Decano del Colegio de Arquitectos

José María Ezquiaga: "El nuevo Chamartín debe costar lo menos posible a los contribuyentes"

El decano del COAM considera "clave" la inversión privada. Tratará de que las tres Administraciones lleguen a un acuerdo.

El decano junto al retrato de Secundino Zuazo, su homólogo en la Segunda República.

El decano junto al retrato de Secundino Zuazo, su homólogo en la Segunda República.

El Colegio de Arquitectos de Madrid está dispuesto a colocarse en medio del fuego cruzado entre Manuela Carmena, Cristina Cifuentes y el Ministerio de Fomento, que no son capaces de llegar a un acuerdo para dar inicio a la prolongación de la Castellana. El decano del COAM, José María Ezquiaga, ya ha mandado una carta a las tres administraciones ofreciendo su ayuda.

Su despacho es de madera y resulta agradable. Un cuadro, un retrato, una mesa curiosa... Detalles que rezuman modernidad, como si quisieran decir: "Está usted en el Colegio de Arquitectos". Ezquiaga se ha quitado la chaqueta. Acaba de terminar su rueda de prensa y no dejan de llamar a la puerta. Se le ve apasionado, le gustan los planos y los proyectos. Coloca los bocetos de Ayuntamiento y BBVA encima de la mesa. "Como un músico, necesito tener delante las partituras".

Razona rápido, pero se toma varios segundos antes de contestar. Mide sus palabras. Sabe que no puede postularse. "No seremos el abogado de ninguna de las partes", asegura. El decano no quiere excluir a nadie y considera "clave" la inversión privada. Recalca: "No se puede hacer nada sin el BBVA". Al lado de su mesa, un retrato: Secundino Zuazo, el hombre que diseñó con Indalecio Prieto los Nuevos Ministerios, una obra que continuó Franco. ¿Cómo no van a ponerse de acuerdo ahora?

Ha criticado que la información que publican los medios está más centrada en la batalla política que en el verdadero contenido de los proyectos. Hablemos de ellos. A grandes rasgos, ¿qué los diferencia?

Son muy diferentes, está claro. Sobre todo en términos cuantitativos. En el caso del BBVA, la edificabilidad es casi el doble que en el proyecto del Ayuntamiento. El inversor pone el énfasis en la actividad económica. El Consistorio, en la organización de los tejidos del entorno de la estación de tren de Chamartín y en que la prolongación de la Castellana sea un corredor verde. Esbozan la verdadera prolongación alargando la calle Mauricio Legendre. BBVA habla de cubrir las vías del tren, de ahí la mayor cantidad de terrenos a edificar, al contrario que el Ayuntamiento.

Cuando ha anunciado que el Colegio de Arquitectos mediará para que las tres Administraciones lleguen a un acuerdo, ha mencionado algunos debates de importancia capital.

¿Es bueno que una ciudad como Madrid utilice como argumento la prolongación de una calle? ¿O es algo antiguo y absurdo? ¿Cuál es la forma más eficaz de unir Las Tablas y Fuencarral? ¿Conviene un corredor verde o una avenida con dos aceras para fomentar mas el comercio? ¿Qué masa crítica se necesita para que una zona se convierta en un verdadero polo de actividad económica? ¿Queremos centralizar la acción empresarial o dispersarla? Son algunas de las preguntas que deberían centrar el debate. ¿Sobran o faltan viviendas? ¿De qué tipo?

El de crear un nuevo polo de actividad económica en Chamartín es uno de los puntos candentes. ¿Usted apuesta por centralizar o dispersar?

En este momento, creo que conviene centralizar. Hace 25 años, no. Había varias ciudades dormitorio, pero que ya se han convertido en polos potentísimos como Alcobendas o San Sebastián de los Reyes.

El plan de DCN -inversor participado por BBVA y Constructora San José que pretende dejar en Madrid 6.000 millones de euros- consta de más de 30.000 folios y el del Ayuntamiento no llega a veinte. El documento de Carmena apenas menciona la financiación. ¿Les pedirán más detalles?

