'Operación Pompeya'

La mayor red de blanqueo en prostíbulos salpica a futbolistas de Madrid y Atlético, toreros y cantantes

"Están en el chalet de Pozuelo con una borrachera y quieren chicas": las fiestas sexuales al descubierto.

Detenciones en la operación Pompeya.

Detenciones en la operación Pompeya. Efe

Cinco organizaciones criminales de prostitución estaban unidas por una misma vía para defraudar a Hacienda y blanquear dinero: la empresa Larratruk, que les facilitaba TPVs (datáfonos) para cobrar en su nombre y ocultar a Hacienda el verdadero origen, el pago de prostitutas en clubes de alterne.

La 'operación Pompeya' se saldó con la detención en junio del año pasado de más de 60 personas vinculadas a estos locales, en la mayor investigación por blanqueo de capitales y fraude fiscal vinculada a la prostitución llevada a cabo en España.

El monto de lo defraudado fue estimado inicialmente en más de 260 millones de euros. Sin embargo, la causa, instruida por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, tiene otras vertientes: las relaciones de los dueños de los prostíbulos con políticos, futbolistas, empresarios o policías que requerían de sus servicios.

Por un lado, los propietarios de estos clubes buscaban personas con solvencia económica que pagaran bien los servicios de las chicas y por otro lado querían mantener contactos con gente del mundo de la política, abogados, altos cargos de la Administración y de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado para requerir de su ayuda en caso de necesitarles.

EL ESPAÑOL ha tenido acceso al sumario, en el que quedan perfectamente reflejadas estas relaciones. Un gran número de futbolistas de Primera División pasaron por clubes de alterne como el 'Vive Madrid' o llamaron para pedir chicas a domicilio. En una conversación entre el dueño de este local, sito en la calle Marqués de Viana en la capital madrileña, y su mano derecha, en mayo de 2015, este último le comenta que "el chico" de un conocido torero ha llamado para pedir sus servicios.

Esa noche del 24 de mayo de 2015 habían montado una fiesta en un chalet en Pozuelo, entre el reconocido matador de toros, un jugador del Real Madrid y un famoso cantante. "Están con una borrachera y quieren chicas. Han llamado ya tres o cuatro veces. ¿Qué le digo por chica? Depende del tiempo y un par de horitas. ¿Cuánto les digo? Lo que pasa es que hay que llevarlas a Pozuelo", pregunta uno de los investigados, M.A.B., a Ángel Crispín Gilaranz, dueño del 'Vive Madrid'.

"Eso no es problema. El problema es que quieren mucho por poco", explica Ángel Crispín. "Estos ya sabes como son", apostilla M.A.B., que añade que el torero "no es de los que escatima dinero". "Si ya -contesta el dueño del club- pero son muchos y se lían unos con otros".

La llamada se produjo a las cuatro de la mañana. "Quieren cuatro chicas hasta mañana por la mañana", le sigue explicando M.A.B.. "Pues entonces quinientos cada una", le ordena Ángel Crispín Gilaranz.

Fue el propio M.A.B. quien llevó a las chicas al chalet de Pozuelo, ya que conocía la casa de otras veces. "Que sean chicas espectaculares, ya sabes como son de tiquismiquis. No está Angelina porque está en una despedida de soltero pero está otra bailarina", le recuerda M.A.B, encargado del día a día del club.

Celebración del final de Liga en la suite

Esa madrugada del 24 de mayo fue muy movida para ciertos futbolistas. Esa misma noche (23 de mayo) había sido la última jornada de Liga, ganada por el Fútbol Club Barcelona. Sin embargo, en esa jornada número 38, el Real Madrid ganó 7-3 al Getafe y el Atlético de Madrid empató a cero con el Granada, lo que le daba el pase a la Champions. Esa noche había euforia. Mientras M.A.B llevaba a las chicas al chalet de Pozuelo, en el que había un jugador del Real Madrid, en torno a las 4 y media de la mañana, éste recibió otra llamada. Un entonces jugador del Atlético de Madrid le llamó para decirle que iba a ir al club, aunque finalmente no fue.

Interior del club Vive Madrid.

Interior del club Vive Madrid.

Eso sí, cambió los planes para la noche siguiente. Este mismo jugador avisó de que estaba con tres amigos y pedía que les recogiera el coche por la puerta de atrás del 'Vive Madrid' para que no les vieran entrar, tal y como contó Ángel Crispín a Pedro L.B., otra de sus personas de confianza y también investigado, en una llamada del 24 de mayo por la noche.

