CAMBIO DEL DELEGADO DEL GOBIERNO

La estrategia de Santamaría en Cataluña pasa por un pacto de financiación con Junqueras

La vicepresidenta del Gobierno viaja a Barcelona dos veces en los cuatro últimos días.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, junto con Oriol Junqueras.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, junto con Oriol Junqueras.

Resuelta ya la ecuación de la gobernabilidad, Mariano Rajoy ha fijado como prioridad en la agenda de Soraya Sáenz de Santamaría resolver el conflicto catalán. La primera labor de la vicepresidenta del Gobierno ha sido cerrar el círculo del equipo que pilotará las negociaciones desde Madrid con Cataluña.

La también ministra de Administraciones Públicas ha nombrado para el cometido más importante de la presente legislatura a dos hombres en los que tiene una confianza plena: el aragonés Roberto Bermúdez de Castro -mano derecha de Luisa Fernanda Rudi en Aragón- es el nuevo secretario de Estado de Administraciones Públicas y Enric Millo se convierte en delegado del Gobierno en Cataluña. Serán dos piezas clave que trabajarán codo con codo con la vicepresidenta: uno es el hombre de Cataluña en Madrid y el otro, el de Madrid en Cataluña.

El triángulo de 'los hombres de la vicepresidenta' lo cierra José Luis Ayllón. El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes estuvo en las quinielas para ocupar algún ministerio en la segunda legislatura de Rajoy. Sin embargo, Santamaría convenció a Rajoy para mantenerlo en el puesto más estratégico del Congreso de los Diputados: es el hombre del PP que negocia en el Parlamento con todos los partidos políticos, especialmente con los nacionalistas.

Uno de los asuntos que Santamaría tendrá que abordar en las próximas semanas con Cataluña y las dieciséis autonomías restantes será el nuevo modelo de financiación. El tema lo pilotará junto con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que todavía no ha puesto fecha para el Consejo de Política Fiscal y Financiera donde se negociará la fórmula con la que el Gobierno regará a las autonomías de dinero. Antes, el Ejecutivo tiene que aprobar en el Parlamento el techo de gasto para poder saber cuánto dinero tiene para los Ejecutivos autonómicos.

Desde que volvió a asumir todas sus competencias y dejó de estar en funciones, Santamaría se ha fijado en su agenda como prioridad Cataluña. Ya ha hecho dos viajes en tan solo cuatro días. El jueves, estuvo en los premios de Foment y allí tuvo oportunidad de dejarle un mensaje al president Puigdemont: Rajoy está abierto a mantener una reunión con él. Este lunes, la propia vicepresidenta viaja de nuevo a Barcelona para asistir a la toma de posesión de Millo, el delegado del Gobierno que sustituirá a María de los Llanos de Luna. El perfil del nuevo delegado, forjado en el PP de Girona y con mucha sintonía con los soberanistas que su antecesora, indica el rumbo que toman a partir de ahora las negociaciones con el equipo de Puigdemont.

Una reunión futura

Rajoy tiene intención de verse con el president, pero no será hasta después de que Santamaría "haya adelantado las negociaciones", el trabajo de fontanería. "Algo así como hizo con Ciudadanos cuando firmaron el pacto: las 150 medidas las negoció su equipo y él únicamente apareció en la foto final con Albert Rivera para escenificar el acuerdo", aseguran fuentes conocedoras de las intenciones del Ejecutivo.

La vicepresidenta mantendrá encuentros -lo más discretos posibles- con Oriol Junqueras y entre los dos avanzarán en las negociaciones que girarán en torno al documento que Puigdemont dejó en el Palacio de La Moncloa cuando visitó a Rajoy el 20 de abril. Según el guion de ese documento, el Gobierno tiene que dar una respuesta política a la relación Cataluña-España; cambiar el modelo de financiación que consideran “discriminatorio” y estudiar de nuevo la inversión de Cataluña en los Presupuestos Generales del Estado.

Aumentar la inversión en transportes

Las reivindicaciones de Cataluña al Estado central también pasa por aumentar la inversión en transportes y se reclama a Fomento que ahora pilota Íñigo de la Serna el “traspaso íntegro de las líneas ferroviarias interiores”. La retahíla de peticiones que se extienden desde Barcelona van mucho más allá: “incumplimientos en materia cultural, ley catalana de profesiones del deporte, aumenta considerablemente el número de recursos de inconstitucionalidad por parte de la Generalitat contra la Adminstración Central del Estado por vulneración de as competencias autonómicas...”.

Santamaría, respaldada por el triángulo que acaba de formar en su equipo (Bermúdez de Castro, Millo y Ayllón), tiene ante sí el reto más importante de toda la segunda legislatura de Mariano Rajoy: llevar a buen puerto el desafío secesionista y acercar posturas con el Ejecutivo catalán para apagar las ansias independentistas.