Barcelona

Ada Colau dice que los “equilibrios internos” del PSOE impiden un gobierno del cambio

La alcaldesa de Barcelona pone de ejemplo algunos Ayuntamientos como camino para las negociaciones entre Sánchez e Iglesias.

Ada Colau durante una comparecencia.

Ada Colau durante una comparecencia.

Ada Colau se ha erigido en la voz de “la ciudadanía” para pedir a los líderes del PSOE que permitan “un cambio real, no nominal” porque “a los elegidos nos toca obedecer”. Colau ha cargado las culpas en Pedro Sánchez y el PSOE: “Es poco valiente y fructífero si el PSOE piensa en el corto plazo y no en el largo plazo”. La alcaldesa ha admitido que en Barcelona trabaja con el PSC y ERC para ampliar su escasa mayoría de concejales.

Colau ha criticado que Sánchez haya priorizado su pacto con Ciudadanos, cuyo “único objetivo es vetar un gobierno de cambio”. Para Colau, Ciudadanos “es el herdero del PP, el relevo natural de una derecha conservadora pero más moderna, europea”. La alcaldesa de Barcelona no ha perdido la esperanza, pero ve pocas opciones de acuerdo, después de tanta “escenificación estéril”.

La declaraciones han sido en un desayuno de Europa Press en el Hotel Hesperia Madrid. Acompañada por la plana mayor de Podemos, con el secretario general, Pablo Iglesias, a la cabeza, la política catalana ha presionado para que el gobierno de España se ponga en marcha y resuelva ya al menos “cinco urgencias” que ve desde Barcelona.

Las cinco urgencias

Primero, la derogación de la ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local, que impide que el Ayuntamiento de Barcelona gaste más en lo que crea conveniente, a pesar de tener superávit.

La segunda urgencia de Colau es una de las peticiones más repetidas desde Cataluña: infraestructuras. La alcaldesa se ha centrado en dos: el corredor ferroviario del Mediterráneo junto con los accesos en tren al puerto de Barcelona y la mejora en los servicios de Cercanías en el área metropolitana de Barcelona. Colau dice que estas inversiones se han impedido desde el gobierno central de forma “provinciana”.

Colau se reunió con la ministra de Fomento, Ana Pastor, en otoño: “Fue muy cordial, pero todo quedó en palabras”. Colau ha insistido en una sensación de impotencia: “El Estado parece que nos castiga, que no nos quiere. Esto es insostenible”.

Las terceras medidas que la alcaldesa de Barcelona quiere que el Gobierno en funciones desbloquee son de “emergencia social”. Colau ha pedido más reformas en el ámbito de la vivienda y regulación que dé seguridad a los inquilinos.

Más allá de las urgencias vinculadas a la gestión del día a día, Colau ha recordado otras dos: uno, la crisis de los refugiados -“veo mucha miopía política en el actual gobierno en funciones; van a venir miles de personas”-, y dos, el referéndum en Cataluña.

La alcaldesa de Barcelona ha hablado también sobre una de las grandes cuestiones de su gobierno: el turismo desbocado en Barcelona. Colau ha dicho que desde el sector le piden que reordene el sector: “Algunos embajadores del norte de Europa me han dicho que sus ciudadanos quedan decepcionados al ver las Ramblas”. Hoy esa calle principal de Barcelona es un centro turístico, más que un núcleo de vida local.