"Tenéis que esperarles atrás, que deje el coche aparcado ahí. Harán falta dos personas, uno para bajarlos y otro para coger el coche. Cristian les puede bajar al reservado y que les pongan una copita. Hay que buscar cuatro majas", ordena Ángel Crispín Gilaranz. "Ahora no hay muchas", le explica su interlocutor. "Pues si están cenando, que dejen de cenar y luego ya se las da de cenar. Que hoy han dicho que son buenos, van a ir a la suite, los cuatro".

Tres horas después se marcharon. El trabajador del 'Vive' llamó al propietario para contarle que "los futbolistas" se acababan de ir y que habían dejado "dos-seis". "¿2.600?", pregunta Ángel Crispín. "Sí. Han pagado la primera hora, han invitado a las niñas y han dejado 2.600 euros con botellas de champán que han invitado, con la suite, más luego lo de las niñas", le explica su trabajador.

Fiesta del Atlético con denuncia incluida

Las relaciones con los futbolistas eran constantes. De las conversaciones se desprende cómo organizaron una fiesta de cumpleaños de un integrante del equipo técnico del Atlético de Madrid y que se celebró en marzo del pasado año en el restaurante 'La Embajada', que acabó con la Policía acudiendo al lugar de la fiesta por el ruido a las cuatro de la mañana e imponiendo una multa.

Para la organización del "evento", Gilaranz llama a uno de sus trabajadores el día de antes y le dice que para esa noche necesita una mesa de 12 para cenar "los del Atlético" y que la parte de arriba "la deje para ellos solos y 20 chicas, con un picoteo como la otra vez". El propio dueño del 'Vive' acudió aquella noche para controlar que todo iba bien. "Estoy haciendo guardia con los atléticos, en cuanto terminen voy para allí", le dijo sobre las 1:40 de la madrugada a otro trabajador del club.

Más de dos horas después es cuando llama la persona que Gilaranz contrató para organizar la fiesta diciéndole que la Policía había acudido por el ruido que estaban haciendo. "Que apaguen la música de arriba, disculparos con ellos, y si falta algún papel se les llevará mañana", ordenó el empresario. Tras la aparición de la Policía, los jugadores se marcharon y los agentes dejaron una denuncia. "Mañana va Pedro y la recurre", tranquilizó Gilaranz a su interlocutor.

La voz iba corriendo de unos a otros. En las intervenciones telefónicas se ve cómo el teléfono de Crispín se iba moviendo entre deportistas y celebridades para obtener un trato de favor en su club. El 6 de junio de 2015, pocas semanas antes de su detención, el propietario del Vive Madrid llama a uno de sus empleados para decirle que "van a ir ahora seis jugadores del Mallorca y van a ir preguntando por Miguel en la puerta para que les reciban y les atiendan". Y añade: "Si gastan les invitáis a una copita y si no gastan, pues nada". Crispín dice a su interlocutor: "Son amigos del torero, que les ha mandado al club".

Angel Crispín fue detenido en la 'operación Pompeya' el pasado 29 de junio junto a otras 60 personas tras una investigación iniciada en 2014 por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía (UDEF) y Agencia Tributaria. Tras su detención y orden de ingreso en prisión por parte del juez Andreu, el empresario, al igual que el resto de investigados, obtuvieron su libertad y a día de hoy a pesar de seguir la causa abierta contra ellos mantienen los negocios operativos.

De la investigación se desprende que todo el entramado investigado en el marco del 'caso Pompeya' controlaba a en torno 2.000 mujeres, las cuales, en algunos de los casos, eran obligadas a mantener relaciones sexuales orales sin preservativo. Además, era controladas por un software de lectura de huella digital para saber el tiempo que estaban con cada cliente.

Desaparición del exnovio de Sabater

En el caso de Crispín Gilaranz, explota los clubes de 'Vive Madrid', 'Olimpo' y 'Princess Room', los tres localizados en la comunidad madrileña. Está investigado por diversos delitos como fraude fiscal, blanqueo de capitales, contra el derecho de los trabajadores o prostitución.

Este empresario inició su carrera en el mundo de los clubes de alterne en los años 90 y ya fue investigado por introducir mujeres ucranianas, rusas y polacas en España para prostituirlas. Además, su madre también fue investigada en 1997 por blanqueo de capitales, tráfico de cocaína, inmigración clandestina y falsedad documental.

