a él directamente: “No te preocupe, pequeño Marco. Responderé”.

Cruz, quién ha insistido en que es el único candidato que ha logrado vencer a Trump en las internas presidenciales –Cruz se ha impuesto en Iowa, Texas, Oklahoma y Alaska–, lo ha atacado por mentiroso y por haber donado dinero a la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2008.

“Donald Trump en 2008 escribió cuatro cheques para elegir presidente a Hillary Clinton”, ha fustigado Cruz. “En realidad, fue por negocios”, le ha respondido Trump, quién ha recordado que también aportó fondos para Ronald Reagan y George W. Bush.

El debate republicano ha servido para mostrar una última contienda de los candidatos de cara a un decisivo mes de marzo que puede terminar por definir la nominación presidencial de los republicanos. Trump ha estado bajo presión como pocas veces antes, en particular por la periodista de la cadena Fox, Megyn Kelly, a quien Trump acusó al inicio de las primarias de atacarlo porque estaba menstruando.

Kelly mostró videos en los que Trump cambia sus dichos sobre la guerra de Afganistán, la política de Estados Unidos sobre refugiados y la invasión a Irak.

“Nunca he visto una persona exitosa que no sea flexible”, ha justificado Trump.

Poco ha quedado de discusión sustantiva para destacar del debate. Lo más destacado, al final, han sido los cruces entre los candidatos para intentar obtener alguna ventaja de cara a las cruciales citas electorales de marzo. Trump llega mejor posicionado, al punto tal que sobre el final del debate se ha llevado un inesperado apoyo: todos los otros candidatos dijeron que si llegaba a convertirse en el nominado del Partido Republicano, lo apoyarían.