Seguridad

De volar el metro de Barcelona a hundir el ferry de Algeciras: los planes del yihadismo en España

Los propósitos frustrados de las células yihadistas en España dibujan su radiografía desde 1995.

Operación policial contra una red yihadista en la Ciudad Autónoma de Melilla.

Operación policial contra una red yihadista en la Ciudad Autónoma de Melilla. EFE

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El objetivo era el metro de Barcelona. El plan permitía a los terroristas de origen paquistaní provocar el máximo número de muertes -ellos mismos tenían previsto morir en el atentado- en un escenario al que los equipos médicos no pudieran llegar con facilidad. 

La maquinación entre los terroristas se conoció en enero de 2008 gracias a la declaración de un testigo protegido. Tal y como contó el diario El País, estaban integrados en una célula de Al Qaeda que tenía como propósito perpetrar varios atentados en España, Francia, Portugal, Reino Unido y Alemania. La labor de la Policía frustró aquella intentona, que terminó con los autores en prisión.

La red que los yihadistas tratan de extender por España apenas cuenta con fuerza en comparación con los avances que han logrado en otros países de la Unión Europea. Las 124 operaciones que los cuerpos policiales han llevado a cabo desde 1995 han acabado con buena parte de sus planes.

2015 fue el año más prolijo en la lucha contra el terrorismo yihadista: 81 personas fueron detenidas entre las 28 operaciones llevadas a cabo. En el calendario, dos fechas marcadas en rojo: el 25 de agosto, cuando cayó una célula compuesta por 14 individuos dedicada a la captación de yihadistas, y el 8 de abril, cuando se desactivó un grupo que tenía intención de atentar en Barcelona.

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El yihadismo hace dos décadas

El Estado Islámico acapara el foco de atención en la lucha contra el terrorismo yihadista. Pero hace dos décadas, cuando el grupo todavía no existía, los radicales engrosaban otras organizaciones que luchaban bajo banderas similares.

En pocas ocasiones se dibujaba la diana sobre España. La única operación que se llevó a cabo en 1995 fue contra el argelino Ghebrid Messoud: la Policía lo detuvo en Barcelona con armas y explosivos que iban a ir a parar al Frente Islámico de Salvación.

En los años posteriores, especialmente entre los años 1996 y 2000, las intervenciones se centran en la estructura logística de diferentes grupos yihadistas. Falsificación de DNIs, implantación de redes de pisos de apoyo... sus actividades se centraban en reforzar las estructuras de las organizaciones; no siempre se encontraban armamento entre el material incautado a los detenidos. 

El punto de inflexión

Pero las circunstancias cambiaron a partir de 2001. Los grupos yihadistas, con Al Qaeda como principal adalid de sus causas, pusieron el foco sobre España. 18 personas fueron detenidas en tres operaciones -dos de ellas tras los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York-. Las células de las que formaban parte eran altamente peligrosas y tenían intención de perpetrar atentados de forma inmediata. Entre los detenidos figuraba el imán sirio Eddin Barakat (conocido con el sobrenombre de Abu Dahdah). Era uno de los principales cabecillas de Al Qaeda en Europa y mantuvo contactos con los autores materiales del 11-S.

En los años posteriores cayeron otros líderes de la rama española de Al Qaeda. Muchos de ellos coincidieron en campos de detención de Afganistán. Algunos colaboraron en atentados perpetrados en Marruecos, Kenia y Argelia. Su capacidad operativa era de máximo nivel. En total, desde 2001 y hasta los atentados del 11-M en Madrid, los cuerpos policiales acometieron diez intervenciones contra las estructuras yihadistas.

La perspectiva tras el 11-M

2004 arrancó con la Operación Kamikaze, realizada en febrero y que sirvió para detener a dos argelinos especializados en la falsificación de pasaportes. Pero los acontecimientos cambiaron radicalmente tras el 11 de marzo y los atentados perpetrados en Atocha, la mayor masacre yihadista cometida en Europa hasta la actualidad.

Los sucesos se precipitaron. En el mismo año se desarticularon varias células que tenían previsto atentar en España y que sustentaban la ideología radical de grupos como Al Qaeda, Ansar Al Islam, Grupo Islámico Combatiente Marroquí o Jaish-e-Mohammed.

Los planes contra el ferry de Algeciras

2005 prosiguió con la misma intensidad con la que finalizó el año anterior. Dos marroquíes que cumplían pena en la cárcel de Ceuta fueron detenidos por sus vinculaciones yihadistas. Entre los planes de Redouan Ben Fraima y Redouan Ahmed Alí figuraba atentar contra el ferry que une la Ciudad Autónoma con Algeciras.

Por entonces comenzó a activarse la estrategia de acción ultra rápida, con el fin de detener a los sospechosos en las primeras fases de su radicalización. Como punto en contra, no permitía imputar más delitos ni conocer el funcionamiento de sus redes. Pero, a favor, permitía la detención en las fases más tempranas de su radicalización.

Por eso se vivió un incremento en el número de operaciones que los cuerpos policiales llevaron a cabo durante esos años: 5 en 2005, 7 en 2006 y 10 en 2007.

El perfil del yihadista

Los yihadistas detenidos a principios de 2008 que tenían previsto atentar contra el metro de Barcelona comenzaban a ser un perfil poco habitual en España. A los grupos desarticulados apenas les daba tiempo a planear atentados de envergadura y su actividad se proyectaba hacia el plano logístico. En seis años se llevaron a cabo 21 operaciones. Pero la actividad de los cuerpos policiales se disparó cuando el Estado Islámico lanzó sus tentáculos hacia Europa.

Bruselas, París, Niza... los atentados perpetrados en los países vecinos y la operatividad que los grupos yihadistas mantienen en el norte de África obligan a las autoridades a mantener el nivel 4 de alerta terrorista en España.

Desde los atentados del 11-M, los cuerpos policiales han detenido en nuestro país a 639 personas por sus lazos con estos grupos. Buena parte de ellos (un total de 160) en los últimos tres años.

De acuerdo a un informe realizado por el Real Instituto Elcano, la mayoría de los detenidos tiene nacionalidad española y pocos conocimientos del Islam. Ceuta y Barcelona, con un 43,3% y un 32,8% respectivamente, acaparan las provincias en las que se radicalizan los yihadistas en España.