Pero no solo eso. Según datos recogidos en los informes policiales, uno de los hombres de Crispín Gilaranz, Francisco José Donate, también ha sido detenido con anterioridad a esta operación por su relación en el año 2009 con la desaparición de un prestamista llamado Roberto Corbo, expareja de la presentadora de televisión Leticia Sabater, y posteriormente, en 2014, fue detenido por un delito de extorsión. Además, tanto Crispín, como Donate y otras cinco personas fueron investigadas en el año 2009 por utilizar el 'Vive Madrid' como centro de reunión de diferentes individuos dedicados al cobro de deudas, tráfico de drogas y clonaciones de tarjetas, así como cargos ilegales a tarjetas de clientes.

El fraude de las TPVs

Según informes policiales incorporados a la causa, Crispín Gilaranz podría haber ocultado a la Hacienda Pública en torno a 85 millones de euros, tanto del dinero que ha dejado de declarar al fisco por el cobro a través de los TPV (Terminal Punto de Venta) de la empresa Larratruk, como de haber dejado de declarar los trabajos de las chicas de sus clubes y gran cantidad de consumiciones en sus locales.

De la investigación se desprende que la organización de Crispín se dedicó a tener otros negocios así como invertir en proyectos inmobiliarios y compra de obras de arte para blanquear el dinero obtenido de los clubes de alterne.

Junto a la organización de Crispín Gilaranz, el 'caso Pompeya' investiga las tramas de Antonio Herrero, José Moreno, Santos Pérez Vargas y José Arsenio Pérez Vieitez, que dirigen una veintena de los principales prostíbulos de este país. Su nexo de unión es Larratruk S.L., y por ende Jesús María Larrañaga, su administrador único, "como pieza fundamental para que las organizaciones pudieran ocultar grandes cantidades de dinero a la Hacienda Pública gracias a la gestión de los TPVs utilizados en los clubes para pagar los servicios sexuales ofrecidos por las mujeres que trabajan en los mismos".

Según la UDEF, las organizaciones investigadas dejaron de trabajar con Larratruk para crear sociedades similares que hacían la misma función. Es decir, por el uso de dichos TPVs, el cliente tiene que pagar un recargo del 10%, de forma que el 6,5% se lo queda la mercantil gestora del TPV y el otro 3,5% la sociedad que gestiona el club. El modus operandi consiste en que Larratruk presta dinero en efectivo a los clubes, comprometiéndose a la renovación del préstamo cuando éste se acaba.

10% por pagar las chicas con tarjeta

"Es decir, tanto el dinero cargado a las tarjetas bancarias como la comisión pagada por el uso del TPV deberían revertir en la propia Larratruk. En la realidad, esto no sucede así", sostienen los investigadores en uno de sus informes entregados al Juzgado Central de Instrucción número 4.

En realidad lo que ocurre es que vinculada al TPV siempre hay una cuenta bancaria en la que la titular es la propia Larratruk, figurando como apoderado alguna persona vinculada al club en el que se instala la terminal. Tras en análisis de los movimientos de estas cuentas, los agentes han comprobado que la mayoría del dinero procedente de las remesas es retirado en efectivo por la persona apoderada relacionada con el club.

Así, realmente Larratruk sólo se queda con parte del porcentaje de la comisión pagada por el cliente, aproximadamente el 6,5%, puesto que el 3,5% restante y el dinero cobrado al cliente, es retirado por la persona vinculada al club. "Los TPVs funcionan como máquinas expendedoras de dinero, es decir, el cliente que utiliza dicho TPV no paga un servicio o realiza una compra, sino que, en principio recibe el dinero en metálico. Así, por usar dicho TPV, el cliente paga un recargo, que ha podido estimarse en un 10%, es decir, si el cliente quiere 100 euros, se cargan en su tarjeta de crédito 110 euros", explica la Policía.

De esta manera, al ser el TPV de una empresa ajena al local, al cliente no se le puede identificar con dicho club al pagar con la tarjeta. "Se ha podido comprobar que los TPVs instalados por Larratruk ni se encuentran en las zonas de consumo de bar de los locales, ni son utilizados para pagar las bebidas, sino que se sitúan en la zona de las habitaciones donde se producen los pases sexuales, por lo que, pese a que el dinero se recibiría en metálico, el mismo es utilizado para el pago de éstos", concluye el informe.