Operación Chamartín

El inversor buscará en la calle el apoyo que no le da Carmena

El pleno tiró su proyecto abajo, pero el BBVA ha abierto una oficina para convencer a los madrileños.

La segunda reunión entre todas las partes todavía está pendiente.

La segunda reunión entre todas las partes todavía está pendiente. Comunidad de Madrid

La operación Chamartín tiene algo de los reyes magos. Dos proyectos que conllevan varios 'regalos' para los madrileños, pero que en realidad no existen. Por una parte y por otra. El boceto de Manuela Carmena tiene en contra al Ministerio de Fomento y la Comunidad de Madrid. Y de ahí que sea impracticable. Lo mismo sucede con el de DCN -inversor formado por BBVA y constructora San José-, que no será viable hasta que no cuente con el visto bueno de Carmena. Choque de trenes sobre las vías que quieren reformarse.

En esta dinámica de desacuerdo, tanto el Consistorio como DCN tratan de postular su proyecto como el que finalmente cambiará la vida de 560.000 vecinos de 20 barrios del norte de la capital, en lo que supone una de las mayores operaciones urbanísticas de Europa. O por lo menos lo que supondría, ya que las obras no parecen cercanas a pesar de los más de veinte años de gestión que las preceden.

Este lunes, al mismo tiempo que Carmena aseguraba que "no tiene sentido" hablar del plan del BBVA porque "ya no existe", el promotor -que no se da por vencido- abría una oficina de atención al ciudadano para todo el que quiera preguntar por las repercusiones directas que puede tener el proyecto en su vida cotidiana. Con esta línea de atención al 'cliente', el promotor pretende encontrar en la calle el apoyo que no le da Carmena; el único que le falta por recabar para poner en marcha las grúas.

DCN no quiere irse de Madrid

DCN da pasos hacia delante a pesar de las continuas negativas de Manuela Carmena. La promotora asegura que su plan sigue encima de la mesa, a pesar de que el pleno lo enterrara el mes pasado gracias a los votos de Ahora Madrid y PSOE.

El inversor ha instalado su oficina en la calle Valverde del distrito Fuencarral, una de las zonas susceptibles de reforma. Con su puesta en marcha, según asegura un portavoz, pretenden "refrendar su compromiso" con la ciudad de Madrid. Mientras se colocaban los muebles, Carmena reiteraba que su plan "es el que está encima de la mesa". El choque también es declarativo porque el proyecto que explicará DCN en su oficina es el mismo que defenestró el Consistorio.

No obstante, lejos de la ingenuidad, el inversor explica y reconoce que sólo actuará "si existe voluntad política". Este consenso del que habla DCN, que de momento no existe, lo volverán a buscar todas las partes implicadas -inversor, Ayuntamiento, Fomento y Comunidad- en una reunión este miércoles.

Carmena sí irá a la reunión

En un principio, Carmena anunció que no asistiría debido a problemas de agenda -está preparando un viaje a Sudamérica-, pero la alcaldesa ha dado marcha atrás y estará el miércoles en el segundo encuentro que mantendrán las Administraciones.

La alcaldesa de Madrid, tantas veces acusada por la oposición de estar bloqueando la obra de Chamartín, asegura que su plan -confeccionado sin avisar a DCN- ofrece al constructor "la oportunidad de construir". "Les va a dar mucha capacidad económica", decía Carmena. Pero sus menos de veinte hojas de propuesta no detallan la financiación de la mayor operación urbanística española.