Educación

Asociaciones feministas piden eliminar las faldas de los uniformes escolares

Exigen una prenda única para niños y niñas en los colegios que "no limiten" las actividades escolares como juegos o deportes.

Más de 20 asociaciones feministas han firmado el manifiesto contra la falda escolar

Más de 20 asociaciones feministas han firmado el manifiesto contra la falda escolar EFE

  1. Educación
  2. Estudiantes
  3. Infancia
  4. Colegios
  5. Feminismo

Nueva guerra educativa de padres y madres de alumnos y asociaciones feministas. Esta vez contra las faldas de los uniformes escolares -“una historia de discriminación que no cesa”, según más de 20 asociaciones de feministas- porque “miles de niñas son obligadas a llevarlas a diferencia de sus compañeros niños que llevan pantalón”. “No podemos permanecer impasibles ante esta realidad discriminatoria”.

Bajo el título de ¿Falda o pantalón escolar? Una historia de discriminación que no cesa, los colectivos firmantes (Asociación de mujeres juezas de España, Federación de Gitanas universitarias Fakali o Ca-minando Fronteras, entre otros) explican que el hecho de diferenciar entre falda para niñas y pantalón para niños se basa en “los papeles que tradicionalmente han sido atribuidos a uno y otro sexo, y que según las costumbres y usos sociales “coloca a las mujeres y niñas en posición desigual con respecto a los hombres y niños”.

Ante ello, manifiestan que la imposición de uniformes diferenciados supone una “indeseable forma de discriminación” por razón de sexo que vulnera el derecho fundamental a la igualdad recogido en la Constitución. La mayoría de colegios que utilizan uniformes son de titularidad privada o concertada -son pocos los centros públicos los que siguen manteniendo los uniformes para sus alumnos-. No obstante, hay un elevado porcentaje de colegios de Infantil y Primaria que dan la oportunidad a los padres y madres de las alumnas a elegir entre pantalón o falda durante las clases.

Las feministas firmantes se refieren en su manifiesto a la sentencia del Tribunal Supremo del 19 de abril de 2011 que dictó que obligar a mujeres a llevar falda durante su jornada laboral mientras que los hombres iban vestidos con pantalones suponía una discriminación por razón de sexo en conflicto con el artículo 14 de la Constitución.

“Declaramos que la práctica empresarial de uniformidad al imponer a las trabajadoras enfermeras o auxiliares de enfermería que prestan servicios para la demandada en planta y consultas externas, consistente en cofia, delantal con peto falda y medias, sin posibilidad de opción por el pijama sanitario que visten los hombres de las mismas categorías y servicios y otras enfermeras y auxiliares en otros departamentos, es contraria al principio de no discriminación por razón de sexo”.

Así, condenó a la empresa de servicios hospitalarios a restablecer “la igualdad permitiendo que las referidas trabajadores puedan desempeñar la actividad con la misma ropa de trabajo asignada para los hombres”.

PRENDAS QUE NO "LIMITEN" EN JUEGO

En esta línea, desde los colectivos feministas se explica que “la única forma válida y respetuosa” para alejar a los niños y niñas de los roles de género pasa por “ofrecer una única prenda que no diferencia por sexo y que les permita desarrollarse y relacionarse como personas iguales”.

En el texto, que también firma la Fundación Avalonia, Feminismo en Red o la asociación Frida Khalo continúa analizando que “educar en igualdad supone crear, en el ámbito escolar, un entorno favorable para que niñas y niños puedan interactuar, jugar, comunicarse, relacionarse y desarrollar su personalidad sin que el género interfiera”. La “imposición” a niñas y niños que denuncian, en su opinión, “mantienen vivos indeseables roles de género que toda sociedad avanzada desea evitar, que transmite a las niñas el mensaje de que su género les limita, empobreciendo su potencial como persona”.

También consideran que la falda condiciona “de forma evidente” la libertad de movimiento de las niñas que está “relacionado” con el abandono de juegos en horas de recreo -fútbol, baloncesto, carreras o saltos- y de cualquier otra actividad “difícilmente compatible con una prenda que, al menor movimiento las limita, incluyendo el hecho de dejar al aire su ropa interior”.

“Vivencia de las niñas que se produce al tiempo que ven como sus compañeros niños puede usar el pantalón, prenda que por ser mucho más compatible con la libertad de movimiento, es más popular, también entre la población femenina que la falda”, concluyen.