Alberto Luceño, acusado por la Fiscalía de la estafa de las mascarillas.

Alberto Luceño, acusado por la Fiscalía de la estafa de las mascarillas.

Tribunales PELOTAZO DE LAS MASCARILLAS

"Soy una persona que ayuda y dona": los 'wasaps' de la supuesta estafa al Ayuntamiento de Madrid

Un molesto Alberto Luceño reprochó a una funcionaria la tardanza de una gestión. Así consta en el sumario del caso, al que ha accedido EL ESPAÑOL.

14 abril, 2022 00:09
Javier Corbacho Brais Cedeira María Peral

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El sumario del caso Mascarillas revela los entresijos de la negociación entre la Empresa de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid y el empresario Alberto Luceño, quien ofreció material sanitario durante la peor etapa de la pandemia y, según la Fiscalía Anticorrupción, estafó a la Administración para embolsarse comisiones millonarias a cambio de entregar productos defectuosos.

En una conversación de WhatsApp, Luceño que se presentó como agente exclusivo de la empresa vendedora, la compañía malaya Leno Marketing Sdn Bhd manifiesta a una funcionaria y consejera de la empresa municipal que él es "una persona que ayuda y dona".

No lo cree así el Ministerio Público. En su querella contra Luceño y su socio, el aristócrata Luis Medina, Fiscalía asegura que ambos "inflaron" el precio de tres contratos (de guantes, test contra la Covid y mascarillas). Lo hicieron "de común acuerdo y con ánimo de obtener un exagerado e injustificado beneficio económico", indica el escrito. Además, entregaron material que no cumplía con los estándares de calidad acordados.

Sumario del caso.

Sumario del caso. EL ESPAÑOL

En total, por todo el encargo, la Empresa de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid S. A. —participada al 100% por el Ayuntamiento— pagó, al inicio de la pandemia de la Covid-19, más de 11 millones de euros de dinero público.

Según consta en el sumario, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, Luceño escribe estas palabras mientras debate con la funcionaria Elena Collado —encargada de la compra por parte de la compañía municipal, de la que es consejera— cómo rellenar un documento que solicita el banco asiático para autorizar la transacción. La tensa charla se produjo, vía WhatsApp, el 9 de abril de 2020.

Alberto Luceño: Elena, tiene que poner un sello y una firma, como hizo Leno [la empresa vendedora].

Elena Collado: Tiene los logos.

Alberto: Así no vale, necesitamos sello y firma. (...) A ver, que es fácil, joe.

Elena: No es tan fácil un día como hoy [9 de abril de 2020].

Alberto: Yo no digo que sea fácil, Elena. Sólo digo que son trámites normales. (...) Es fácil de entender, Elena. Vosotros recibisteis en menos de una hora un documento nominativo del vendedor con su sello de empresa y su firma como CEO y ellos [Leno] quieren lo mismo para que el banco apruebe la operación. Si Leno te hubiera mandado su carta oficial con dos logos arriba y abajo... no quiero pensar como hubieses actuado. El problema es que es empresa privada profesional [Leno] contra empresa pública [Empresa de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid S. A., de carácter municipal] y tenéis miles de trámites.

Tú y yo despiertos desde las 6:50 de la mañana... Pero yo no soy ni comprador ni vendedor ni parte intermediaria; soy una persona que ayuda y dona. Y tú, despierta desde las mil, no tienes firma en el Consejo [de la empresa funeraria] para poder firmar tú. Es lógico lo que el banco pide. Vosotros tardáis vuestros procesos para hacer una transferencia, ¿verdad? Pues el banco de Malasia está dispuesto a tardar un día en hacerla, pero es lógico que necesite esta contestación oficial de carta con sello y firma para verificar que no sois una estafa y que no se está blanqueando dinero.

Comisiones

Estos dos delitos que mencionaba un molesto Alberto Luceño —estafa y blanqueo de capitales— son, precisamente, aquellos por los que ahora le acusa a él la Fiscalía Anticorrupción. También, de un tercero: falsedad documental.

Según consta en su querella, el empresario se habría embolsado, como comisiones, más de cuatro millones de euros en aquellos tres contratos. Su socio, el aristócrata Luis Medina, acusado de los mismos delitos, habría cobrado unos 900.000 euros, a razón de un dólar por cada mascarilla entregada al consistorio.

E, incluso, Luceño habría ocultado a Medina que su comisión era varias veces superior, haciéndole creer que ambos recibirían cuantías idénticas. Ambos intermediarios gastaron en productos de lujo estas cantidades. El aristócrata compró un velero de más de 300.000 euros y dos bonos bancarios. Su socio, varios coches deportivos, tres relojes Rólex, un piso en Pozuelo de Alarcón (Madrid).

"Nos han estafado seguro"

Tal y como relató el Ministerio Fiscal en su querella, la supuesta estafa estuvo a punto de tambalearse el 8 de abril de 2020, un día antes de la conversación anterior.

La funcionaria Elena Collado alertó a Alberto Luceño de que los guantes recibidos no tenían las condiciones pactadas. "Eran de ínfima calidad", precisó Anticorrupción en su escrito.

Elena: Por favor, llámame. Esto es lo peor que me ha pasado en la vida.

Alberto: Estoy con China. Ahora te llamo.

Elena: Por Dios, dime algo. Nos han estafado seguro.

Alberto: No. Tranquila, cuelgo y te llamo.

Elena: Por favor, méteme en la conversación. 3,5 euros caja de 15 guantes.

E, incluso, tal y como consta en el sumario, la también consejera de la empresa funeraria pública envió una fotografía a Luceño de unos guantes que se vendían en un supermercado de la capital, ese mismo día, por ocho céntimos de euro. El consistorio había pagado casi dos dólares (1,80€) por cada par.

Sumario del caso.

Sumario del caso. EL ESPAÑOL

"Estamos mirando este tipo de guantes, también de Malasia", escribió ella. "Espera, por favor", respondió él, tras comprometerse, en nombre de la empresa vendedora, a la devolución de cuatro millones de euros, debido a que los guantes no cumplían los estándares pactados.