Tenemos la misma información que los periodistas. Pero no pediremos más números de entrada. Si empezamos por ahí, se van a producir desencuentros en muy poco tiempo. Comencemos por los criterios básicos. Así iremos más de prisa. Establezcamos una carta a los reyes magos y después apliquemos el filtro de la realidad. Ya le digo, tengo la sensación de que no se están discutiendo los temas esenciales.

Pero, ¿lo considera poco concreto?

El Ayuntamiento ha querido dar una imagen alternativa al mismo tiempo que tomaba una decisión muy dura: denegar lo anterior. Su proyecto es sólo una aproximación, es más la manifestación de un deseo.

En su rueda de prensa, ha dicho: “El Ayuntamiento no debe exponer su proyecto con dogmatismo”.

Es cierto. Ni el Ayuntamiento ni nadie.

El Consistorio presentó su plan sin tener en cuenta a DCN. ¿Esto hará más difícil su mediación?

No si tienen la voluntad de compartir sus ideas y modificarlas en un proceso de negociación. Si nadie está dispuesto a mover un ápice, no habrá prolongación de la Castellana.

Los proyectos difieren en casi todo, pero prometen un número muy parecido de empleos. Alrededor de 120.000. ¿Cómo es posible?

Uno de los factores más importantes de ponerse de acuerdo pasa por utilizar la misma forma de contabilizar. Esos números son estimaciones. Nadie lo sabe a ciencia cierta. Por un lado están los empleos directos, fruto de la construcción. Por otro, y más importante, están los que podría generar la actividad económica. Tomemos los datos con prudencia. Conviene establecer una metodología homogénea.

El divorcio parece evidente. Si no van a ser abogados de ninguna parte, ¿cuál es la solución? ¿Un proyecto intermedio entre los dos? ¿Convencer a una de las partes?

Empecemos por establecer criterios básicos de diseño, como si estuviéramos un plan general de la zona y, al mismo tiempo, tengamos la calculadora al lado para ver si son viables. Ahora mismo no hay ningún proyecto. El Ayuntamiento ha denegado el del inversor y el suyo no gusta a las otras partes.

¿Les separa la ideología y no los propios proyectos?

La ideología es la forma que tiene cada uno de ver el futuro de esa zona de Madrid. Huyamos del dogmatismo. Si no entienden que gobernar es negociar, no saldrá nada. No les voy a reprender. Sólo soy un mediador. Soy consciente de que existe el riesgo de que cada uno se enroque en lo que considera justo.

¿Hasta qué punto es importante la inversión privada en un asunto como éste?

La inversión privada es clave. Así se libera a las Administraciones para que se concentren en financiar temas como las dotaciones, la salud o la limpieza. Al Ayuntamiento le conviene tener como socio a un inversor privado. El partenariado entre los dos ámbitos es lo ideal.

¿Teme que frases como 'la inversión privada es la clave' puedan suscitar reticencias en el Ayuntamiento?

No si les ponemos un apellido. La inversión privada es clave y debe canalizarse desde los principios establecidos por las Administraciones, que tienen la competencia para establecer el marco urbanístico. No se podrá obligar nunca al inversor privado a trabajar a pérdidas. Una obra como ésta debe costar lo menos posible a los contribuyentes. No soy dogmático. Hay infraestructuras públicas por su propia naturaleza, pero los madrileños deben pagar lo menos posible y recuperar lo máximo vía los impuestos que fiscalizarán la actividad económica.

Según ha explicado, el Paseo de la Castellana se ha venido desarrollando con grandes obras como ésta. ¿Por qué el plan actual lleva atascado tantos años?

El actual entraña una complejidad técnica mayor al estar la ciudad más hecha. Los anteriores organizaron un territorio libre porque Madrid creció por Bravo Murillo y la zona de la Castellana estaba vacía. Ahora existen muchos más condicionantes. Chamartín se ha convertido en un vertedero de lo que no cabía en la ciudad.

“Chamartín es el punto mejor conectado de España”. ¿Qué responde si le dicen que exagera?

Dos ideas muy simples. Chamartín está unido a Atocha por un túnel. Y tiene un gran vínculo con el aeropuerto. Está a diez minutos en tren. No es una entelequia, es una realidad. Chamartín es el centro direccional del conjunto del país. Prolongar la Castellana es irrenunciable.