EL PSOE, PARTIDO EN DOS

El PP duda entre apostar por la abstención del PSOE o aprovechar su crisis en las urnas

El Rey ya cuenta con interlocutor socialista (Javier Fernández) para una investidura contrarreloj de Rajoy. 

Mariano Rajoy junto a Felipe VI en la Zarzuela.

Mariano Rajoy junto a Felipe VI en la Zarzuela. Reuters

  1. PP Partido Popular
  2. Mariano Rajoy Brey
  3. PSOE

Tras el psicodrama socialista del sábado, la vida política de España continúa. El Rey ya tiene interlocutor para cuando llegue la hora, entre el 10 y el 25 de octubre, de esa quinta ronda de consultas que ha de mantener antes de la disolución de las Cortes el día 31 de octubre. El artículo 99 de la Constitución permite que sea Javier Fernández, el presidente de la gestora del PSOE, el representante que vaya a ver a Felipe VI a Zarzuela y le comunique esa hipotética abstención de su partido ante una nueva sesión de investidura de Mariano Rajoy.

Ahora bien, la dramática dimisión de Pedro Sánchez tras 12 horas de agonía no es sinónimo automático de esa investidura de Rajoy: el PP duda entre apostar por esa abstención del PSOE que ha caído como fruta madura este fin de semana o por aprovechar la crisis socialista en las urnas e ir a terceras elecciones el próximo 18 de diciembre.

Oficialmente, impera el silencio. La línea autorizada de Moncloa y de Génova es la del no comment: en ambos casos se trata de ir viendo cómo se despeja la situación en el PSOE “para ver qué posibilidades tenemos”, explican los populares. Después, será “la dirección del PP” la que tome la decisión. Detrás de las bambalinas, los populares están a la espera de que Rajoy se decante entre una de estos dos escenarios: investidura exprés antes del 31 de octubre gracias a la abstención de un partido machacado y con una legislatura muy difícil por delante, o terceras elecciones en las la unión PP-Cs bastaría para gobernar con holgura frente a un PSOE barrido en las urnas. La última palabra la tiene Rajoy.

GOBERNABILIDAD

“Con un PSOE debilitado el guión lo escriben otros”, explican desde el PSOE, donde no descartan que el PP “quiera forzar otras elecciones”. El Comité Federal (y no la gestora) tendrá que decidir la abstención cuando sea convocado, presumiblemente el próximo sábado 8 de octubre. Todo el proceso consume tiempo, algo escaso pero aún suficiente este mes de octubre antes del deadline del 31 precedido por la Cumbre Iberoamericana en Cartagena de Indias el 27 y el 28.

Las agendas del Rey y de Rajoy para esta semana son muy magras y están enfocadas casi al cien por cien hacia el análisis y la discusión de la situación política nacional. Felipe VI inaugura este lunes en Cáceres el curso universitario y el resto del tiempo está en Madrid, donde apenas tiene tres breves actos. El único compromiso del residente en funciones es el Consejo de Ministros del viernes.

Ese guión que escribirá Rajoy y que endorsará el Rey aún no está escrito, pero el borrador, según fuentes no oficiales, ya no podría contener la cabeza de Rajoy debido a la debilidad extrema en la que queda el partido tras los sucesos del sábado. Con las terceras elecciones como espada de Damocles, poco es lo que puede pedir el PSOE. El viernes (el día antes del drama de Ferraz) fuentes gubernamentales advertían que el PP no iba a perseguir esos 11 votos “de mala manera” indagando en el grupo parlamentario socialista y puenteando al Comité Federal. Se hará “de manera seria” para asegurar la gobernabilidad del país, no solo la investidura de Rajoy.

EL VERSO SUELTO

Ese prudente wait and see oficial que impera en el PP lo ha roto, como es habitual, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, que no pudo disimular este fin de semana la satisfacción que provoca entre los populares asistir a la caída de Sánchez, el hombre que llamó “indecente” a Rajoy y que lo ha tenido 10 meses en funciones. Margallo, al que le gusta subrayar su condición de “verso suelto del Gobierno”, comparó el momento actual con la Transición. Con una excepción: “Ahora sobra codicia y falta ambición de país”. También apuntó que el PSOE no está para correr “el maratón” de unas nuevas elecciones y que por tanto sólo puede permitir que gobierne Rajoy. No se olvidó Margallo de meterse de lleno en el charco real al señalar que el Rey ni siquiera disponía [el sábado] de interlocutor socialista para la ronda de consultas.

Los artículos 99 y 64 indican que será Ana Pastor, la presidenta del Congreso, la que entregue al Rey la lista de representantes políticos de los partidos con representación parlamentaria. En ningún momento establece la Constitución el cargo o la condición que tiene que tener esa persona: cada partido puedo nombrar su representante a quien quiera. En el caso del PSOE, el presidente de Asturias, Javier Fernández, es el elegido. Fernández será la voz que interprete la música del PSOE cuando la orquesta socialista logre recomponerse mínimamente.